Señor presidente,
Cuba reitera su posición de principios en contra de resoluciones selectivas y politizadas, que no cuentan con el consentimiento del Estado concernido, y que presentan un enfoque de confrontación, alejado de la búsqueda de soluciones consensuadas.
Estos mandatos punitivos han demostrado su inoperancia e ineficiencia, y están destinados al fracaso. Se continúan derrochando montos millonarios en su financiación, cuando esos recursos podrían utilizarse en el apoyo de políticas nacionales para la promoción y protección de los derechos humanos.
Los que insisten en la imposición de mecanismos selectivos con claras motivaciones políticas, solo contribuyen a socavar la credibilidad y la acción efectiva del Consejo de Derechos Humanos, que cada día se parece más a la desacreditada y sepultada Comisión de Derechos Humanos.
Señor presidente,
Refirmamos que solo mediante la cooperación, el diálogo constructivo y el fortalecimiento del Examen Periódico Universal, este Consejo podrá ser efectivo en el propósito de proteger todos los derechos humanos.
Ratificamos nuestro apoyo a los principios de soberanía y no injerencia en los asuntos internos de los Estados, que se complementan con el derecho irrenunciable de los pueblos a la autodeterminación y a elegir un sistema económico, político y social independiente y que responda a las diversas particularidades nacionales.
Señor presidente,
Este proyecto de resolución pasa por alto referirse al impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos de la población en Belarús, incluyendo su derecho al desarrollo.
El proyecto de resolución es un claro ejemplo de las prácticas discriminatorias, politizadas y los dobles raseros que caracterizan el tratamiento de los derechos humanos.
Por estos motivos, Cuba no puede apoyar el proyecto de resolución L.24, se une a la solicitud de realizar una votación registrada del mismo y, en consecuencia, votará en contra.
Muchas gracias.
