Desde la luz y las pinceladas hasta el verde del bambú: homenajes a Fidel desde Ciudad Ho Chi Minh

Profesor Asociada Dra. Truong Thi Hien, exdirectora de la Academia de Cuadros de Ciudad Ho Chi Minh, Presidenta de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh

Algunas amistades nacen en tiempos de paz. Pero también hay amistades que se ponen a prueba en medio de la guerra, las dificultades y el sacrificio, y que se fortalecen con el tiempo. La amistad entre Vietnam y Cuba es un ejemplo de ello.

Dos países separados por medio mundo, con idiomas, culturas y condiciones geográficas diferentes, han compartido, sin embargo, un vínculo especial durante más de seis décadas, un lazo poco común en las relaciones internacionales. Dentro de este vínculo, hay un nombre que evoca profundo respeto, gratitud y emoción en generaciones de vietnamitas: el presidente Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución Cubana, gran amigo y compañero leal e inquebrantable del pueblo vietnamita.

En 2026, al conmemorar el centenario del nacimiento del presidente Fidel Castro y en el marco de numerosas actividades a nivel nacional, Ciudad Ho Chi Minh expresa su afecto hacia él mediante acciones concretas, íntimas y simbólicas. Dentro de esta serie de eventos, la Unión de Organizaciones de Amistad de Ciudad Ho Chi Minh y la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh han organizado y coordinado varios programas significativos: iluminar la imagen de Fidel Castro en el corazón de la ciudad; permitir que los niños cuenten la historia de Vietnam y Cuba a través de sus dibujos; y, sobre todo, plantar 100 bambúes vietnamitas en la heroica tierra de Cu Chi para crear el "Jardín de Bambú Fidel Castro", un proyecto de memoria, gratitud y fe en el futuro.

Fidel Castro: un nombre que permanecerá en el corazón del pueblo vietnamita

La historia de las relaciones entre Vietnam y Cuba cuenta con muchos hitos memorables, pero quizás lo que le da a esta relación su profundidad especial es la solidaridad demostrada durante los momentos más difíciles.

Durante los arduos años en que el pueblo vietnamita luchó por defender su independencia y unidad nacional, Cuba, desde su lejana isla caribeña, siempre miró a Vietnam con sincera hermandad. Y las palabras de Fidel Castro, convertidas en símbolo de esa relación especial, fueron: «Por Vietnam, Cuba está dispuesta a derramar incluso su propia sangre».

Es una frase corta, pero detrás de ella se esconde un sentimiento entrañable. No fue simplemente una declaración política: fueron las palabras de un amigo a otro en momentos difíciles; una expresión de empatía entre dos naciones que comprendían el valor de la independencia y la libertad; una afirmación de que la distancia geográfica no podía separar a personas que compartían aspiraciones de dignidad, paz y autodeterminación. Por lo tanto, esa declaración trascendió el momento histórico en que fue pronunciada para convertirse en parte de la memoria de muchas generaciones de vietnamitas.

En septiembre de 1973, cuando la guerra de Vietnam aún no había terminado del todo y la región de Quang Tri seguía marcada por las bombas y las balas, el presidente Fidel Castro visitó la zona liberada. Un jefe de Estado del otro lado del mundo se encontraba en una tierra que aún era peligrosa. La imagen de Fidel en Quang Tri no era solo la de un líder que visitaba un país amigo; era la imagen de un amigo que llegaba en un momento de adversidad para alentar y reafirmar que el pueblo vietnamita no estaba solo.

El pueblo vietnamita siempre ha valorado la amistad y la lealtad. Apreciamos a quienes comparten nuestras alegrías, pero jamás olvidaremos a quienes nos apoyaron en los momentos difíciles. Por ello, para muchas generaciones de vietnamitas, Fidel Castro no solo es conocido como el gran líder de Cuba, sino también con un nombre más íntimo y afectuoso: el gran amigo del pueblo vietnamita.

Ese sentimiento también explica por qué, cien años después del nacimiento de Fidel y muchos años después de su fallecimiento, su imagen sigue presente en la vida espiritual del pueblo vietnamita.

Cuando la imagen de Fidel brillaba intensamente en el corazón de Ciudad Ho Chi Minh

En la noche del 13 de agosto de 2026, en el centenario del nacimiento del presidente Fidel Castro, tuvo lugar un momento especial en el corazón de la ciudad de Ho Chi Minh.

