“La tierra de Bolívar es sagrada, y un ataque a sus hijos es un ataque a todos los hijos dignos de nuestra América”
“Nunca todas la naciones del mundo se vieron sometidas al poder y los caprichos de quienes dirigen una superpotencia con un poder al parecer sin límites, de cuya filosofía e ideas políticas y nociones de ética nadie tiene la más mínima idea. Sus decisiones son prácticamente impredecibles e inapelables. La fuerza y la capacidad de destruir y matar parecen estar presentes en cada uno de sus pronunciamientos”. Parecen dichas esas palabras para calificar hoy el brutal y alevoso ataque de fuerzas militares norteamericanas contra Venezuela y el inaceptable, vulgar y bárbaro secuestro de nuestro hermano el presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores.









