Santiago de Cuba, 26 de enero de 2026. Los vientos y lluvias de Melissa se ensañaron con las viviendas de las tipologías III y IV (de cubierta ligera), que tanto abundan en la segunda ciudad más poblada del país y en el resto de la provincia santiaguera.
«Tras las evaluaciones y certificaciones correspondientes, finalmente se cuantifica en 106 500 las casas que fueron dañadas por el huracán», precisó a Granma Danislay Hechavarría Duvalón, coordinadora de Programas y Objetivos en el Gobierno Provincial.
Hace casi tres meses del ciclón, «y mi casa, que perdió su techo, ya está rehabilitada; incluso, una brigada realizó otras acciones necesarias para darle confort. Antes de fin de año ya disfrutaba de mi hogar», relató Humberto Díaz Valdivia.
La morada de este veterano de tres misiones internacionalistas en África, y que reside en una zona rural del municipio de Palma Soriano, se incluye entre las 15 500 que han sido recuperadas hasta el cierre de este reportaje, «porque, en la medida en que se entregan los recursos, aumenta la cifra, principalmente en los derrumbes parciales de techo, que ascendían a 66 000», agregó Hechavarría Duvalón.
«EL TECHO ES SINÓNIMO DE RESGUARDO»
La familia de Ana Victoria Cuevas Savigne es numerosa en niños, adolescentes y personas de la tercera edad. «Hace 13 años el Sandy nos afectó un poco, pero Melissa, al durar más tiempo, nos dejó sin resguardo. A inicios de año recibimos los recursos. Yo estoy consciente de que es mucho el desastre ocasionado por la naturaleza».
Esta santiaguera asegura que la ayuda de los vecinos fue vital para que, en menos de 24 horas después de recibir las tejas y las puntillas, «estuviera todo concluido. La delegada de mi circunscripción siempre me dijo que no solo era un techo, era transporte, trabajo y esfuerzo de muchos factores».
Lo logrado en un tiempo relativamente breve, también es resultado del chequeo que el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, realiza a tan sensible tarea, siempre advirtiendo, como lo hizo en su recorrido por el poblado de El Cristo, que «ahora nos queda lo más duro y lo que lleva más largo tiempo: recuperar las viviendas afectadas».
En ese sentido, y con unos 6 000 casos pendientes del huracán Sandy, el objetivo para 2026 «es avanzar lo más que se pueda en la entrega de las cubiertas a los restantes derrumbes totales y parciales de techo, así como en la adaptación de locales, la conversión de contenedores en viviendas y el resto de las tipologías que integran el plan de construcción», expresó la Coordinadora de Programas y Objetivos.
Para lograrlo, resulta imprescindible agilizar los procesos de entrega de los materiales y la rehabilitación de los inmuebles, la microlocalización, los planos y la edificación de las nuevas comunidades, y el necesario impulso a la producción local de materiales de la construcción, añadió la funcionaria.
Marileydis Mendoza Taylor, del municipio de Mella, al amanecer del 29 de octubre vio cómo el huracán solo había dejado las paredes de la casa. Fueron semanas de mucha tristeza, incluso de desesperanza, pero con la ayuda gubernamental ya tiene 28 vigas, 12 horcones, 12 tejas y seis libras de clavos.
Igualmente, Yoandris Álvares Portuondo, quien tiene a su cargo a su madre y a su pequeña hija, recibió 20 tejas de zinc, ocho purlings, y la posibilidad de aplicar para un crédito bancario que le permita realizar otras acciones necesarias. «Por lo pronto, ni la lluvia ni el sol nos afectan y la vida va retomando su rumbo».
En los nueve municipios se construyen viviendas de tipología iv (de madera con cubierta ligera), como acontece en el reparto Julio Maceo, de San Luis, donde se ultiman detalles en las primeras diez, de un total de 20, al tiempo que 30 contenedores son reconvertidos en viviendas destinadas a familias damnificadas.
Asimismo, los recursos continúan llegando a los puntos de venta, como las 1 400 tejas que, en la tienda El Dragón, serán oportunamente repartidas, tarea para la cual el Gobierno asegura la transportación hacia los lugares de residencia. «Es menester recordar que el Presupuesto del Estado asume el 50 % del precio y que se mantienen las formas de pago aprobadas: efectivo, crédito bancario, las bonificaciones –que pueden ser hasta el 99 % del costo–, en los casos en que el beneficiado proceda con las variantes antes mencionadas», aseveró Hechavarría Duvalón.
ALGUNAS CONSIDERACIONES
A tenor del procedimiento establecido por el Consejo de Defensa Nacional, que define otorgar materiales hasta 70 metros cuadrados, los técnicos de la Vivienda realizaron los levantamientos sin tener en cuenta las dimensiones de los tres tipos de tejas, sino de forma general. Lo hicieron por la dimensión más grande y por el precio del recurso más alto, porque es un valor referencial.
Como hay tres tipos de tejas, en la práctica se ha procedido de la siguiente manera: tejas de zinc de 3.80 x 1.10 centímetros (18 tejas cubren los mencionados 70 metros); tejas de zinc de 3.60 x 0.90 (no cubren la totalidad de metros y para esos casos se calcula la cantidad de tejas requeridas hasta los 70 metros, la cual se anexa a su ficha técnica); y tejas de fibrocemento (se procedede manera similar al segundo tipo).
A las viviendas que exceden los 70 metros cuadrados se les ha anotado en su ficha técnica las 18 tejas que establece el procedimiento. Una vez entregadas y puestas, se les da la habitabilidad a los inmuebles, y el resto debe ser solucionado por esfuerzo propio.
En varios casos, las personas no han acometido con prontitud la reposición del techo, lo que puede estar condicionado por situaciones de vulnerabilidad económica, físico-motora o intelectual, algo en lo cual deben incidir los factores de los consejos populares, los trabajadores sociales y las organizaciones de masas.
Lamentablemente, también existen numerosos reportes de personas beneficiadas que les han dado otro destino a los recursos, principalmente a la venta en el mercado informal, «y a precios altísimos, como lo hizo mi vecina con las tejas y los colchones que recibió gratuitamente», aseguró una residente en el poblado El Caney.
En este acápite, es imprescindible reforzar el control institucional y ejercer el popular –en el que se involucran los delegados, los electores y los factores–, para chequear la entrega y destino de los recursos, así como el nivel de recuperación de las viviendas afectadas.
También lo es el enfrentamiento al delito y los hechos de corrupción, algo que da resultados notables si se hace de manera consecuente y continua.
Así aconteció, por ejemplo, con un individuo que recientemente transportaba 80 tejas sin respaldo documental –detenido en un punto de control ubicado en la Autopista Nacional-, y otro que, en las calles de Palma Soriano, pregonaba otras 50, y que también fue conducido por las autoridades tras la denuncia oportuna de la población.
Ciertamente, falta mucho por hacer y los recursos no abundan en un contexto socioeconómico extremadamente complejo. Lo realizado tiene mucha valía y demuestra que se pueden perfeccionar los mecanismos para que los problemas tengan una solución más expedita, y por qué no, también local.
La conversión de contenedores, la edificación de viviendas de tipología IV, la producción de materiales de la construcción en cada municipio, al igual que el enfrentamiento al delito, tiene que ser un proceso consecuente y continuo, signado por el control y también por lo urgente que resulta atender a quienes Melissa les quitó el techo.

En los nueve municipios se construyen viviendas de tipología IV, con el propósito de agilizar la recuperación. Foto: Luis Alberto Portuondo
Fuente: Granma
