Asimismo, denuncia la persecución de las transacciones financieras cubanas, cuya severidad aumentó en los últimos tiempos.
El texto expresa además un enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas de carácter extraterritorial como la Ley Helms–Burton, 'que viola flagrantemente el Derecho Internacional y socava la soberanía y los intereses de terceros', reconoce.
Entre otros temas, la Declaración final de la Cumbre insta a defender la unidad regional para preservar la paz y la estabilidad de los países caribeños.
Igualmente, celebra la cooperación bilateral en áreas como la salud, el desarrollo de recursos humanos, la construcción, el deporte, la educación, la conservación del medio ambiente y la reducción y mitigación del riesgo de desastres naturales.
El texto reconoce la voluntad de recibir cooperación médica cubana y el aporte al bienestar de la población caribeña, en especial los valiosos recursos humanos en la lucha contra la Covid-19.
Al respecto rechaza 'cualquier intento de desacreditar, desvirtuar y obstaculizar la asistencia médica cubana, que resulta de importante ayuda para la región y para el sistema de salud caribeño'.
La cita, que se celebra cada tres años, revisó temas de interés mutuo como la necesidad de mecanismos crediticios más asequibles, el incremento de las relaciones económicas y comerciales en la región, así como el enfrentamiento al cambio climático.
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