Nicosia, Chipre, 15 de marzo. –Representantes del cuerpo diplomático acreditado en Chipre compartieron este sábado 14 un instructivo programa de visitas de interés cultural en las montañas de Troodos, organizado por el Departamento de Diplomacia Económica, Climática y Cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Chipre, en estrecha coordinación con el Instituto de Chipre (CyI) y sus laboratorios de caracterización Artística Andreas Pittas (APAC), en Nicosia.
El programa, promovido en colaboración con APAC, adscrito al Centro de Investigación de Ciencia y Tecnología en Arqueología y Cultura del referido instituto chipriota, posibilitó conocer parte del patrimonio cultural atesorado en la cordillera de Troodos, donde se resguarda el conjunto arquitectónico de 10 Iglesias pintadas, consideradas ¨monumentos vivos¨, en tanto continúan siendo utilizadas como lugares de culto y peregrinación en el centro montañoso de la isla.
Esas instalaciones con elaborados tejados en madera, cúpulas bizantinas, frescos, murales, diseños y pinturas que datan desde el siglo XI hasta principios del Siglo XVI, hoy se preservan y continúan inscritas en la Lista del Patrimonio de
la Humanidad de la UNESCO, desde 1985 hasta nuestros días.
Amparado en el interés de la cancillería anfitriona por generar nuevas perspectivas para la cooperación en los diversos ámbitos de la diplomacia cultural con los países aquí acreditados, el programa promovió un acercamiento a dos de las iglesias o monasterios enclavadas en sendas comunidades rurales: la Iglesia de la Panagia de Asinou, cerca de Nikitari, y la Iglesia de la Panagia de Arakas, en la comunidad de Lagoudera. En ambos casos, sus frescos y pinturas perduran como ejemplos sobresalientes de los nexos artísticos otrora generados entre Oriente y Occidente, y que ubican a Chipre como centro de notoria interconexión geográfica, cultural y socioeconómica en el Mediterraneo medieval y durante Las Cruzadas.
Los visitantes pudieron conocer el resultado del trabajo interdisciplinario desarrollado por el Instituto de Chipre y sus Laboratorios APAC, sobre los métodos y enfoques científicos y tecnológicos que posibilitaron documentar y asumir una “cartografía” de los sitios recorridos, oportunamente reconocidos como Monumentos de la UNESCO en la región; incluso, de cómo preservar su gestión y su futuro sostenible, frente a los desafíos que impone el tiempo y el impacto del cambio climático en esta isla del Mediterráneo.
Resultó singular el epílogo previsto como conclusión del programa en medio de la cordillera, donde los visitantes degustaron una muestra de la cultura gastronómica chipriota y mediterránea, elaborada por los cubanos residentes Jesús González y Lázaro Hernández (respectivamente, Chef y maître del Restaurante “La Plaza del Cedro” en la comunidad de Chandría); quienes, con su profesionalidad y simpatía y como muestra de gratitud, le “arrebataron” la mejor de las sonrisas a los diplomáticos visitantes y al equipo del Departamento de Diplomacia Económica, Climática y Cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores de Chipre.
La sorpresa vívida a 63 kilómetros de Nicosia, no pudo menos que ser registrada por el diplomático antillano, como recuerdo de otro gesto más del entrañable cariño y la hermandad que a diario se vive entre los ciudadanos cubanos aquí residentes y los habitantes de esta isla, incluso otros, allende los mares.
Embajada de Cuba en Chipre.


