Le Hoai Trung, miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores
El Presidente Ho Chi Minh y el Comandante en Jefe Fidel Castro fueron quienes sentaron las bases de las relaciones de amistad especial, ejemplar y excepcional entre los dos Partidos, los dos Estados y los pueblos de Vietnam y Cuba.
La historia de las relaciones entre Vietnam y Cuba a lo largo de los últimos 66 años confirma que los vínculos entre ambos países no se sustentan únicamente en intereses nacionales, sino que tienen su origen también en el compartir valores del pensamiento del Presidente Ho Chi Minh y del Comandante en Jefe Fidel Castro que poseen una vigencia permanente. Estos valores continúan constituyendo una base fundamental y una brújula para las relaciones de amistad especial entre Vietnam y Cuba en la nueva etapa.
A pesar de los profundos cambios experimentados por el entorno estratégico internacional, las relaciones entre Vietnam y Cuba se han mantenido, consolidado y desarrollado de manera ininterrumpida sobre la base de la confianza política, la empatía histórica y la coincidencia en valores fundamentales.
La base profunda de las relaciones entre Vietnam y Cuba no radica únicamente en las similitudes entre sus sistemas políticos, sino, ante todo, en el encuentro entre los sistemas de valores del pensamiento que se formaron y desarrollaron en el proceso de dirección de las respectivas revoluciones por el Presidente Ho Chi Minh y el Comandante en Jefe Fidel Castro. Si el pensamiento de Ho Chi Minh fue resultado del proceso de aplicación y desarrollo creador del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de la revolución vietnamita, y constituye una síntesis de las tradiciones patrióticas y humanistas de la nación con la quintaesencia de la cultura de la humanidad, el pensamiento de Fidel Castro se formó a partir de la práctica de la lucha por la liberación nacional y la construcción de Cuba, y refleja el desarrollo creador del marxismo-leninismo en las condiciones de América Latina.
Aunque actuaron en contextos históricos y geopolíticos diferentes, Ho Chi Minh y Fidel Castro coincidieron en valores fundamentales: la independencia nacional vinculada al socialismo, el derecho de los pueblos a la autodeterminación, la confianza en la fuerza del pueblo, el desarrollo en función del ser humano y el espíritu de solidaridad internacional genuina.
La práctica de las relaciones de amistad especial entre Vietnam y Cuba constituye una expresión viva de la materialización de los valores del pensamiento de Ho Chi Minh y Fidel Castro en las relaciones internacionales. No es solamente el resultado de la empatía entre dos pueblos que han atravesado guerras, así como el cerco y el bloqueo, sino también una demostración de la vitalidad de valores de carácter universal relativos a la independencia, la soberanía, la igualdad entre los Estados y el derecho de cada pueblo a elegir su propio camino de desarrollo.
La similitud en el pensamiento de Ho Chi Minh y Fidel Castro
En la historia del desarrollo del movimiento comunista y obrero internacional, una de las lecciones de profundo significado teórico es que no existe un modelo único de revolución ni un modelo único de construcción del socialismo que pueda aplicarse íntegramente a todos los países. C. Marx, F. Engels y V. I. Lenin destacaron la necesidad de partir de las condiciones históricas concretas de cada nación al aplicar los principios universales del marxismo. Sobre esta base, Ho Chi Minh y Fidel Castro realizaron importantes contribuciones al desarrollo creador de la teoría revolucionaria en las condiciones de los países coloniales y dependientes.
Para Ho Chi Minh, «Nada hay más precioso que la independencia y la libertad», la independencia nacional constituía el objetivo primordial y, al mismo tiempo, la premisa para alcanzar objetivos superiores como la liberación de clase, la liberación del ser humano y la construcción de una sociedad de desarrollo integral. Sin embargo, la independencia nacional en el pensamiento de Ho Chi Minh no tenía un carácter aislado ni cerrado, sino que estaba siempre vinculada a las fuerzas de la época, a la paz, la cooperación y la solidaridad internacional. Él afirmó: «Si se quiere que los demás nos ayuden, primero debemos ayudarnos a nosotros mismos», y destacó en numerosas ocasiones que la revolución vietnamita formaba parte de la revolución mundial y que la fuerza de la nación debía combinarse con las fuerzas de la época.
En el caso de Fidel Castro, su pensamiento revolucionario se formó a partir de la necesidad de defender la soberanía, la dignidad nacional y el derecho a la autodeterminación del pueblo cubano. Consideraba que «un pueblo, por pequeño que sea, tiene derecho a la igualdad dentro de la comunidad internacional y a elegir el camino de desarrollo que corresponda a sus propias condiciones». Este espíritu se manifestó de manera constante en los discursos pronunciados por Fidel Castro tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, así como en la política exterior de Cuba hacia los pueblos que luchaban por su independencia en Asia, África y América Latina.
