Señor Presidente,
Nos reunimos en un momento crucial para reflexionar sobre un tema que trasciende fronteras y culturas, un tema que es el corazón de nuestras sociedades: la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, próximas a cumplir 30 años, establecieron un marco que, aunque discutido y revisado, continúa siendo nuestra brújula para el futuro. Sin embargo, esta brújula solo funcionará si la apoyamos con acciones concretas y decididas, en lugar de meras palabras.
Es innegable que hemos avanzado en muchos frentes. Sin embargo, debemos ser claros: la igualdad de género seguirá siendo un espejismo mientras existan condiciones de subdesarrollo, hambre y pobreza que afecten a nuestra sociedad. Estas realidades son perpetuadas por un injusto orden internacional que, lejos de favorecer el progreso, perpetúa el sufrimiento de millones. Las medidas coercitivas unilaterales siguen afectando directamente las vidas y derechos de mujeres y niñas en todo el mundo. No podemos permanecer en silencio ante esta injusticia.
Como representante de Cuba, siento un grato orgullo en que mi país haya sido el primero en firmar y el segundo en ratificar la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Con su actuar cotidiano, Cuba ha demostrado que es posible alcanzar resultados innegables incluso en un contexto de adversidades. Las mujeres y niñas cubanas disfrutan de igualdad de acceso a la educación, que es universal y gratuita en todos los niveles. Nuestras leyes garantizan el derecho a un empleo digno y prohíben la discriminación salarial. Además, los derechos sexuales y reproductivos, que incluyen el derecho al aborto y la libre elección sobre la fecundidad, son parte integral de nuestra atención médica gratuita.
Estos logros no son fruto del azar. Son el resultado de décadas de labor incesante por el adelanto de la mujer, respaldadas por un marco jurídico sólido que protege sus derechos. La Constitución de 2019, el Código de las Familias y la Estrategia Integral de Prevención y Atención a la Violencia de Género y en el escenario familiar, representan hitos en nuestra lucha contra todas las formas de violencia y discriminación, extendiendo la protección en el ámbito familiar.
Aun así, no nos conformamos. En el 2023, inauguramos el Observatorio sobre Igualdad de Género, que nos permitirá construir indicadores precisos y recopilar estadísticas relevantes para seguir avanzando en el empoderamiento de las mujeres.
Sin embargo, debo ser claro: nuestra lucha se desarrolla en un contexto de severas limitaciones impuestas por el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos ha mantenido sobre nuestro país; agudizado por la inclusión en la fraudulenta lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
Estas políticas asfixiantes violan la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional son el principal obstáculo a nuestro desarrollo y afectan directamente la calidad de vida de mujeres y niñas en Cuba. Inciden en cuestiones como el desabastecimiento de anticonceptivos, condones y medicamentos para mujeres embarazadas, en particular, multivitaminas, ácido fólico, así como insumos médicos de diagnóstico, pruebas de embarazo y pruebas de infecciones de transmisión sexual.
El Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Cuba se encuentra trabajando en un proyecto de vacuna cubana contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). Este proyecto ha sido calificado por la empresa BioCubaFarma como "priorizado", atendiendo a que esta infección es la causa principal del desarrollo del cáncer cérvico uterino, el cual representa el quinto de mayor incidencia en la mortalidad de las mujeres en Cuba y el segundo para féminas entre 15 y 44 años de edad.
Sin embargo, el progreso se ha visto limitado por las dificultades en el acceso a herramientas analíticas y ensayos inmunológicos que, debido a las disposiciones del bloqueo, les fueron negados a Cuba por empresas estadounidenses y de otros países. A pesar de la disposición a cooperar por parte de investigadores del Instituto Nacional del Cáncer en los Estados Unidos, estos fueron informados de que no podían enviar los reactivos necesarios a Cuba como consecuencia de las disposiciones del bloqueo.
No obstante, a pesar de estas adversidades, seguiremos adelante con determinación y fervor en la construcción de una sociedad justa e inclusiva.
Señor Presidente,
Nuestra meta es ambiciosa y nuestra determinación es firme. La igualdad de género no es solo un objetivo; es un imperativo moral. Es nuestra responsabilidad colectiva garantizar que cada mujer y niña, sin importar su origen o situación, tenga el derecho a soñar y alcanzar sus metas.
Cuba continuará liderando con el ejemplo, trabajando incansablemente por un futuro donde la igualdad de género no sea una aspiración, sino una realidad palpable. Seguiremos desafiando las injusticias y luchando por un mundo donde todas las mujeres y niñas puedan vivir dignamente, libres de violencia y discriminación.
Muchas gracias.

