Intervención del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, proyectado durante el evento paralelo organizado por la Misión Permanente de Cuba en Ginebra

Excelencias, distinguidos delegados:

Saludamos de manera especial a la Sra. Alena Douhan, quien durante su función como Relatora Especial hizo una notable contribución al mandato del Consejo de Derechos Humanos sobre medidas coercitivas unilaterales y realizó una muy provechosa visita oficial a nuestro país, en noviembre de 2025.

La Relatora pudo constatar el impacto brutal del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, a través de un amplio programa de encuentros bilaterales, visitas al terreno e intercambios, incluso con la sociedad civil.

Como bien plantea en su informe de visita, las medidas coercitivas unilaterales impuestas a los cubanos tienen un efecto devastador y creciente.

Desde la fecha de dicha visita, el bloqueo estadounidense se ha reforzado a niveles sin precedentes, especialmente mediante la imposición de un cerco energético que equivale a un bloqueo naval que es un acto de guerra y a la adición de sanciones secundarias, todos los cuales provocan un castigo colectivo a la población cubana.

A la injustificable permanencia de Cuba en la fraudulenta lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, se suman las órdenes ejecutivas del 29 de enero y 1º de mayo de 2026, como elementos que definen la política de máxima presión contra nuestro pueblo, anclada en la absurda justificación de considerar a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.

¿Cómo un país pequeño y bloqueado hace casi 70 años puede representar una amenaza para la mayor potencia militar nuclear, que es Estados Unidos?

Varios procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos, así como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, han expresado preocupación porque estas acciones del gobierno estadounidense ponen en riesgo servicios esenciales en Cuba, como el abasto de agua, los sistemas sanitarios y alimentarios.

Estimados amigos,

El bloqueo y el cerco energético, además de ser una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de nuestro pueblo, constituye un castigo colectivo contra la población cubana.

El artículo 33 del Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 sobre Derecho Internacional Humanitario establece que las penas colectivas están prohibidas, situación a la que indiscutiblemente está siendo sometido el pueblo cubano en su totalidad con el referido cerco energético.

Compartiré solo algunos datos que ilustren esta realidad:

El cerco energético y la escasez de recursos derivada del endurecimiento extremo del bloqueo han impactado gravemente en la capacidad de los hospitales. La lista de espera quirúrgica supera la cifra de 96 000 pacientes, de los cuales 12 000 son niños.

La tasa de mortalidad infantil subió a 9,9 por cada mil nacidos vivos, frente a los 4 por mil que se registraban en años anteriores. Esto significa la muerte evitable en otras condiciones, de haber dispuesto de equipos, dispositivos y tratamientos idóneos. 1.780 recién nacidos fallecieron por esa causa.

El número de personas que mueren por cáncer ha aumentado. En el caso de los niños y jóvenes, la expectativa de supervivencia cayó de un 85% a un 65%.

Excelencias,

A pesar de esta situación, nuestro gobierno y el personal de salud trabajan sin descanso por asegurar la mejor atención posible a los pacientes, en particular niñas y niños. Brindamos atención a personas y comunidades vulnerables.

Se acelera la transición energética hacia paneles fotovoltaicos en hospitales y policlínicos, hogares maternos y de ancianos, con la instalación de esos sistemas de energía renovable.

Igual protección reciben los niños con condiciones de salud que requieren electricidad sin interrupción.

Trabajamos intensamente para ampliar la producción de medicamentos, reactivos y sistemas de diagnóstico. Se implementan nuevas transformaciones económicas y sociales para ampliar el acceso de la población a medicamentos y otras políticas sociales.

Entre mayo y junio del presente año se desarrolló la 65 campaña anual nacional de vacunación antipoliomielítica infantil. No se descansa en la búsqueda de alternativas para garantizar la vacunación de todos nuestros niñas y niños.

Hemos reorganizado los servicios hospitalarios, priorizando las urgencias, la atención primaria de salud y reorganizando el personal en los territorios. Se han mantenido como prioridades el Programa de Atención Materno-Infantil, los servicios de hemodiálisis, de radioterapia, el seguimiento a pacientes con enfermedades crónicas, y la vigilancia epidemiológica.

Se trabaja también en la instalación de sistemas fotovoltaicos con baterías en viviendas aisladas, así como en escuelas y otros centros docentes, con especial énfasis en los equipos de bombeo de agua.

A pesar de la política de asfixia contra Cuba, seguimos avanzando en la promoción y protección de los derechos humanos. El gobierno cubano siempre pondrá en primer lugar el bienestar del pueblo.

Ni el bloqueo, ni el cerco energético ni la presión de los Estados Unidos lograrán su propósito de doblegarnos ni rendirnos. Continuaremos enfrentando con determinación y creatividad esta política agresiva.

Los días 27 y 28 de octubre, Cuba presentará nuevamente a la Asamblea General de las Naciones Unidas la resolución que pide el fin del bloqueo contra Cuba.

Contaremos, una vez más, con el valioso y mayoritario apoyo de la comunidad internacional, en defensa del derecho internacional, de la justicia y del derecho de los cubanos a vivir en paz.

Defenderemos nuestra soberanía y autodeterminación, al precio que sea necesario.

¡El bloqueo castiga, queremos vivir en paz! ¡Cuba no es una amenaza, el bloqueo, sí!

Muchas gracias.

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