Señor presidente,
Cuba rechaza este ejercicio hostil e injerencista contra la República Bolivariana de Venezuela.
A más de dos meses de las gravísimas violaciones de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional, incluyendo el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, cometidas por el gobierno de los Estados Unidos con su ilegal agresión militar a Venezuela, este Consejo no ha hecho nada en respuesta a tan graves acontecimientos.
En cambio, hoy tiene lugar este debate sobre un mecanismo impuesto sin el consentimiento de Venezuela y que responde a una agenda política que utiliza los derechos humanos como pretexto para intervenir en los asuntos internos de un Estado soberano.
El Consejo no puede ser un instrumento de coerción contra los países del Sur.
Los recursos financieros de este órgano no pueden continuar despilfarrándose en costosos mecanismos injerencistas que han demostrado ser totalmente inefectivos, porque obstaculizan al diálogo y la cooperación que deben prevalecer en este órgano.
Un debate serio sobre Venezuela debe condenar sin cortapisas los impactos de las medidas coercitivas unilaterales en los derechos humanos del pueblo venezolano y las sistemáticas agresiones que ha sufrido ese país.
También debe alentar el diálogo respetuoso y la cooperación genuina, de conformidad con los principios de imparcialidad, no politización, y no injerencia.
Cuba reitera su invariable solidaridad con el pueblo y gobierno de Venezuela.
Muchas gracias.
