Nueva York, 26 de octubre de 2017. En marzo de 2016, el entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, autorizó el uso del dólar estadounidense en las operaciones comerciales de Cuba con el exterior. Autorizó también a las instituciones bancarias de ese país a abrir oficinas en la Isla y otras facilidades, como permitir a los bancos locales abrir y mantener cuentas de ciudadanos cubanos.
A la fecha, más de un año y medio después del anuncio de dichas medidas, el sistema bancario cubano sigue siendo blanco directo del asedio y la persecución de sus activos financieros en el exterior, persisten las dificultades para utilizar normalmente el dólar estadounidense en las transacciones comerciales y financieras cubanas y no ha sido posible normalizar las relaciones bancarias con las entidades de los Estados Unidos.
La utilización en Cuba de tarjetas de crédito y débito emitidas por bancos estadounidenses solo ha sido permitida hasta la fecha a tres instituciones, a pesar de haber sido una de las primeras modificaciones contempladas en las normativas emitidas tras el 17 de diciembre de 2014. Una sola institución estadounidense, bajo licencia, ha podido efectuar operaciones de forma directa con Cuba. No existe reciprocidad para las instituciones financieras cubanas en este contexto, lo que limita y obstaculiza el adecuado manejo de los recursos externos por parte de la banca cubana en su relación comercial con los Estados Unidos.
El carácter extraterritorial de la política de bloqueo en el sector financiero se refleja en la persecución contra bancos de terceros países y en la imposición de nuevas multas a instituciones, bajo la justificación de violar lo normado por el gobierno de los Estados Unidos en relación con Cuba. Ello ha ocasionado que muchas instituciones bancarias cierren las cuentas cubanas y adoptado medidas que obstaculizan y complejizan el normal funcionamiento del sistema bancario en la Isla.
En el período, a pesar de suscribirse operaciones en el orden comercial, se evidenció la imposibilidad de acceder a fuentes de financiamiento tanto de la banca estadounidense como de otras vías comerciales, práctica utilizada normalmente en el comercio mundial.
Entre abril de 2016 y marzo de 2017, Cuba registró afectaciones como resultado de la aplicación de la política del bloqueo, en especial en virtud de su carácter extraterritorial, en más de 100 bancos extranjeros. En comparación con el mismo período del año anterior, se incrementó en 40 los bancos que cedieron ante la política de hostigamiento impuesta por el bloqueo de los Estados Unidos, lo que atentó contra el normal funcionamiento y operatividad de las instituciones bancarias cubanas.
Ilustra lo anterior el cierre de las cuentas bancarias cubanas en 4 bancos (2 europeos y 2 latinoamericanos); la cancelación de las claves RMA de mensajería SWIFT a 14 entidades (11 europeas, 2 latinoamericanas y 1 de Oceanía); la retención de fondos en 5 bancos (3 de Europa, 1 de América del Norte y 1 de Asia); la negativa a prestar servicios bancarios en 19 entidades (11 europeas, 3 latinoamericanas, 3 asiáticas y 2 de América del Norte); el rechazo a tramitar y/o avisar cartas de crédito a 36 instituciones (6 de Europa y 30 de Asia); la devolución de operaciones bancarias en 27 entidades (15 de Europa, 4 de América Latina y 8 de Asia) y la cancelación de operaciones bancarias y de acuerdos firmados en 2 bancos europeos.
Igualmente, se dieron casos como los siguientes:
Ø El Banco United Bank of Switzerland (UBS) ha rechazado desde el 2015 todos los depósitos realizados por las instituciones cubanas para los pagos correspondientes a la membresía de Cuba al Fondo del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), a la red de Formación Ambiental del PNUMA para América Latina y el Caribe, al Protocolo de Seguridad en la Biotecnología de la Convención de Diversidad Biológica, así como a las Convenciones de Basilea, Rotterdam y Estocolmo. Esta situación ha provocado que el país no pueda cumplir oportunamente sus compromisos de pago a dichos organismos internacionales, lo que ha implicado que desde el 2016 Cuba no ha sido elegible para proyectos y/o acciones de cooperación técnica bajo las Convenciones de Basilea, Rotterdam y Estocolmo, vinculadas a la gestión segura de productos químicos y desechos peligrosos.
Ø En enero de 2017 el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos impuso una multa al banco canadiense Toronto Dominion (TD) de 955 mil 750 dólares estadounidenses, por violar las regulaciones del bloqueo a la Isla. Según la OFAC, este banco canadiense realizó transacciones a través del sistema financiero de los Estados Unidos, en beneficio de una compañía canadiense de la que es propietaria una empresa cubana, incluyendo el financiamiento de actividades comerciales también prohibidas por el bloqueo.
Ø Un banco cubano reportó que la Oficina Sanitaria Panamericana de la Salud no había podido transferir los ingresos obtenidos a su cuenta en una entidad bancaria de un tercer país, aun cuando cuenta con el respaldo de una Licencia General de la OFAC que autoriza este tipo de transacciones.
Ø En marzo de 2017, el banco nicaragüense de capital privado, Banco Corporativo SA, negó a la oficina de Cubana de Aviación radicada en ese país la apertura de una cuenta. La gerencia del banco explicó que no podía realizar la operación pues Cubana de Aviación aparece en la lista de los países, organizaciones o personas con las que no deben hacer negocios, ni efectuar transacciones, según la lista de los nacionales especialmente designados publicada por la OFAC; de lo contrario podían ser multados.
Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas.
