Intervención del ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en el Segmento de Alto Nivel del 61 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos

Señora vicepresidenta:

Ha surgido una dictadura en el mundo globalizado. El orden nacido de la II Guerra Mundial para evitar una tercera, está siendo destruido. Se atacan sus fundamentos, el Derecho Internacional, las Naciones Unidas y las organizaciones del sistema internacional y se proclama “la filosofía del despojo” como el derecho excepcional y supremo de los Estados Unidos de América a la conquista y el uso de la fuerza como una forma de ser inmanente, natural y cotidiana. 

A la amenaza nuclear y al inexorable cambio climático, viene a sumarse la conducta de una superpotencia depredadora, insaciable, agresiva e irresponsable que enfrenta el declive de su hegemonía con el poder de la violencia militar, tecnológica, económica y cognitiva.

Más allá de las ideologías, todos los Estados nacionales corren peligro, con independencia de sus modelos culturales o políticos. La primera reserva mundial de hidrocarburos, Venezuela, fue atacada vilmente. ¿Qué ocurrirá con los yacimientos de minerales críticos y tierras raras, las reservas de agua, la Amazonía, el lecho marino, el Ártico y la Antártida, la ocupación de enclaves supuestamente estratégicos, los pasos interoceánicos, las rutas del comercio? Existe copiosa evidencia de que la permisividad, la debilidad, la cobardía, y el oportunismo egoísta sólo alientan la conquista.

¿Qué pasará con el control de los datos, de la manipulación algorítmica, de los intangibles, la computación cuántica y de la Inteligencia Artificial, si prevalecen la filosofía de la guerra, la carrera armamentista, la guerra cognitiva?

¿Cómo serían la libertad de comercio y navegación, con el uso de los aranceles como instrumento de agresión y con la aplicación extraterritorial de las leyes y la jurisdicción de las cortes judiciales estadounidenses?

Cuba ha sido históricamente una dramática encrucijada. La Orden Ejecutiva del 29 de enero pasado del Presidente de los Estados Unidos, que declara el castigo colectivo al pueblo cubano y se propone crear una catástrofe humanitaria mediante el cerco energético, coloca a la Isla simbólica y mística en el centro del dilema mundial. 

¿Puede permitirse a una gran potencia destruir a una pequeña nación de paz, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional, someter a un pueblo noble y solidario al genocidio, con el pretexto burdo de la seguridad nacional o del supuesto e hipócrita “apoyo a los ciudadanos cubanos”, con el objetivo de cambiar a un gobierno o un sistema político, sepultar un modelo de desarrollo alternativo al capitalismo salvaje, realizar una venganza histórica, amedrentar a Nuestra América?

El pueblo cubano defenderá con el mayor vigor y coraje, en estrecha unidad y amplio consenso, su derecho a la libre determinación, la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional. Lo haremos con el concurso de los cubanos que residen en otras latitudes.

Impediremos una crisis humanitaria en Cuba. No ocurrirá, aunque pasaremos privaciones y sufrimientos. Nos ampararemos en nuestra cultura e historia, tradición patriótica, experiencia, voluntad y entereza. Somos un pueblo consciente, instruido y valiente, con recursos humanos altamente calificados, potentes y universales sistemas de educación, salud y ciencia; tenemos tierras cultivables, agua, reservas minerales, infraestructura, producimos casi la mitad del crudo que consumimos, disponemos de capacidad de refinación, y avanzamos en una importante y eficiente inversión en energía solar. 

Con sufrimientos y daños, tres generaciones de cubanos hemos vencido el bloqueo de los EEUU por más de 60 años y construido una reconocida obra humanista y social. Hemos sido solidarios con todos, especialmente con las naciones del Sur.

Ya se articula y aprecia un amplio movimiento de solidaridad internacional con Cuba. 

Aun en el peor escenario, persistiremos, encontraremos soluciones creativas. Frente a todas las dificultades mitigaremos el daño humanitario, protegeremos a los niños y ancianos, a las personas y familias en mayor dificultad, seremos solidarios.

Como siempre, también tendremos disposición para un diálogo serio y responsable con los EEUU, basado en la igualdad soberana y el Derecho Internacional, el respeto mutuo, el beneficio recíproco, sin precondiciones ni injerencia en los asuntos internos, que se proponga alcanzar una relación civilizada, dentro de nuestras diferencias, e incluso, promover la cooperación en las áreas que resulte posible.

Señor Presidente:

Nuestro compromiso con la defensa y promoción de todos los derechos humanos para todos, se fortalece. Seguiremos siendo una voz activa, soberana y autóctona en este Consejo. Continuaremos defendiendo el derecho inalienable del pueblo palestino y la integridad de los migrantes. Admiramos al pueblo de Minnesota en su resistencia comunitaria. Nos opondremos a los dobles raseros y la manipulación política. 

En el centenario del natalicio del Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, nuestra determinación de defender el país es total y la decisión de salvaguardar una sociedad centrada en alcanzar la dignidad plena del ser humano y la más amplia justicia es irrevocable. 

Muchas gracias

En video: https://www.youtube.com/watch?v=k8DaaXuahF8

(Cubaminrex)

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