Señor Presidente:
Cuba tiene una clara posición de principio en contra de las resoluciones y mandatos selectivos, discriminatorios, injerencistas y políticamente motivados que no cuentan con el consentimiento de los Estados concernidos.
Esos textos punitivos que vulneran la soberanía de los Estados, como es el caso del proyecto L.2 sobre la República Popular Democrática de Corea (RPDC), han demostrado ser ineficaces y en nada contribuyen al avance de los derechos humanos.
Resoluciones como esta cierran la puerta al diálogo respetuoso y a la cooperación genuina, basados en la imparcialidad y objetividad, que han demostrado ser la única manera efectiva de promover los derechos humanos.
En el proyecto L.2 se insiste, una vez más, en imponer el mismo mecanismo que por muchos años solo ha sido eficaz para derrochar millones de dólares, con nula utilidad práctica.
En esta propia sesión del Consejo, se aprobó el informe final del Examen Periódico Universal (EPU) de la República Popular Democrática de Corea, lo que demuestra la voluntad política de ese país de cooperar con los mecanismos de derechos humanos de aplicación universal y no selectiva, y abordar sus retos nacionales.
El proyecto L.2, en lugar de promover el diálogo y la cooperación para avanzar en la implementación de las 132 recomendaciones aceptadas por la RPDC, continúa provilegiando la confrontación, la hostilidad y el antagonismo.
Desafía toda lógica pretender que, haciendo lo mismo, se obtendrán resultados diferentes.
Es hora de que el Consejo deje ya a un lado las ineficaces, parcializadas e injerencistas prácticas punitivas contra países del Sur.
El Consejo debe rechazar y condenar las medidas coercitivas unilaterales que se imponen contra la RPDC, porque violan los derechos humanos de su pueblo. No nos sorprende que en el proyecto L.2 se haga absoluto silencio sobre esta cuestión.
Mientras se ignora el relevante tema de las medidas coercitivas unilaterales, el texto incursiona en numerosas cuestiones ajenas a los derechos humanos y endosa varias resoluciones del Consejo de Seguridad cuyo contenido rebasa ampliamente el mandato del Consejo de Derechos Humanos.
Por las razones expuestas, Cuba no puede apoyar el proyecto de resolución L.2, se desasocia del consenso y solicita que esta posición quede debidamente registrada en el informe de la sesión. De someterse a votación, Cuba votaría en contra del proyecto L.2.
Muchas gracias.