El Presidente Ho Chi Minh y el Comandante en Jefe Fidel Castro asumieron el marxismo-leninismo como método científico y supieron interpretarlo y aplicarlo a las realidades concretas de sus respectivos países. Precisamente ello permitió conferir vigencia y vitalidad permanentes al pensamiento de Ho Chi Minh y Fidel Castro, a pesar de las profundas transformaciones experimentadas en los ámbitos político, económico, tecnológico y de la gobernanza mundial.
La vigencia permanente del pensamiento de Ho Chi Minh y Fidel Castro en las relaciones de amistad especial entre Vietnam y Cuba
Las relaciones entre Vietnam y Cuba constituyen una de las expresiones más destacadas de la capacidad de convertir los valores del pensamiento de Ho Chi Minh y Fidel Castro en fuerza política, espiritual y de cooperación entre ambos pueblos, lo que se manifiesta claramente en los siguientes valores fundamentales:
En primer lugar, la coincidencia en los valores revolucionarios ha creado la base sólida y duradera de las relaciones entre Vietnam y Cuba. En la historia de las relaciones internacionales, la mayoría de los vínculos bilaterales se establecen sobre la base de intereses geopolíticos, geoeconómicos o de la necesidad de equilibrar el poder. Estas relaciones suelen experimentar transformaciones cuando cambia el entorno estratégico. Sin embargo, las relaciones entre Vietnam y Cuba surgieron, ante todo, de la comunión de ideales, convicciones y valores compartidos por el Presidente Ho Chi Minh y el Comandante en Jefe Fidel Castro.
El primer punto de encuentro radica en la concepción común sobre el papel decisivo de la independencia nacional. Ho Chi Minh afirmó que la «independencia» y la «autodeterminación» constituían una verdad de la época de la liberación nacional. A partir de la realidad cubana, Fidel Castro destacó en numerosas ocasiones que la soberanía nacional y el derecho a la autodeterminación eran condiciones indispensables para defender la dignidad nacional y construir una sociedad justa.
El segundo punto de encuentro es la concepción común sobre la relación entre la independencia nacional y el socialismo. Tanto para Ho Chi Minh como para Fidel Castro, la independencia no constituía el objetivo final, sino la premisa para construir una sociedad orientada al desarrollo del ser humano. Por ello, incluso ante los numerosos cambios del entorno internacional, tanto Vietnam como Cuba han optado por renovar y actualizar sus respectivos modelos de desarrollo, manteniéndose firmes, al mismo tiempo, en el objetivo de la independencia nacional y la orientación socialista. Ello constituye una continuidad creadora del pensamiento de ambos líderes en las nuevas condiciones.
El tercer punto de encuentro es la confianza en la fuerza del pueblo. Ambos líderes confiaban en la fuerza invencible del pueblo y consideraban al pueblo como sujeto, fuerza motriz y objetivo de la Revolución. Estos puntos de vista continúan siendo asumidos por los Partidos, los Estados y los Gobiernos de ambos países en cada política y en cada paso del proceso de construcción y defensa de la Patria en la etapa actual.
El cuarto punto de encuentro es la concepción sobre la fuerza de la solidaridad internacional. El Presidente Ho Chi Minh consideraba la solidaridad internacional como uno de los factores decisivos para la victoria de la revolución vietnamita. Fidel Castro desarrolló este pensamiento hasta convertirlo en una política exterior coherente de Cuba, expresada de manera particularmente viva en el apoyo a los pueblos que luchaban por su independencia, especialmente al pueblo de Vietnam. Precisamente sobre esta base, las relaciones entre Vietnam y Cuba trascendieron el marco de las relaciones entre dos Estados para convertirse en un símbolo del internacionalismo genuino.
En segundo lugar, de la solidaridad revolucionaria a un modelo de relaciones especiales entre dos Estados. Lo singular de las relaciones entre Vietnam y Cuba radica en el desarrollo continuo de su fundamento ideológico en diferentes condiciones históricas. Durante la etapa de lucha por la liberación nacional, la solidaridad se manifestó mediante el firme apoyo político, diplomático y espiritual de Cuba a Vietnam. La célebre afirmación de Fidel Castro: «Por Vietnam, Cuba está dispuesta a dar hasta su propia sangre» no solo se convirtió en un símbolo de la amistad, sino que también reflejó su concepción acerca de la responsabilidad internacional de los pueblos que luchan conjuntamente por la independencia.
Su visita a la zona recién liberada de la provincia de Quang Tri en septiembre de 1973 constituye un ejemplo emblemático de la unidad entre pensamiento y acción. Aquel acontecimiento trascendió el significado diplomático habitual para convertirse en un símbolo de la confianza estratégica, de la comunión de ideales y del destino compartido entre ambos pueblos.