De 18:00 a 22:00, el edificio Saigon Marina IFC, en el barrio de Saigón, proyectó la bandera cubana, imágenes del presidente Fidel Castro y mensajes conmemorativos del centenario de su nacimiento. Este evento fue organizado conjuntamente por la Unión de Organizaciones de Amistad, la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh y el Grupo Sovico.

En medio de una ciudad moderna y dinámica, la tecnología se convirtió en un lenguaje de emoción y memoria. En las paredes de cristal del edificio, la bandera cubana, la bandera vietnamita y la imagen de Fidel Castro ondeaban contra el horizonte de la ciudad. Puede que los jóvenes de hoy nunca hayan vivido una guerra ni presenciado la visita a Quang Tri en 1973, pero ver la imagen de Fidel Castro en Ciudad Ho Chi Minh en 2026 les brinda otra oportunidad para preguntarse: ¿Quién fue Fidel Castro? ¿Por qué un líder de un país al otro lado del mundo era tan venerado por el pueblo vietnamita?

Y es a partir de esa pregunta que se cuenta la historia.

La luz solo brilló durante unas horas, pero el mensaje que dejó perduró mucho más: hay personas que han pasado a la historia no solo por su poder o posición, sino por el afecto que sienten por otras naciones; hay relaciones entre dos países que no solo se miden por el volumen de cooperación, sino que se conservan en la memoria y los sentimientos de sus pueblos.

Quizás por eso la imagen de Fidel Castro brillando intensamente en el corazón de Ciudad Ho Chi Minh la noche del 13 de agosto no fue solo un espectáculo de luces, sino también un símbolo vivo de gratitud.

Cuando los niños cuentan la historia de Vietnam y Cuba a través de los colores

Si las luces de la ciudad son una forma para que la generación actual recuerde a Fidel, el concurso de dibujo infantil "Fidel Castro: un gran amigo del pueblo vietnamita" lleva esa historia al corazón de los niños.

Según el plan de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh, el concurso se organizó en coordinación con la Escuela Primaria, Secundaria y Preparatoria Phan Chu Trinh y con el apoyo profesional de la Universidad de Bellas Artes de Ciudad Ho Chi Minh. El aspecto más importante del concurso no fue solo encontrar bellas pinturas, sino ayudar a la generación más joven a comprender mejor la vida, la personalidad y los sentimientos del presidente Fidel Castro hacia Vietnam; fomentando así el amor por la paz y la solidaridad internacional, y transmitiéndoles los hermosos valores de la amistad entre Vietnam y Cuba.

Un concurso de dibujo infantil puede parecer una actividad sencilla, pero si se analiza con detenimiento, se revela como una iniciativa de gran significado. La amistad duradera entre naciones no puede existir solo en documentos diplomáticos o libros de historia; debe transmitirse de generación en generación.

Los niños de hoy nacieron mucho después de que terminara la guerra. Para muchos de ellos, Fidel Castro es principalmente una figura de un libro, una fotografía o un nombre que les recuerdan sus maestros y padres. Por lo tanto, en lugar de exigirles que memoricen numerosas fechas o eventos, el concurso les abre un camino más accesible: les permite experimentar la historia a través del color, la imaginación y las emociones.

Los niños pueden dibujar a Fidel con una cálida sonrisa; las banderas de Vietnam y Cuba ondeando juntas; niños de ambos países tomados de la mano; palomas y flores de la amistad; o un mundo donde todos los niños vivan en paz, reciban educación y sean amados. El discurso de apertura del concurso transmitió un mensaje muy sencillo: un dibujo puede ser tosco y una mancha de color puede no ser perfecta, pero si se realiza con sinceridad, ya es una hermosa obra.

Por lo tanto, el mayor valor de la competición no reside en el primer, segundo o tercer premio. Lo verdaderamente valioso es que, tras dejar a un lado sus lápices de colores, los niños conserven una certeza en sus corazones: Cuba es un amigo cercano de Vietnam y Fidel Castro es un gran amigo de su pueblo.

Si eso se mantiene, cada cuadro se habrá convertido en un pequeño puente que conecta dos países separados por medio mundo. Y son estos pequeños puentes los que permitirán que esta gran amistad continúe extendiéndose.

Cien bambúes: cien expresiones de gratitud

Si tuviéramos que elegir una imagen que dejara la impresión más duradera de la serie de actividades conmemorativas organizadas por la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh, probablemente sería la de los 100 árboles de bambú plantados en el sitio histórico de los Túneles de Cu Chi el 29 de agosto de 2026 para formar el "Jardín de Bambú Fidel Castro".

