Señor Presidente:
Muchas naciones en desarrollo se ven obligadas a destinar más recursos al servicio de la deuda externa que a inversiones en salud, educación y bienestar social. Esta carga financiera limita los esfuerzos nacionales, y en muchos casos, los hace inviables.
La deuda externa de los países en desarrollo ha sido pagada varias veces, pero siempre crece y acumula cifras astronómicas de intereses.
La actual arquitectura financiera internacional no está diseñada para responder a las necesidades de los países del Sur. Todo lo contrario, ha sido concebida para eternizar las asimetrías y desigualdades.
El injusto orden internacional perpetúa la brecha financiera entre un Norte opulento y un Sur que se ve obligado a endeudarse debido a las disparidades que el propio sistema genera.
Este orden sólo es funcional para un grupo selecto de naciones que construyeron la prosperidad a costa del empobrecimiento del Sur y se convirtieron en eternos acreedores.
En semejantes condiciones desfavorables el Sur nunca podrá contar con los recursos necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Se requiere una reforma urgente y profunda de la arquitectura financiera internacional, que por más de siete décadas ha demostrado su incapacidad para apoyar a los países en desarrollo cuando más lo necesitan.
Se precisa implementar los compromisos asumidos en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, con recursos adicionales y un mecanismo multilateral específico para la negociación de la deuda.
Cuba reitera su respaldo al mandato de la Experta Independiente y presentará en esta sesión un proyecto de resolución que deberá renovar su mandato. Agradecemos de antemano el apoyo a esta iniciativa.
Muchas gracias.
