¡Camaradas, amigos de Cuba! Es fantástico estar aquí y comenzaré agradeciéndoles la invitación a su reunión anual, que espero haya sido productiva y enriquecedora.
La asociación sueco-cubana es una luz en la oscuridad política de Suecia. Mientras nuestros partidos en el Riksdag se mueven cada vez más hacia la derecha y cada año la política exterior sueca está más estrechamente vinculada al imperialismo, ustedes están firmemente arraigados en la solidaridad internacional. Su trabajo y su sentido de hermandad entre todos los pueblos del mundo es un modelo para los antiimperialistas de todo el país.
La solidaridad con Cuba en apuros es vital. Como todos sabemos muy bien, la crisis económica combinada con el bloqueo criminal de los Estados Unidos que ya dura más de 60 años ha causado al pueblo cubano grandes dificultades y sufrimiento.
Que las fuerzas progresistas en Suecia y Occidente sigan defendiendo a Cuba y apoyando a su pueblo es más decisivo que nunca.
Porque se necesita a Cuba. No sólo por el bien de su propio pueblo, sino también por el de los pueblos que luchan en todo el mundo. Como modelo a seguir, un ejemplo de que otro mundo es posible. Pero también como apoyo concreto a todos los enemigos del imperialismo.
Somos los enemigos del imperialismo. Nos oponemos a sus guerras, a su explotación y a la fatal explotación de los recursos finitos de nuestro planeta. En nuestra lucha, la nación cubana es la principal campeona entre las naciones del mundo. Mientras Estados Unidos y la UE envían bombas, Cuba envía médicos. Mientras Washington y Bruselas fomentan la división y asesinan a personas que se interponen en el camino de sus intereses, Cuba presta su apoyo a personas amantes de la libertad en todo el mundo.
Para nosotros en el Partido Comunista, la solidaridad y la comunidad con Cuba son algo natural. Por lo tanto, los largos y estrechos vínculos con su asociación son algo natural y un motivo de orgullo en una época política que de otro modo sería estéril y dura. Nos apoyamos mutuamente y nos mantenemos unidos contra la reacción.
Un trabajo que quizás nunca ha sido tan importante, pero también tan difícil como lo es ahora.
La entrada de Suecia en la OTAN ha hecho oficial lo que en la práctica ha sido así durante mucho tiempo. (...). Conociendo este triste hecho, es alentador verlos reunidos aquí y saber que nuestra resistencia está viva.
La resistencia vive, Cuba vive. Le deseamos todo lo mejor en su trabajo continuo y esperamos continuar apoyándolo en la lucha.
¡Viva Cuba!