La Unión de Organizaciones de Amistad de Ciudad Ho Chi Minh y la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh, en coordinación con el Sitio Histórico de los Túneles de Cu Chi, organizaron la ceremonia de inauguración del "Jardín de Bambú Fidel Castro", cuyos 100 árboles de bambú simbolizan el centenario del nacimiento del presidente cubano.

¿Por qué el bambú? Entre las numerosas especies vegetales, la elección del bambú posee un significado especial. El bambú está profundamente ligado al campo, la historia y el alma de Vietnam. Es sencillo pero resistente. Su delgado tronco tiene raíces que penetran profundamente en la tierra; puede doblarse con el viento, pero no se quiebra fácilmente. Un solo tallo de bambú puede ser frágil, pero muchos juntos forman un robusto bosquecillo.

En el discurso de la ceremonia de plantación, esa imagen se expresó con una analogía muy bella: Cien bambúes no son solo cien árboles verdes; representan cien expresiones de gratitud.

Cada raíz de bambú plantada en la tierra de Cu Chi es un recordatorio del pasado. Cada brote que surge representa la fe en el futuro. Y cuando estos bambúes crezcan juntos formando un exuberante jardín verde, el "Jardín de Bambú Fidel Castro" se convertirá en un símbolo vivo de la amistad entre Vietnam y Cuba: profundamente arraigada, fuerte, unida y perdurable a través del tiempo.

Esa importancia es aún más profunda si se tiene en cuenta que el jardín está ubicado dentro de los túneles de Cu Chi. Cu Chi es tierra de recuerdos; cada rincón de este lugar evoca la voluntad, el coraje y las aspiraciones de independencia y libertad del pueblo vietnamita. Ubicar el Jardín de Bambú Fidel Castro en un sitio tan emblemático no se trata solo de sembrar vegetación en un área histórica, sino de plantar una nueva semilla de amistad en esta tierra de memoria y gratitud.

Estas pequeñas plantas de bambú crecerán con los años. Dentro de una década o incluso de varias, tal vez algunos niños vengan a Cu Chi, se paren frente al letrero del "Jardín de Bambú Fidel Castro" y pregunten a sus padres y maestros:

—¿Quién fue Fidel Castro?

—¿Por qué hay un jardín en Cu Chi que lleva el nombre de un cubano?

—¿Por qué Vietnam y Cuba, a pesar de estar tan lejos el uno del otro, se llaman hermanos?

Y a partir de esas preguntas tan naturales, surgirá una hermosa historia. Aprenderán sobre Cuba, un país del lejano Caribe que mostró una solidaridad excepcional con Vietnam; sobre un líder que llegó a Vietnam cuando el país aún estaba en guerra; sobre la frase emblemática "Por Vietnam, Cuba está dispuesta a derramar su propia sangre"; y sobre los años en que ambas naciones compartieron tanto las dificultades como la paz.

Por lo tanto, los bambúes brindan algo más que vegetación: se convierten en narradores de historias. Una placa puede llevar un nombre, pero el bambú crece día tras día. Temporada tras temporada, brotan nuevos tallos. Es este crecimiento el que otorga al Jardín de Bambú Fidel Castro su significado más hermoso: la historia no se detiene y la amistad no puede conservarse simplemente como un recuerdo del pasado, sino que debe seguir cultivándose, alimentándose y transmitiéndose a las generaciones futuras.

El discurso pronunciado en la ceremonia transmitió este mensaje de forma emotiva: «Hoy plantamos árboles, pero lo que realmente queremos cultivar es la amistad. Hoy cuidamos los brotes de bambú, pero lo que realmente queremos legar a las generaciones futuras es memoria, gratitud y lealtad entre nuestras dos naciones».

Quizás ese sea también el significado más profundo de toda esta iniciativa.

Desde la luz y las pinceladas hasta el verde del bambú: una fuente inagotable de emociones

Al repasar las actividades que conmemoraron el centenario del nacimiento del presidente Fidel Castro en Ciudad Ho Chi Minh, se puede apreciar una hermosa conexión: Luz – Pinceladas – Verde.

  • Las luces del edificio en el centro de la ciudad traen la imagen de Fidel a la vida urbana moderna.
  • Los dibujos infantiles transmiten la historia de Fidel a las nuevas generaciones en el lenguaje más puro.
  • Cien árboles de bambú en Cu Chi envían gratitud a la tierra para que la amistad eche raíces, desarrolle tronco, brote y siga floreciendo a lo largo de los años.

