Señor Presidente:
El gobierno de los Estados Unidos ha emprendido una escalada agresiva sin precedentes contra Cuba. Sus acciones están dirigidas a castigar despiadadamente a toda nuestra población.
Amenazan con imponer aranceles comerciales a las importaciones de productos provenientes de países que suministren petróleo a Cuba. Pretenden hacer cómplice a la humanidad de un bloqueo energético a nuestra nación.
Tal comportamiento constituye un asalto a las prerrogativas soberanas de los Estados a exportar sus bienes y recursos a los países que consideren, sin interferencia extranjera.
Para justificar acciones tan extremas usan la absurda aseveración de que Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
A diferencia de los Estados Unidos, Cuba nunca ha sido una amenaza para los Estados Unidos, sus intereses nacionales o el bienestar de sus ciudadanos. Tampoco ha apoyado ninguna actividad hostil contra ese país ni permitirá que nuestro territorio se utilice contra otra nación.
Cuba no amenaza o agrede a país alguno. Somos una nación de paz, solidaria y cooperativa, dispuesta a ayudar y contribuir con otros Estados.
Apreciamos y agradecemos las muestras de solidaridad internacional, que evidencian el aislacionismo de la política estadounidense de asfixia y guerra económica contra el pueblo cubano.
Enfrentaremos esta nueva arremetida con firmeza, ecuanimidad y seguridad de que la razón está de nuestra parte.
Cuba continuará defendiendo el multilateralismo, el Derecho Internacional y la paz, pilares indispensables para un mundo más justo y seguro.
Muchas gracias.
