La bandera tricolor a media asta, un toque de oración, siete salvas de artillería, la certeza de la eternidad, porque se obró con hidalguía… toda la gratitud del pueblo bolivariano.
Venezuela, y también Cuba, se estremecieron la víspera al rendirles tributo a los héroes de ambas naciones que, como muralla inexpugnable, «en desigual combate enfrentaron al enemigo imperialista que profanaba la soberanía de la Patria venezolana y protegían al Presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros».
En la ceremonia, en el Monumento Ecléctico de la Academia Militar de la Guardia Nacional Bolivariana, estaba la Isla, porque en voz del miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, se pidió «honor y gloria a los combatientes caídos. Amor y paz a las venezolanas y venezolanos asesinados por la horda imperialista».
La más profunda solidaridad de Cuba al bravo pueblo llegó en nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien, por medio de x, transmitió también las más sentidas condolencias, y aseguró que «compartimos con el pueblo y el Gobierno de Venezuela el dolor de ver a hermanos asesinados por el invasor imperialista (…) No cejaremos en la denuncia de este acto criminal», insistió.