Nicosia, Chipre, 7 de septiembre: El diario chipriota “Haravgi” incluyó este domingo 6 un llamado en portada y reprodujo a página completa una entrevista con el embajador de la República de Cuba en Chipre, Rubén Pino Martínez, “Intentan asfixiar a toda la nación cubana”, que aborda, entre otros temas, las consecuencias del bloqueo estadounidense en los sectores de la salud, la energía y la vida cotidiana del pueblo cubano.
La entrevista pone al descubierto cómo la isla se enfrenta a uno de los períodos más difíciles de las últimas décadas, con limitaciones energéticas y carencias que afectan directamente la vida cotidiana de su población; reflexiona sobre las consecuencias del bloqueo económico, comercial y financiero de los EE. UU. y su incidencia en la dinámica hospitalaria nacional, por falta de medicamentos, en la energía y otros tantos escenarios de la vida cotidiana del cubano.
El embajador cubano, Pino Martínez, amplía sobre las sanciones extraterritoriales a terceros países, comenta acerca de las nuevas medidas económicas que asume el país y la actitud que La Habana espera de la comunidad internacional frente a esa hostil y agresiva política de bloqueo en curso contra Cuba.
Rubén Pino Martínez: “Intentan asfixiar a toda la nación cubana”
Cuba se enfrenta a uno de los periodos más difíciles de las últimas décadas, con la crisis energética y las carencias afectando directamente la vida cotidiana de la gente. En una entrevista, el embajador de Cuba habla sobre las consecuencias del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, presentando datos sobre la situación en los hospitales, la falta de medicamentos y los obstáculos en el transporte de mercancías. También menciona las sanciones extraterritoriales, las nuevas medidas económicas del país y la actitud que La Habana espera de la UE y de la comunidad internacional frente a la política de sanciones y bloqueo en curso.
Entrevista concedida a Bisan Imbrahim
¿De qué manera el fortalecimiento del bloqueo económico y energético por parte de Estados Unidos ha afectado actualmente a la generación de electricidad, la salud, la alimentación y, en general, la vida cotidiana del pueblo cubano?
Para nadie es un secreto que hoy Cuba vive una situación crítica, como resultado del recrudecimiento de la genocida política de bloqueo impuesta contra nuestra nación, acrecentada por el permanente cerco energético y las medidas a terceros países, que obstaculiza el normal comercio entre Cuba y el resto de las naciones del mundo. Nadie puede dudar de que se comete un crimen de lesa humanidad contra el pueblo cubano.
Hoy no se pueden garantizar desde nuestros hospitales los más elementales tratamientos médicos por falta de estabilidad energética; incluso, cuando ves cómo cerca de 118 000 pacientes oncológicos y otros miles con padecimientos de insuficiencia renal, ponen en riesgo sus vidas por no poder recibir su quimioterapia o ciclos de hemodiálisis. Todo ello es muy condenable, y lo está promoviendo la mayor potencia económica del orbe contra el pueblo cubano. Si a ello le sumas las limitaciones a terceros países, a bancos, de licencias a entidades financieras o negativas a navieras para que transporten insumos o recursos indispensables para garantizar el suministro del cuadro básico de medicamentos necesarios para la población, es aún más criminal el panorama.
Hoy EE. UU. priva a Cuba de recursos esenciales para la población y continúa imponiendo sanciones secundarias a compañías internacionales y navieras, las cuales son obligadas a cancelar sus operaciones con nuestro país. Ello ha llegado a comprometer hasta el 60 % del tráfico marítimo de contenedores hacia Cuba. Además, ha afectado directamente y en gran medida a la cadena de suministros logísticos que sustenta la cooperación con el “Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Aproximadamente, unos doce contenedores del Programa del PNUD continúan retenidos en puertos de nuestra región, con recursos vitales para nuestra población, por solo mencionar un ejemplo.
Estados Unidos sostiene que sus sanciones están dirigidas contra el Gobierno cubano y no contra la población. ¿Cómo responde Cuba a esta afirmación y qué elementos concretos demuestran las verdaderas consecuencias humanitarias del bloqueo?
Ya te anticipé algunos elementos en la respuesta anterior. Se puede mentir una vez, pero no todo el tiempo. Es absurdo querer imponer esa matriz de opinión, a fin de restarle importancia al crimen o la masacre energética, humana y alimentaria que EE. UU. está promoviendo contra la población cubana, sus familias, sus ancianos y niños, su gente común.
Nadie puede soslayar que hoy existen más de 98 500 pacientes —12 000 de ellos infantes— que aguardan por tratamientos u operaciones quirúrgicas pospuestas por reales limitaciones de recursos e insumos y de energía eléctrica en nuestros hospitales, y quien pretenda ocultarlo, miente. Quien intente disfrazar esa realidad con eufemismos politiqueros —como lo hace el Secretario de Estado, Marcos Rubio--, diciendo que sancionan a nuestro gobierno cuando en realidad mueren en Cuba menores que podrían crecer con entera normalidad y un futuro garantizado, también miente.
