Señor Presidente:
Estados Unidos desconoce cínicamente la existencia del bloqueo y su recrudecimiento sin precedentes. Hace silencio sobre la manera deliberada en que provocan daños devastadores a nuestro pueblo con un brutal cerco energético, como parte de su agenda de cambio de régimen.
Las dos Órdenes Ejecutivas contra Cuba firmadas por el presidente Trump el 29 de enero y el 1 de mayo, no dejan lugar a dudas sobre las criminales intenciones.
La nación responsable de la mayor cantidad de cruzadas bélicas en la historia moderna acude el absurdo pretexto de presentar a Cuba como una supuesta amenaza a su seguridad nacional.
Se empeñan en convertir la coerción económica, la intimidación diplomática y la amenaza militar, en formas respetables y aceptadas de política exterior.
Tendríamos mucho que decir sobre la amplísima experiencia y el largo historial de los Estados Unidos en materia de crímenes y agresiones, pero en el presente el imperio trata de superarse a sí mismo.
El pueblo cubano ha asumido a lo largo de la historia extraordinarios sacrificios y derramado mucha sangre para preservar su soberanía e independencia. Las defenderemos hasta las últimas consecuencias.
Muchas gracias.
