El colectivo de la Embajada de Cuba en Angola y una representación de la corporación Antex S.A. realizaron una visita al Museo Nacional de Historia Militar de Angola para conmemorar el 35 aniversario de la conclusión de la Operación Carlota, una de las más significativas expresiones de solidaridad internacionalista entre los pueblos de Cuba y Angola.
Durante la visita, los participantes recibieron una detallada explicación sobre los orígenes del museo, ubicado en la histórica Fortaleza de São Miguel, una de las construcciones más emblemáticas de Angola. Edificada por los portugueses en 1576, poco después de la fundación de Luanda, la fortaleza desempeñó durante siglos funciones militares y administrativas, constituyéndose en uno de los principales bastiones del poder colonial. Tras la independencia nacional, el sitio fue transformado en museo para preservar y divulgar la historia de las luchas del pueblo angolano por su libertad y soberanía.
Los visitantes recorrieron la recientemente inaugurada Sala “Caminos de Fuego, Horizontes de Paz” un moderno espacio expositivo concebido para presentar, de forma cronológica y didáctica, las principales batallas de la guerra en el país entre 1975 y el logro definitivo de paz en el año 2002.
Posteriormente, la delegación realizó un recorrido por las diferentes áreas del museo, incluyendo la sala dedicada a la cooperación internacionalista cubana en Angola. En ese espacio, el coronel Enrique Kindelán, agregado Militar, Naval y Aéreo de la Embajada ofreció una explicación sobre la participación de Cuba en la defensa de la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Angola, así como sobre el papel desempeñado por miles de combatientes y colaboradores civiles cubanos en distintos sectores del desarrollo nacional.
Al concluir la visita, el embajador de Cuba en Angola, Oscar León González, firmó el Libro de Honor del museo, donde dejó constancia de su reconocimiento a la institución y a la historia que preserva. En sus palabras expresó:
"Ha sido un privilegio visitar el Museo Nacional de Historia Militar de Angola, donde se custodia la historia de las luchas del pueblo angolano contra el colonialismo y por su definitiva independencia, a la que combatientes y trabajadores internacionalistas cubanos contribuyeron."
La actividad constituyó una oportunidad para rendir homenaje a los más de 300.000 combatientes internacionalistas, y alrededor de 50.000 colaboradores civiles cubanos que prestaron voluntariamente sus servicios entre 1975 y 1991 junto al pueblo angolano.
La retirada de las tropas internacionalistas cubanas concluyó en mayo de 1991 con el regreso a Cuba de los últimos efectivos militares. Su legado permanece como símbolo de solidaridad internacional, cooperación entre los pueblos y compromiso con la libertad, la justicia y la independencia de las naciones.
La visita al Museo Nacional de Historia Militar reafirmó los históricos lazos de amistad entre Cuba y Angola y el compromiso de ambas naciones con la preservación de una memoria compartida que constituye patrimonio de las generaciones presentes y futuras.