Estas tres imágenes son muy diferentes, pero coinciden en un punto: a Fidel no se le recuerda solo con palabras, sino por acciones que resuenan en la comunidad, en las nuevas generaciones y perduran a través del tiempo. Así es también como la diplomacia de pueblo a pueblo puede conmover profundamente los corazones.

Una relación entre dos países solo es verdaderamente sostenible cuando, más allá de las reuniones de alto nivel, los acuerdos y los programas de cooperación, existe un afecto genuino entre sus pueblos. Es este afecto el que confiere vitalidad duradera a la relación entre Vietnam y Cuba.

Por lo tanto, las actividades de la Asociación de Amistad Vietnam-Cuba de Ciudad Ho Chi Minh en esta ocasión no se centran únicamente en la efeméride. Más importante aún, representan una forma de conectar el pasado con el presente, y el presente con el futuro.

En el pasado, Fidel y el pueblo cubano apoyaron a Vietnam en tiempos difíciles. Hoy en día, vietnamitas y cubanos siguen reuniéndose, cooperando, compartiendo y cultivando esa amistad. El futuro reside en los niños que sostienen sus lápices y dibujan; en las generaciones venideras que caminarán bajo la sombra del bambú en Cu Chi; y en los jóvenes que seguirán cuestionando la historia para comprender el valor de la paz, la gratitud y la lealtad.

Que las palabras "Vietnam - Cuba" permanezcan para siempre como símbolo de amistad y solidaridad

Cien años es mucho tiempo en la vida de una persona. Pero para las causas de gran valor, cien años también pueden ser solo el comienzo de otro viaje.

El presidente Fidel Castro falleció, pero su afecto por Vietnam perdura. Se conserva en las páginas de la historia, en las fotografías de su visita a Quang Tri, en la frase que generaciones de vietnamitas conocen de memoria, en los recuerdos de quienes lo conocieron y, hoy, en nuevas formas: en la luz de un edificio en Ciudad Ho Chi Minh, en las pinturas infantiles y en un jardín de bambú que comienza a echar raíces en Cu Chi.

La luz de la noche del 13 de agosto se desvanecerá, los dibujos de los niños se guardarán y la ceremonia de plantación de árboles llegará a su fin. Sin embargo, lo que realmente perdura es la conexión emocional: para que cada vietnamita, al mencionar a Fidel Castro, recuerde a un amigo que apoyó a su nación en tiempos difíciles; para que cada cubano, al mencionar a Vietnam, sienta que la entrega de Fidel y de su pueblo nunca ha sido olvidada; y para que las generaciones más jóvenes de ambos países comprendan que reciben un legado valiosísimo de confianza, lealtad y solidaridad.

La amistad no perdura por sí sola sin cultivo. Es como los brotes de bambú plantados en Cu Chi: necesitan que alguien los cuide y los proteja antes de convertirse en un bosquecillo frondoso. Nuestros antepasados sembraron las primeras semillas a través del compañerismo y de años de superar desafíos juntos. La responsabilidad de la generación actual es seguir cuidándolas y transmitir ese jardín a las generaciones futuras.

Dentro de muchos años, cuando el "Jardín de Bambú Fidel Castro" haya crecido frondoso por toda la tierra de Cu Chi, cada brote que se eleve con el viento parecerá recordar una historia que comenzó hace mucho tiempo entre dos naciones separadas por la mitad del globo: una historia sobre amigos que no se abandonaron en tiempos difíciles; una historia de gratitud que perdura a través de los años; una historia llamada Vietnam – Cuba.

Y quizás, ese sea el homenaje más hermoso que podemos ofrecer al presidente Fidel Castro en el centenario de su nacimiento:

  • Fidel siempre permanecerá en el corazón del pueblo vietnamita.
  • Cuba siempre ha sido un amigo cercano y leal de Vietnam.

Desde las luces en el corazón de la ciudad, desde los dibujos inocentes de los niños y desde los 100 bambúes que echan raíces en Cu Chi, enviamos a nuestros amigos cubanos un mensaje sencillo pero sincero: Vietnam y Cuba pueden estar geográficamente distantes, pero siempre estarán unidos de corazón. La especial solidaridad y amistad entre Vietnam y Cuba permanecerá siempre viva y perdurable.

(Tomado del Periódico Saigón Liberación)

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