Señor Presidente,
Vivimos tiempos complejos, con grandes desafíos. Se recortan los recursos humanos y financieros de las organizaciones internacionales, incluyendo la OIT. Se incrementan los gastos militares a nivel mundial, pero disminuye la financiación internacional al desarrollo.
La OIT requiere, por tanto, de una Estrategia de Cooperación para el Desarrollo más eficaz, innovadora y ágil, acorde con las necesidades actuales.
La Estrategia 2026-2029 es particularmente importante, porque es la última estrategia de cooperación que contribuirá al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en la Agenda 2030.
La Estrategia presentada por la Secretaría refleja adecuadamente el mandato histórico de la OIT y se alinea con principios defendidos por Cuba de manera consistente, incluidos los reafirmados recientemente en Sevilla: la necesidad de una arquitectura financiera internacional más justa, la centralidad del ser humano por encima del capital y la urgencia de fortalecer la cooperación internacional para el desarrollo como pilar del multilateralismo.
Valoramos positivamente los tres elementos esenciales de la Estrategia: la reafirmación del mandato normativo de la OIT, del tripartismo y de la justicia social como ejes rectores de la cooperación.
En un mundo donde proliferan modalidades de financiamiento condicionadas o guiadas por intereses comerciales, es fundamental que la OIT mantenga su identidad como organismo especializado que promueve derechos, diálogo social y políticas públicas inclusivas.
Saludamos el reconocimiento explícito de la cooperación Sur-Sur y triangular como modalidad estratégica. Cuba ha insistido en que el Sur no es solo receptor, sino también generador de soluciones, conocimientos y capacidades. La Estrategia refleja esta visión y abre espacios para que países de ingresos medios, instituciones regionales y alianzas horizontales, contribuyan de manera más decisiva al trabajo decente. Sin embargo, expresamos nuestra preocupación por la propuesta de reducción significativa - que puede llegar a los 80% - de la cuenta destinada a la cooperación técnica con cargo al presupuesto ordinario, conforme a lo planteado en los documentos INS/7 y PFA/4.
Apoyamos el tránsito hacia un enfoque programático, más coherente y orientado a resultados. Este enfoque puede mejorar la eficiencia, evitar la fragmentación y asegurar que los recursos —cada vez más escasos— se utilicen con mayor impacto y pertinencia.
No obstante, deseamos subrayar algunos elementos que requieren atención para garantizar que la Estrategia sea verdaderamente inclusiva.
La creciente tendencia a exigir cofinanciamiento nacional puede limitar el acceso de países con restricciones financieras severas. Como expresó Cuba en Sevilla, la cooperación para el desarrollo debe basarse en recursos frescos, adicionales y predecibles, no en mecanismos que reproduzcan desigualdades estructurales.
Por otro lado, la ampliación de alianzas con el sector privado y actores filantrópicos exige mecanismos claros de control, transparencia y cumplimiento de las normas. La cooperación no puede subordinarse a intereses corporativos. Es indispensable asegurar que toda alianza contribuya efectivamente al trabajo decente y respete los principios fundamentales de la Organización.
Señor Presidente:
Cuba respalda el espíritu y contenido general de la Estrategia. Confiamos en que su implementación contribuya a una cooperación para el desarrollo más justa, más solidaria y más alineada con las necesidades reales de los países en desarrollo, sin dejar a nadie atrás.
Muchas gracias.
