Señora Presidenta, distinguidos delegados y delegadas:
El Informe que se nos presenta es claro: la consecución de la igualdad de género no es únicamente una cuestión de equidad y de derechos, sino una condición indispensable para la resiliencia del mercado de trabajo, el desarrollo sostenible, la justicia social y la paz.
La igualdad de género constituye un pilar fundamental de la justicia social y debe ser un objetivo irrenunciable para todos los Estados.
Se han logrado avances en la igualdad de género en el mundo del trabajo, pero persisten importantes brechas.
El Informe evidencia las barreras estructurales que subsisten, las cargas desproporcionadas del cuidado no remunerado y los déficits de trabajo decente que afectan a las mujeres, limitando su pleno acceso y ejercicio del empleo.
Lamentamos que el Informe haya omitido una cuestión muy relevante. Me refiero al impacto de las medidas coercitivas unilaterales en la capacidad de los Estados afectados para implementar el Programa Transformador para la igualdad de género.
Desde hace más de seis décadas, el gobierno de los Estados Unidos impone a Cuba un bloqueo económico que provoca severos daños. Ese bloqueo se ha recrudecido al extremo, con medidas cada vez más agresivas y despiadadas, incluyendo un cerco energético brutal.
El bloqueo total de combustible que Estados Unidos impone a Cuba desde hace 5 meses, tiene consecuencias devastadoras. Nuestro pueblo sufre día a día prolongados cortes de electricidad, dificultades en el abasto de agua, el transporte, los servicios comunales, el suministro de gas, la producción y distribución de alimentos, bienes y servicios. Se afectan gravemente el sistema de salud y la educación, entre otros muchos sectores.
Además de un acto de guerra contra todo un pueblo, el bloqueo es un acto de violencia directa hacia las mujeres, que sufren de manera desproporcionada sus crueles efectos, tanto en su vida profesional como personal.
El bloqueo es una agresión directa a la vida, la salud, la maternidad y los derechos de las mujeres cubanas.
Señora Presidenta:
A pesar de los serios obstáculos y limitaciones derivados del bloqueo, en Cuba se intensifican las acciones para disminuir la desigualdad de género en el mundo del trabajo.
El Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, constituye la agenda del Estado cubano para la igualdad de género.
Este Programa garantiza mayor integralidad y efectividad en la prevención y eliminación de manifestaciones de discriminación contra las mujeres, así como al fortalecimiento de los mecanismos institucionales y de la capacidad profesional de funcionarios y servidores públicos para incorporar la perspectiva de género en la elaboración de políticas, programas y en la prestación de servicios.
El Programa ha impulsado el liderazgo femenino en el sector no estatal y en proyectos de desarrollo local, junto con estrategias para generar nuevas fuentes de empleo y el perfeccionamiento del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida.
Nuestra sociedad está lejos de ser perfecta, pero se han logrado resultados importantes en materia de igualdad de género e inclusión.
Las cubanas reciben igual salario por trabajo de igual valor. Una legislación de avanzada garantiza sus derechos laborales, entre ellos a la licencia de maternidad retribuida, beneficio al que pueden acogerse el padre y otros familiares.
Acceden a programas de seguridad social, disfrutan de servicios de educación y salud gratuitos, incluidos los sexuales y reproductivos.
La participación de las mujeres en la toma de decisiones es esencial. A nivel mundial, representan el 32% en los puestos directivos superiores. En Cuba las mujeres ocupan el 53% de los cargos de dirección en el Estado y el Gobierno
La representación de las mujeres en los parlamentos nacionales a nivel mundial apenas alcanza el 27%. En Cuba son mayoría y representan el 56,7% del Parlamento.
De cada 10 personas que son jueces y fiscales en Cuba, 8 son mujeres. Constituyen más del 80% de los profesionales de la salud y el 53% de la fuerza laboral en el sector de la ciencia
El 67% de las personas en nuestro país con categoría de especialización en tecnologías de avanzada, son mujeres.
Contamos con un Protocolo integral de actuación ante situaciones de discriminación, violencia y acoso en el ámbito laboral, que permite la identificación, prevención y control de estas manifestaciones; la capacitación de trabajadores y empleadores; y la asistencia a las personas afectadas, contribuyendo así a garantizar el disfrute de sus derechos laborales.
Asimismo, se fortaleció el sistema de Casitas Infantiles para beneficiar a las familias y favorecer la inserción laboral femenina. Como resultado, más de cinco mil madres trabajadoras han sido beneficiadas con políticas de vivienda que impulsan su incorporación al mundo del trabajo.
Estos resultados han sido posibles gracias a acciones coordinadas e integrales, que consideramos la vía más efectiva para avanzar hacia la equidad de género.
Mucho hemos avanzado, pero nos queda mucho por hacer y lo seguiremos haciendo, para superar los estereotipos y brechas de género que aún subsisten, eliminar toda forma de discriminación y lograr la igualdad plena de derechos y oportunidades.
Señora Presidenta:
Cuba está comprometida con la construcción de un mundo del trabajo decente y justo, garantizando el pleno ejercicio de los principios y derechos fundamentales, con énfasis en el enfoque de género en las políticas de empleo. Defenderemos siempre la igualdad como un eje esencial del empoderamiento femenino.
Nunca renunciaremos a un futuro donde cada mujer en nuestro planeta pueda ejercer plenamente sus derechos, y aportar su talento sin barreras a la construcción de un mundo más justo e inclusivo.
Muchas gracias.
