Interviene el Embajador Rodolfo Benítez Verson, sobre la situación de derechos humanos que requieren la atención del Consejo de Derechos Humanos.

Señor Presidente:

Cuba rechaza las resoluciones punitivas y políticamente motivadas que no cuentan con el consentimiento de los Estados concernidos.

Insistir en la imposición de mecanismos que vulneran los principios de la Carta de la ONU, incluyendo el respeto a la soberanía y la no injerencia, terminará provocando la implosión del Consejo, como ocurrió con la Comisión de Derechos Humanos. Parecería que nada se ha aprendido de las lecciones de la historia.

Ninguno de los mandatos punitivos aprobados por el Consejo ha contribuido ni contribuirá a mejorar la situación de derechos humanos en el terreno, porque levantan muros en lugar de construir puentes. Dañan la credibilidad del Consejo y la causa de los derechos humanos y se despilfarran los recursos, que ahora son más escasos.

Son inaceptables los intentos de convertir este órgano en un tribunal contra determinadas naciones, que siempre son del Sur. Hoy hemos escuchado a varios representantes hacer extensas listas de países supuestamente violadores de los derechos humanos. En muchas de esas listas ha estado ausente la denuncia del genocidio que se comete contra el pueblo palestino. La hipocresía no puede ser más evidente.No

Parecería que en las naciones desarrolladas no existen situaciones de derechos humanos que requieran atención. Esa construcción ideológica es falsa y se sustenta en un doble rasero inaceptable.

Ningún país está exento de retos, como ninguno tiene autoridad para considerarse un paradigma, mucho menos para utilizar los derechos humanos como pretexto para estigmatizar a otros Estados.

El Consejo debería estar alarmado por la reciente divulgación de las prácticas del gobierno de los Estados Unidos de dedicar fondos millonarios a financiar organizaciones, medios de prensa y plataformas de comunicación, que emplean como fachada la supuesta protección de los derechos humanos y la democracia, cuando en realidad promueven la agenda hegemónica de ese país.

Es la evidencia de lo que Cuba ha denunciado por años: la noble causa de los derechos humanos es un negocio y un instrumento político para algunos.

Se trata de un asunto grave y el Consejo no puede permanecer impasible ante tales hechos.

Cuba defenderá la institucionalidad del Consejo ante la pretensión de imponer al mundo un modelo único de derechos humanos.

Continuaremos denunciando las medidas coercitivas unilaterales, como el criminal bloqueo económico que se impone a Cuba, porque violan de manera flagrante los derechos humanos de los pueblos afectados.

La única manera efectiva de promover los derechos humanos en todos los países es mediante el diálogo respetuoso y la cooperación genuina.

Muchas gracias.

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