Asimismo señaló que el proceso de reforma de este órgano principal debe estar basado en un enfoque integral y amplio, que aborde todas las cuestiones sustantivas relacionadas, particularmente, con los cinco temas claves, a saber: la cuestión de la membresía, el número de miembros, la representación regional, los métodos de trabajo y el proceso de toma de decisiones, incluido el veto.
El representante cubano insistió en la necesidad de lograr una relación balanceada y eficiente entre el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas, basada en el estricto respeto a las disposiciones de la Carta y en correspondencia con los respectivos mandatos de esos órganos.
Rivero Rosario también hizo referencia a la necesidad de que el Consejo de Seguridad cese su interferencia en asuntos que solo competen a la Asamblea General; su agenda refleje mejor las necesidades e intereses de los países en desarrollo; celebre más reuniones públicas abiertas a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas y formalice su reglamento a fin de aumentar la transparencia y nivel de rendición de cuenta.
Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas.
