Interviene el Embajador Rodolfo Benítez Verson, en comentarios generales sobre el proyecto de resolución L.28 "Asistencia técnica y desarrollo de capacidades para mejorar la situación de los derechos humanos en Haití".

Señor Presidente:

La comunidad internacional tiene una deuda histórica con Haití. Esa hermana nación caribeña se ha convertido en un símbolo inaceptable de la incapacidad y la indiferencia de muchos Estados y de las Naciones Unidas.

Cuba está a favor de la paz, la estabilidad y el desarrollo en Haití. Defiende el legítimo derecho de su pueblo a encontrar una salida pacífica, sostenible y duradera a los enormes desafíos que enfrenta, basada en el pleno respeto a su libre determinación, soberanía e independencia.

Reiteramos el llamado a abordar la situación en Haití con la debida atención a los problemas estructurales, económicos y sociales del país.

Haití necesita más y mejor solidaridad internacional. Requiere más apoyo en la creación de capacidades y transferencia de tecnologías, sin condicionamientos. Necesita, con urgencia, más y mejor asistencia técnica y cooperación, y mayores recursos financieros, no solo para su reconstrucción, sino, además, para avanzar hacia el desarrollo sostenible.

Deberíamos dedicar a Haití al menos una parte de los cuantiosos recursos que este Consejo derrocha para financiar mecanismos injerencistas que no dan ningún resultado.

Enfatizamos la necesidad de establecer mecanismos que garanticen el uso eficiente de todos los recursos que aporte la comunidad internacional en beneficio del pueblo haitiano.

Lamentablemente, en el pasado muchos de los montos de ayuda financiera y material comprometidos por la comunidad internacional para Haití fueron insuficientes, no se desembolsaron, o se absorbieron para gastos propios por innumerables organizaciones no gubernamentales extranjeras y agencias de ejecución de programas. En muchas ocasiones, no se respetó la voluntad de las autoridades haitianas ni las prioridades que estas establecieron. Esto no puede repetirse.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y el Experto Independiente deben continuar trabajando en la identificación de acciones prácticas efectivas para apoyar a Haití, en estrecha coordinación con las autoridades nacionales y sobre la base de las prioridades identificadas por el país.

Por las razones expuestas, Cuba se sumará al consenso respecto al proyecto de resolución L.28.

Apoyamos el texto sin perjuicio de la posición de nuestro país respecto al despliegue de una Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití mandatada por el Consejo de Seguridad. Consideramos que la principal tarea pendiente de la comunidad internacional con Haití no es enviar un contingente militar.

Muchas gracias.

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