Luego de lo acontecido en Venezuela en el inicio de enero, una ola de inquietud se extendió en el mundo, y de manera especial entre los integrantes de ese pensamiento neoconservador, reaccionario y de derecha, que se frotaron las manos ante la idea de que ahora era el turno de Cuba y que el mandatario de los EEUU iba a terminar con la resistencia de la pequeña isla. Todo ello, sin la menor idea de lo que significa la soberanía y del papel que esta juega para Cuba.
El Grupo Parlamentario de Amistad y Solidaridad entre el Congreso de Colombia y la Asamblea Nacional de Cuba emitió un comunicado en el que expresa su rechazo al “re crudecimiento de las agresiones económicas y políticas” contra la República de Cuba, incluida la amenaza de nuevas medidas coercitivas dirigidas a profundizar lo que denominan “asfixia económica” y vulneración de su soberanía.
No existen conversaciones con el gobierno de EE. UU., salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio.
Siempre hemos tenido disposición a sostener un diálogo serio y responsable con los distintos gobiernos de EE. UU., incluido el actual, sobre bases de igualdad soberana, respeto mutuo, principios de Derecho Internacional, beneficio recíproco sin injerencia en asuntos internos y con pleno respeto a nuestra independencia.