Interviene la Segunda Secretaria Greisy Cordero Suárez en el debate temático sobre “medidas coercitivas y el derecho al desarrollo” - 26° Grupo de trabajo intergubernamental sobre el derecho al desarrollo.

Señor Presidente:

En primer lugar, nuestra delegación quisiera enfatizar que la definición “medidas coercitivas unilaterales” es la terminología correcta y ajustada a derecho para referirse a las medidas de carácter ilícito adoptadas por un determinado Estado para coaccionar a otro con el fin de un cambio en su sistema económico, político o social.

Cualquier medida de esta naturaleza que no esté autorizada por el Consejo de Seguridad, en virtud del artículo VII de la Carta de la ONU, es ilegal y violatoria de los principios del Derecho Internacional, incluida la soberanía, igualdad soberana de los Estados, prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza, convivencia pacífica y no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

Señor Presidente:

Cuba rechaza firmemente la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, que son particularmente nocivas en las condiciones actuales de una economía internacional en crisis, cada vez más interconectada, interdependiente y sujeta al dictado de los centros financieros de poder.

Observamos una tendencia inaceptable al incremento de las medidas coercitivas unilaterales.

Su impacto afecta los esfuerzos para la realización del derecho al desarrollo, la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los planes nacionales de desarrollo, al impedir la inserción en los mercados internacionales en igualdad de condiciones, de forma justa e inclusiva.

Tales medidas ocasionan un perjuicio directo, intencional y políticamente motivado a la soberanía e independencia de los Estados contra las cuales van dirigidas. En determinados casos, van dirigidas contra poblaciones enteras. Entorpecen los esfuerzos de las naciones en la promoción del pleno disfrute de los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.

La eliminación completa, inmediata e incondicional de tales medidas constituye una histórica demanda de la comunidad internacional, plasmada en resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas y el Consejo de Derechos Humanos, así como en numerosas declaraciones del Movimiento de Países No Alineados, del Grupo de los 77 y China, del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de Naciones Unidas y del Grupo de Países de Ideas Afines.

Señor Presidente:

Desde hace más de 63 años, Cuba es víctima del sistema de medidas coercitivas unilaterales más severo y prolongado que se haya aplicado contra nación alguna.

Es un acto deliberado de guerra económica con el propósito de impedir los ingresos financieros al país, destruir la capacidad del gobierno para atender las necesidades de la población, hacer colapsar la economía y crear una situación de ingobernabilidad.

El bloqueo es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos y cubanas, y convoca el repudio casi unánime de la comunidad internacional.

El daño humano de esa política es incalculable. No hay familia cubana que no sufra las consecuencias del bloqueo, que provoca el desabastecimiento y la inestabilidad en el suministro de productos imprescindibles y de primera necesidad.

Es el principal obstáculo a la realización del derecho al desarrollo en Cuba.

En el ámbito de la salud, nuestro país no puede acceder a equipos, tecnologías, dispositivos, tratamientos y fármacos idóneos. Se nos impide adquirirlos de compañías estadounidenses y se nos obliga a comprarlos a precios exorbitantes, a través de intermediarios o sustituirlos con genéricos de menor eficacia, incluso para los recién nacidos y niños enfermos.

El bloqueo priva a nuestra industria nacional del financiamiento para importar los insumos necesarios destinados a la producción de alimentos. Exacerba las limitaciones financieras y de acceso a créditos para invertir, reparar y dar mantenimiento a las plantas termoeléctricas del país.

Estos son solo algunos ejemplos.

Los daños acumulados durante más de seis décadas de aplicación del bloqueo ascienden a más de 164 mil millones de dólares.

Es incesante y obsesiva la persecución por parte de los Estados Unidos de las transacciones financieras, comerciales e inversiones relacionadas con nuestro país.

Ello se ha reforzado aún más con la arbitraria inclusión de Cuba en la lista unilateral del Departamento de Estado sobre supuestos países patrocinadores del terrorismo.

Se trata de una designación sin fundamento, autoridad o respaldo internacional alguno, para intentar justificar y endurecer el cerco con el que los Estados Unidos continúa castigando al pueblo cubano.

Cuba debe ser sacada sin más demora de ese espurio listado unilateral, una falacia que tiene un impacto asfixiante en nuestra economía.

Señor Presidente:

Los Estados aquí representados también son víctimas del impacto extraterritorial del bloqueo contra Cuba, que lesiona la soberanía de las naciones, infringe sus legislaciones nacionales, las somete a decisiones de tribunales estadounidenses y daña los intereses de sus compañías que deseen relacionarse con ambos países; todo ello en violación del Derecho Internacional.

No es permisible que el gobierno de Estados Unidos ignore por más de 30 años las sucesivas resoluciones de esta Asamblea General, demandando que se ponga fin al bloqueo contra Cuba.

Es inaceptable privar a un pueblo entero del derecho a la paz, al desarrollo, al bienestar y al progreso humano.

Muchas gracias

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