Señor Presidente:
Ningún gobierno debería tener como política provocar hambre en otras naciones. Sin embargo, los Estados Unidos insisten en privar al pueblo cubano de su derecho a la alimentación.
Cuatro meses de bloqueo estadounidense ocasionan a Cuba pérdidas por 1 600 millones de USD. Con ese dinero se podría garantizar durante todo un año la canasta familiar básica normada de alimentos a nuestra población.
El bloqueo también tiene un impacto muy severo sobre la producción de alimentos en Cuba, al obstaculizar la disponibilidad de combustible, semillas, fertilizantes, piensos, y otros insumos. Entre 2023 y 2024, el bloqueo provocó daños por más de 441 millones de USD al sector agro-alimentario.
El gobierno cubano trabaja incansablemente en encontrar soluciones a tan adverso desafío, con el compromiso de no abandonar ni excluir a nadie. Como establece nuestra Constitución, todas las personas tienen derecho a la alimentación sana y adecuada.
En el planeta se producen alimentos suficientes para abastecer a toda la población. Sin embargo, 343 millones de personas padecieron de hambre en 2024, un 10% más que el año anterior. Para 2025, se pronostica un mayor número de hambrientos.
No podemos seguir posponiendo los avances hacia un nuevo orden internacional, más justo y equitativo.
Con relación a Venezuela, saludamos sus múltiples esfuerzos para la aplicación de políticas que garantizan el acceso a la alimentación, a pesar del negativo impacto de las medidas coercitivas unilaterales.
Reiteramos nuestro apoyo al mandato del Relator Especial. Cuba presentará un proyecto de resolución sobre el derecho a la alimentación en la actual sesión. Agradecemos de antemano el valioso el apoyo a este importante texto.
Muchas gracias.