Después de la Guerra Fría, las relaciones entre Vietnam y Cuba entraron en una nueva etapa de desarrollo, con el énfasis puesto en la solidaridad especial y en «cooperar juntos y desarrollarnos juntos». El cambio en el contenido de la cooperación no modificó la naturaleza de las relaciones; por el contrario, puso de manifiesto la vitalidad de los valores de Ho Chi Minh y Fidel Castro al ser aplicados creadoramente en el nuevo contexto. El mantenimiento y la promoción de la cooperación bilateral en los ámbitos de la agricultura, la salud, la biotecnología, los productos farmacéuticos, la educación y la formación constituyen precisamente una evolución natural de las relaciones de amistad especial, asentadas sobre la base de intereses de desarrollo compartidos.
El significado para la época del pensamiento de Ho Chi Minh y Fidel Castro para el fortalecimiento de las relaciones de amistad especial entre Vietnam y Cuba en la nueva etapa
Al entrar en la tercera década del siglo XXI, tanto Vietnam como Cuba enfrentan el imperativo de defender firmemente la paz, la independencia, la soberanía y la autonomía nacional, al tiempo que necesitan renovar sus modelos de crecimiento, impulsar la transformación digital, desarrollar la economía del conocimiento y elevar la competitividad nacional. Estas nuevas exigencias plantean objetivamente el requerimiento de continuar aplicando y desarrollando de manera creativa el pensamiento de Ho Chi Minh y el de Fidel Castro en la práctica de cada país.
Para Vietnam, ello significa mantener firmemente el objetivo de la independencia nacional vinculada al socialismo, al tiempo que se construye una economía independiente y autónoma, en estrecha articulación con una amplia y profunda integración internacional. Para Cuba, significa continuar el proceso de actualización y transformación del modelo de desarrollo económico y social, a fin de potenciar las fuerzas internas, elevar la eficiencia de la gestión y ampliar la cooperación internacional, sobre la base de preservar la independencia, la soberanía y la orientación socialista.
En un contexto en el que el orden mundial evoluciona hacia una tendencia de multipolaridad y multicentrismo, las relaciones entre Vietnam y Cuba continúan reafirmando un valor de profundo significado metodológico: el desarrollo sostenible de una nación no depende únicamente de sus recursos materiales, sino también de su firmeza política, su identidad nacional, su capacidad de autonomía estratégica y la fuerza de los valores espirituales que persevera en defender. Ese es también el valor perdurable del legado de Ho Chi Minh y Fidel Castro para las relaciones de amistad especial entre los dos paísess en el presente y el futuro.
En el nuevo contexto, la promoción de los valores del pensamiento de Ho Chi Minh y de Fidel Castro debe situarse dentro de una estrategia integral para desarrollar las relaciones Vietnam – Cuba en una dirección sustantiva, eficaz y sostenible. Ambas partes deben continuar consolidando la base político-ideológica de las relaciones bilaterales mediante el fortalecimiento del intercambio teórico y práctico entre ambos Partidos y ambos países en materia de defensa y desarrollo nacional y de construcción del socialismo en cada país; así como impulsar el estudio y la divulgación del legado ideológico del Presidente Ho Chi Minh y del Comandante en Jefe Fidel Castro, especialmente entre las jóvenes generaciones.
Las relaciones de amistad especial entre Vietnam y Cuba constituyen un fenómeno singular en la historia de las relaciones internacionales contemporáneas. La solidez y perdurabilidad de estos vínculos no se explican únicamente por factores históricos o intereses estratégicos, sino que tienen su origen, ante todo, en la base ideológica y en los elevados valores humanistas establecidos por el Presidente Ho Chi Minh y el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Desde la perspectiva teórica y práctica, el pensamiento de Ho Chi Minh y el pensamiento de Fidel Castro han conformado un sistema de valores de alcance universal, que comprende: la independencia nacional vinculada al socialismo; la consideración del pueblo como centro de la obra revolucionaria; la combinación de la fuerza nacional con la fuerza de la época; la promoción del internacionalismo proletario; y la perseverancia en los principios de independencia y autodeterminación, acompañados de una cooperación basada en la igualdad y el beneficio mutuo. Estos valores no solo contribuyeron a forjar las victorias de las revoluciones vietnamita y cubana en el siglo XX, sino que continúan constituyendo una base orientadora para los procesos de renovación, actualización de los modelos de desarrollo e integración internacional de ambos países en el siglo XXI.
En el contexto de un mundo que avanza hacia una configuración multipolar y multicéntrica y que enfrenta numerosos desafíos globales, las relaciones Vietnam-Cuba reafirman aún más su significado como modelo de cooperación basado en la confianza política, la solidaridad inquebrantable, el respeto mutuo y la aspiración compartida a promover valores de progreso. No se trata únicamente de un legado invaluable del pasado, sino también de un importante recurso espiritual y político que permitirá a ambos pueblos continuar avanzando juntos en la construcción de naciones prósperas y felices, y contribuir activamente a la paz, la cooperación y el desarrollo sostenible en la región y el mundo. (Publicado en El Mundo y Vietnam)
