La embajadora cubana destacó los avances de Cuba en la atención de los niños y niñas y la voluntad de la isla de ser consecuente con la letra y espíritu de la Convención de los Derechos del Niño, de la que es Estado Parte desde 1991. Todo ello a pesar de las graves consecuencias del genocida bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba durante más de medio siglo.
La representante cubana expresó que los males que aquejan a la infancia mundial no podrán superarse sin la consecución de un orden internacional justo y equitativo, que erradique la pobreza y el hambre, ponga fin a los conflictos bélicos, privilegie al ser humano por encima del capital y preserve el medio ambiente.
Expresó además que la peor forma de violencia contra los niños y niñas es negarles el derecho a la vida, a un mundo seguro, a la salud, alimentos, educación, cultura y formas sanas de recreación. En ese sentido, hizo un llamado a la cooperación y la solidaridad internacional para acabar con esta y todas las formas de violencia y para la plena realización de los derechos de las niñas y niños.
Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas.