Como consecuencia de la falta de recursos médicos que impone ese bloqueo y cerco energético, hoy mueren en nuestro país, sin arribar a su primer año de vida, niños inocentes. Cuando miles de embarazadas cubanas no puedan recibir sus tratamientos sistémicos de seguimiento durante su gestación o más de 67 000 lactantes no pueden completar sus esquemas de vacunación, y todo ello en su conjunto provoca una real y lamentable alza de la tasa de mortalidad infantil en nuestro país, a más de 9,8 por cada mil nacidos vivos (en comparación con la de 4, que era la anterior); eso no tiene otro nombre. Quien promueve esa política e intenta ocultar sus verdaderas consecuencias, es un vil asesino.
Ni el gobierno estadounidense ni político alguno suyo tienen derecho a atentar impunemente contra la vida de los cubanos. Continúa siendo demoledor el impacto de esa política por los costos en vidas humanas en nuestra isla; y todo ello, en medio de un escenario en el que Cuba apenas puede garantizar un 30 por ciento del cuadro esencial de medicamentos, como consecuencia de las sanciones impuestas a navieras para transportarlos, cierres de cuentas bancarias o suspensión de licencias financieras con contrapartes extranjeras.
Se refuerza el castigo colectivo hacia la mayor de las Antillas, cuando se le impide recibir a sus pobladores los recursos esenciales para la atención médica y la producción de insumos médicos y medicamentos. Hoy Cuba no puede recibir como parte de la cooperación internacional promovida por el PNUD más de 16 mil lámparas recargables, 5 mil lonas destinadas a reponer reservas humanitarias, más de 1 500 colchones y estructuras para 560 módulos de vivienda y refugio, una realidad denunciada oportunamente por Cuba el pasado 26 de agosto, durante un diálogo interactivo con la Administración de dicho Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
¿Cómo afectan las sanciones extraterritoriales estadounidenses a terceros países, bancos y empresas que desean suministrar a Cuba combustible, alimentos, medicamentos u otros equipos necesarios?
Esas sanciones extraterritoriales impuestas por el gobierno estadounidense no solo obstaculizan la transportación de contenedores con alimentos, tecnología, insumos médicos y medicinas, en su gran mayoría adquiridos por medianas y pequeñas empresas privadas cubanas. Con ello, no solo se empeñan en castigar a empresarios y empresas de la isla con esa hostil voluntad de lacerar la base económica de nuestro país, sino también para impedir la esencia humanista del proyecto social cubano y el descomunal empeño de nuestro gobierno por garantizar los servicios básicos de nuestra población, en medio de una situación de por sí deprimida y agravada por más de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero.
Se trata de una política genocida que, no obstante ratificarse cada año la condena de la amplia mayoría de la comunidad internacional desde la Asamblea General de la ONU, que aprueba cada año una nueva resolución para poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington a Cuba--, ha sido ratificada impunemente por el gobierno estadounidense, a partir de la reciente renovación --hasta septiembre del 2027-- de la llamada “Ley de Comercio con el Enemigo”, como un instrumento legal que faculta al presidente de los EE. UU. para consolidar dichas restricciones, en medio de la guerra multidimensional que aplica contra la mayor de las Antillas.
Buscan con ello asfixiar a toda la nación cubana. La acción de prolongar este hecho fue considerada recientemente por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, como “el momento más cruel de la ofensiva estadounidense contra Cuba en años recientes”, en alusión al recrudecimiento de las medidas coercitivas unilaterales aplicadas en el contexto actual.
La respuesta a la crisis económica:
El embajador de Cuba, Rubén Pino Martínez, mencionó que Cuba no puede funcionar de manera natural mientras enfrenta más de seis décadas de presiones, agresiones y asedio económico brutal. Según explicó, la situación se agravó debido al asedio energético y a las nuevas medidas coercitivas unilaterales.
Al mismo tiempo, Cuba avanza en la aplicación de nuevas medidas económicas que buscan fortalecer la producción, generar nuevos mecanismos y recursos para el desarrollo y la atracción de inversiones. Entre otros, con una mayor participación del sector privado y la posibilidad de facilitar nuevas inversiones de cubanos residentes en el exterior.
El embajador aclaró, sin embargo, que estos cambios no constituyen una concesión hacia los EE. UU. ni un abandono de la construcción socialista. Subrayó que la justicia social seguirá siendo el principio central y que los programas sociales continúan sosteniéndose con un importante respaldo desde el presupuesto estatal.
A la par, agradece a las organizaciones e instituciones europeas que respaldan al país y han decidido acompañar a Cuba, conjuntamente con sus compatriotas y los amigos solidarios de la isla en su condena al bloqueo; a la vez que señaló que Cuba permanece abierta a mantener conversaciones con Washington, pero sin condicionamientos ni subordinaciones a intereses foráneos.
Embajada de Cuba en Chipre.

