Señor Presidente:
Los conflictos, al igual que ocurre con las medidas coercitivas unilaterales, tienen un impacto desproporcionado en las mujeres y los niños.
Coincidimos con el Alto Comisionado en que cualquier forma de trato cruel o inhumano contra las mujeres y los niños, constituye un crimen internacional y sus responsables deben rendir cuentas ante la justicia.
El castigo colectivo se incluye entre esos tratos crueles o inhumanos proscriptos por el Derecho Internacional.
La intensificación extrema del bloqueo económico de Estados Unidos, con la imposición a Cuba de un cerco energético y sanciones secundarias, equivale a un acto de guerra que tipifica como un acto de castigo colectivo. Viola los derechos humanos de nuestras mujeres y niños y de toda la población.
La crueldad de ese castigo colectivo se expresa en los largos meses viviendo con solo dos o tres horas diarias de electricidad, con los alimentos echándose a perder, los padres abanicando a sus bebés por el calor, los niños en penumbra haciendo sus tareas escolares. Se evidencia en las semanas sin abasto de agua. En las largas distancias que nuestros niños caminan a diario para llegar a sus escuelas, porque el transporte está prácticamente paralizado sin combustible. Se afecta el cuidado a nuestras mujeres embarazadas y a nuestros niños enfermos.
No se trata de daños colaterales. Son las víctimas de un plan fríamente calculado.
Lo que ocurre hoy en Cuba es un genocidio silencioso que cobra vidas. Sus efectos humanitarios indiscriminados resultan incalculables, y provocan gran sufrimiento a las familias cubanas.
Urge poner fin a esta política inhumana e ilegal, violatoria de los derechos humanos, el Derecho Internacional y el Derecho Internacional Humanitario.
Muchas gracias.
