El Secretario de Estado de EE.UU. repite su guion mendaz e intenta culpar al gobierno de Cuba por el daño despiadado causado por el gobierno de Estados Unidos al pueblo cubano. Él es el portavoz de los intereses corruptos y revanchistas concentrados en el sur de Florida, que no representan los sentimientos de la mayoría del pueblo de EE.UU. ni de los cubanos que viven allí. Sigue hablando de una asistencia de 100 millones de dólares que Cuba no ha rechazado. Su cinismo es evidente para cualquiera cuando se trata de los efectos devastadores del bloqueo económico y el asedio energético. Aprovecha la ocasión de la nefasta fecha del 20 de mayo, que marcó el período neocolonial para Cuba como un apéndice del gobierno de EE.UU., al que el máximo diplomático de EE.UU. pretende que Cuba regrese. La Cuba neocolonial y la Enmienda Platt son cosas del pasado. La independencia y la soberanía son el futuro.
