Un Primero de Mayo en tiempos de Coronavirus

Es Primero de Mayo, el mundo obrero hoy no desfila por grandes avenidas ni por pequeñas calles reclamando derechos, justicias. Los obreros de nuestro país tampoco desfilaremos cantando nuestras alegrías en franca acción de gracia, porque existimos a pesar del bloqueo imperialista, a pesar de las amenazas y agresiones a nuestras embajadas, a pesar de las falacias contra la más genuina y humana visión de la solidaridad, que vestida de blanco llega desde Cuba, nuestra más grande riqueza común, a más de 60 países de todos los puntos cardinales. El mundo está confinado, nuestro país está confinado. Todos sabemos que a la Covid-19 no le gustan los desfiles, ni los cantos, ni los besos, ni los abrazos; que la Covid-19 no gusta de ricos, ni tampoco de pobres.  

Pero el Coronavirus no  es infalible, no puede evitar que en nuestra isla amada se festeje el Primero de Mayo, que en nuestras casas, en cada una de nuestras sedes diplomáticas, en cada una de las Brigadas Médicas Cubanas que recorren el mundo se cante, bien temprano en la mañana, el Himno Nacional; que nos felicitemos, nos abracemos, nos besemos y aplaudamos a los millones de hombres y mujeres cubanos que de ser necesario escarbaríamos con nuestras propias manos la tierra del suelo patrio para alimentar al pueblo, y no dormiríamos ni una sola hora, de ser necesario, para desde las fábricas, los laboratorios científicos, las salas de hospitales, los puestos de salud o las aulas,  salvaguardar el bienestar de nuestros compatriotas y de una buena parte de otros seres humanos del mundo.

La Brigada Médica Cubana en Timor Leste, pequeña isla del Océano Pacífico, también celebra hoy el Primero de Mayo, sus 158 integrantes también cantan bien temprano en la mañana el Himno de Bayamo, porque no ha podido el Coronavirus detener a los médicos cubanos que laboran día a día en los hospitales de este hermano país. Gracias a ellos hoy en Timor se realizan cirugías de tórax, se implementan estrategias de prevención de salud en las comunidades, se fortalece la atención en los centros de cuarentena donde permanecen aislados los posibles contagiados por Coronavirus.

Tampoco ha podido el confinamiento por la Covid-19 mantener cerradas las aulas de la Escuela Superior de Medicina, única en el país, fundada y conducida por la Brigada Médica Cubana.  Es cierto que sus sillas están vacías, sus pizarras limpias, sus pasillos silenciosos. El coronavirus ha ocultado al ejército de batas blancas que  alegra los vetustos y maltratados corredores de la Universidad Nacional Timor LorosaE;  pero  el virus dejó una brecha, por ella pasamos todos los días los profesores cubanos y en los salones vacíos lo burlamos zuuneando  con nuestros estudiantes, enseñándoles los caminos para  que puedan comprender la Morfofisiología, la Medicina General Integral, los métodos científicos que les aporta la Metodología de la Investigación y Estadística, la Psicología Clínica, la Propedéutica y Semiología Clínica,  la  Medicina Interna, la Cirugía, la Pediatría….

Ah, perdonen el neologismo, se lo inventó uno de nuestros alumnos de segundo año en la clase on-line de español, con el pretexto de que zuuneando es el gerundio del verbo zuunear y que éste viene de ZOOM, una de las plataformas que nos permite llegar a numerosos pueblos, ciudades, sucos; atravesar montañas y llanos remotos de esta hermosa isla del Pacífico, para formar en los tiempos revueltos del Coronavirus, a nuestros estudiantes de Medicina.

Tampoco puede el Coronavirus callar nuestras voces, si bien nos obliga a matizarlas con nasobucos, para decir, ¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO! ¡VIVA CUBA LIBRE!

Fuente: Brigada Médica Cubana en Timor- Leste

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