Cuba y la UNESCO: una historia que comenzó antes de 1947

Cuba y la UNESCO: una historia que comenzó antes de 1947

París, 29 de agosto de 2026.- Cuba conmemora hoy el 79.º aniversario de su ingreso en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Sin embargo, los vínculos entre Cuba y la Organización tienen antecedentes que se remontan a varios años antes de su incorporación como Estado miembro.

En plena Segunda Guerra Mundial, cuando la ocupación de París interrumpió las actividades del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, vinculado a la Sociedad de Naciones, La Habana se convirtió en un espacio de encuentro para intelectuales de América y Europa. En noviembre de 1941, Cuba acogió la Segunda Conferencia Americana de Comisiones Nacionales de Cooperación Intelectual y la histórica Plática de La Habana, dedicada al papel de la cultura y la cooperación intelectual frente a la crisis mundial. La iniciativa cubana de establecer en La Habana un Centro de Cooperación Intelectual, concebido para mantener viva la cooperación entre los pueblos en un momento en que la guerra amenazaba con quebrar los vínculos culturales y científicos internacionales, fue posteriormente reconocida en el proceso de creación de la UNESCO.

Ese antecedente quedó vinculado a la propia gestación de la UNESCO. En la Conferencia Constitutiva de Londres de 1945, una resolución reconoció la iniciativa cubana de ofrecer La Habana como sede de un centro provisional de cooperación intelectual.

La UNESCO fue constituida formalmente el 16 de noviembre de 1945, y Cuba se incorporó como Estado miembro el 29 de agosto de 1947. Ese mismo año se creó la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, consolidando institucionalmente una relación que ya contaba con varios años de historia.

La relación adquirió además una dimensión regional excepcional. En 1947, la Conferencia General de la UNESCO decidió establecer en La Habana una oficina regional, decisión ratificada en 1948. El centro fue inaugurado oficialmente en 1950, convirtiendo a la capital cubana en uno de los primeros espacios de presencia permanente de la Organización fuera de París.

Un nuevo capítulo se abrió tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959. Las relaciones con la UNESCO adquirieron una nueva dimensión a partir de la coincidencia entre los principios y valores fundacionales de la Organización —la defensa de la paz, la educación, la ciencia, la cultura y la cooperación entre los pueblos— y las transformaciones emprendidas por Cuba en estos ámbitos.

A lo largo de estas casi ocho décadas, la cooperación se ha extendido a los distintos ámbitos del mandato de la UNESCO. Cuba cuenta actualmente con 9 sitios del Patrimonio Mundial, 8 elementos de patrimonio cultural inmaterial, 5 inscripciones en el Registro Internacional Memoria del Mundo y 6 Reservas de Biosfera. También mantiene una participación activa en la Organización y es miembro de su Consejo Ejecutivo para el período 2023-2027. Cuba también está vinculada a dos importantes reconocimientos internacionales de la UNESCO: el Premio Internacional UNESCO-José Martí, creado en 1994, y el Premio UNESCO-Carlos J. Finlay de Microbiología, establecido en 1977.

A 79 años del ingreso oficial de Cuba en la UNESCO, la historia de sus vínculos con la Organización recuerda que la cooperación internacional en favor de la educación, la ciencia, la cultura y el conocimiento comenzó a construirse mucho antes de que la UNESCO tuviera nombre y estructura propios.

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