Queridos amigas y amigos, hermanas y hermanos del movimiento de solidaridad con Cuba en Estados Unidos,
Con inmenso júbilo celebramos junto a ustedes el aniversario 60 de nuestra invicta Revolución. Y no es sólo alegría el sentimiento que nos embarga al estar aquí; sobre todo nos sentimos profundamente agradecidos por haber recibido de ustedes tanta solidaridad.
En este momento vienen a nuestra memoria las muchísimas acciones de apoyo que hemos recibido de ustedes en estos dos años que me ha correspondido estar aquí. Y pienso con orgullo en las recientes batallas en que nos acompañaron, en octubre pasado, respaldando públicamente a la Revolución cubana durante la votación de nuestra resolución contra el bloqueo. Ustedes estaban allí, en la primera línea del frente, en las calles, los días 31 de octubre y 1ro de noviembre, cuando propinamos 10 contundentes golpes al enemigo en las Naciones Unidas. Y manifestaron nuevamente su solidaridad con las Revoluciones cubana y bolivariana, ante el intento fallido de condenar a Venezuela en el Consejo de Seguridad el pasado 26 de enero.
Sepan que sentimos mucha admiración por la valentía que ustedes demostraron, pues se sabe que el entorno es muy hostil.
Y había que tomar precauciones porque los enemigos de la Revolución, esos que apoyan el bloqueo, que no quieren que haya una relación normal y civilizada entre nuestros países, andaban haciendo algunas cosas por ahí, incluso en esta ciudad. Y lógicamente tuvimos preocupación porque se sabe que esa gente no quiere la paz, que esa gente ha sido y es apoyada por terroristas confesos que han enlutado más de una vez a nuestra Patria, que esa gente alienta la confrontación y la hostilidad porque han vivido de eso mucho tiempo, han llenado sus bolsillos con dinero manchado de sangre de cubanos buenos. Y nos preocupamos. Pero enseguida dijimos: Nuestros amigos en los Estados Unidos, son personas con mucho decoro, con mucha ética, nunca alentarán la confrontación. También dijimos: nuestros amigos saben lo que es el sentido del deber; nuestros amigos se han mantenido a nuestro lado aun en las peores circunstancias, y si llegara la hora de alzar nuevamente la espada y salir a la pelea, ¡también estarán junto a nosotros!
Y lo sabemos porque el pueblo digno de los Estados Unidos, al cual ustedes representan, ha estado siempre al lado de la independencia de Cuba, defendiendo nuestro derecho a ser libres y a vivir en paz. Y lo han hecho no sólo en estos últimos 60 años, sino desde el inicio mismo de esta, que es la misma y única Revolución, hace ya 150 años.
Porque esta Revolución de hoy que ustedes apoyan es la Revolución de Céspedes y Agramonte, de Maceo y de Martí. Es la misma Revolución en la que se distinguió por su valor como combatiente y jefe en el Ejército Libertador aquel joven norteamericano, Henry Reeve, nacido precisamente en esta ciudad, en Brooklyn. Es la misma Revolución que respaldaron y ayudaron a sufragar cientos de ciudadanos humildes de Nueva York, junto a los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso, convocados por Martí.
Es la misma Revolución que levantó nuevamente la Generación del Centenario dirigida por Fidel y que muchos hijos de esta ciudad apoyaron dándolo todo, incluso –y en no pocos casos- hasta su último centavo.
Con esa herencia histórica hemos llegado hasta hoy. Y nos enorgullece decir que desde aquellos gloriosos días del inicio de nuestras luchas por la independencia hasta ahora, hemos contado con la solidaridad, el apoyo y la contribución desinteresada de ustedes, hijos de lo mejor y más noble del pueblo de los Estados Unidos.
Nos enorgullece decir que ustedes, los miembros de todas las generaciones del movimiento de solidaridad con Cuba en los Estados Unidos, son también la Revolución Cubana: los que contribuyeron a la formación del Movimiento 26 de julio a principios de los años 50 del pasado siglo; los que acompañaron y apoyaron desde aquí la lucha en la Sierra Maestra; los que acogieron a Fidel en el Hotel “Theresa” de Harlem; los valientes precursores de las Brigadas Antonio Maceo y Venceremos; los que no dudaron en poner en peligro sus propias vidas para romper el bloqueo en las caravanas de Pastores por la Paz; los que acompañaron las batallas por el regreso a su Patria de Elián y los Cinco Héroes Antiterroristas cubanos; y los que en todos estos años, incluidos los jóvenes que nos acompañan hoy, han respaldado la lucha contra el criminal bloqueo contra Cuba. En todos ellos, en todos ustedes, está presente el espíritu de la Revolución y de Fidel.
Hoy, como todos saben bien, continuamos la batalla en un contexto muy adverso, en el que el Imperio actúa con más hostilidad y prepotencia, ha optado por el endurecimiento del bloqueo y ha retomado el discurso de la confrontación, no sólo contra Cuba, sino también y con particular saña contra la hermana República Bolivariana de Venezuela y contra el derecho de los pueblos de América Latina a seguir siendo libres, independientes y soberanos.
De modo que la batalla no termina. Para los revolucionarios y las Revoluciones como la nuestra no habrá coyunturas fáciles. Y en este contexto adverso que enfrentamos, resulta un imperativo tener siempre presente una de las mayores lecciones que nos ha legado el Comandante en Jefe Fidel, que es la permanente intransigencia revolucionaria y la fe en la victoria.
Podemos decir ante ustedes con la más profunda convicción que no cederemos ni un ápice ante el enemigo, no permitiremos jamás concesiones que laceren la soberanía y la independencia de la Patria. No negociaremos jamás nuestros principios ni aceptaremos condicionamientos de ningún tipo, como no lo hemos hecho nunca en la historia de la Revolución.
Ustedes y nosotros, podemos sentir una profunda satisfacción al rendir tributo a los que forjaron la nación que tenemos hoy, y reafirmar la voluntad de continuar defendiendo y haciendo más sólida esta Revolución victoriosa, dispuestos a darlo todo.
Propongámonos enfrentar estos nuevos retos que nos impone la historia guiados por el ejemplo que nos legaron Martin Luther King, Malcolm X, Carlos Muñiz Varela, Lucius Walker, el Comandante Eterno Hugo Chávez Frías y nuestro Fidel. Ante ellos, ante ustedes, tenemos el deber, la responsabilidad, de no cejar en el combate, de continuar batallando por hacer una Patria mejor, que fue el sueño supremo de los Padres de nuestra independencia.
Viva nuestra Revolución Socialista y democrática de los humildes, por los humildes y para los humildes!
Viva nuestro invicto y siempre presente Comandante en Jefe Fidel!
Viva la Revolución Bolivariana de Venezuela!
Viva la amistad entre nuestros pueblos!
Patria o Muerte, Venceremos!
