Cuba por Chernobyl: el hondo humanismo que benefició a más de 26 000 personas.
Basta ver a Fidel, al pie de la escalerilla del avión IL-62, dando la bienvenida a los primeros 139 niños afectados por el mortífero accidente nuclear de Chernobyl, para saber –o al menos intuir– que el amor de Cuba se multiplicaría, y abrazaría, en su tierra, a quienes más lo necesitaban. Y así fue.



