La ternura de los pueblos ayuda a resistir

«Aquí estamos los pobres del mundo empoderados. Estos espacios son el modo de celebrar las victorias y de agradecer los aportes de la solidaridad que no se limitan solo a las donaciones y caravanas», aseguró Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, al clausurar el Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba.

Al referirse a los más 1 070 delegados de 60 países, en representación de organizaciones y movimientos políticos, sindicales, juveniles, campesinos y de amistad con la Mayor de las Antillas, quienes durante tres jornadas habían conocido la realidad de nuestra nación en sus centros laborales, barrios y participaron en el desfile del 1ro. de Mayo, aseguró que ninguno viene hacer turismo a Cuba, sino a ofrecer su corazón.

Igualmente, el mandatario apuntó que la solidaridad no se puede bloquear como los insumos, alimentos, medicinas o incluso el oxígeno que los imperialistas nos negaron en el peor momento de la pandemia. «Ella seguirá siendo un mensaje permanente de paz imposible de acallar».

Díaz-Canel señaló que estos últimos años «enfrentamos una combinación letal de recrudecimiento del bloqueo y pandemia, que solo el talento descomunal del pueblo ha podido resistir», aseveró, a la vez que significó cómo también hemos vencido a golpe de innovación y gracias a la solidaridad.

El socialismo libró a Cuba de la barbarie en que vivía, donde el juego y la prostitución campaban. El 1 de mayo, nuestro pueblo lanzó un fuerte mensaje al mundo. En todas las plazas del país y en nuestra emblemática Plaza de la Revolución José Martí, decenas, cientos de miles de personas desfilaron con un mensaje: Cuba Vive y Trabaja.

Al referirse a la reciente exclusión del país  de los preparativos de la Cumbre de las Américas del próximo junio en la ciudad norteamericana de Los Ángeles, comentó: «Queremos una cumbre sin distinción, de todos, con igualdad de condiciones, porque no aceptamos la hegemonía imperial de nadie. Tiene que ser una Cumbre de las Américas y no de Estados Unidos y sus invitados».

En su intervención se refirió, además, a la brutal crisis económica mundial, agudizada por las pretensiones hegemónicas norteamericanas y sus aliados, y con conflictos internacionales como el de Rusia y Ucrania en el que Cuba mantiene su compromiso de oponerse al uso de la fuerza de cualquier Estado, pero culpa a la OTAN y a Estados Unidos por extender sus fronteras militares muy cerca de Rusia y propiciar esta situación.

Díaz-Canel manifestó que «Cuba no esconde sus carencias, sus colas, sus dolorosas escaseces, entre otras cosas, porque no son frutos de la incapacidad del Estado socialista, como gritan sus enemigos. Por mucha responsabilidad que tengamos los revolucionarios en los errores de la construcción socialista, no hay modo de negar que el más grande obstáculo a nuestro desarrollo es el bloqueo y su efecto, múltiple y diverso, como parte de una guerra prolongada, asimétrica».

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