Discurso del Comandante en Jefe en el acto de solidaridad con Cuba en el barrio de Harlem en 1995
Algunos de los que me precedieron -no sé si fue Rosemari o fue Butts-, decían que muchos se preguntaban por qué me recibían en esta iglesia, y él contó interesantes anécdotas de la vez que me habían llevado a la otra iglesia, sobre eso debo hablar también. Pero es que no solo algunos de ustedes, que se preguntaban por qué me recibían a mí, es que yo mismo, cuando me estaba vistiendo para venir acá, me quité todos los trajes esos y me puse esta ropa, que es la que he usado durante tantos años hasta que la diplomacia internacional me obligó, no hace mucho, a ponerme una guayabera.




