Señor Presidente:
Nadie escapa a las consecuencias del cambio climático. Pero aquellos que menos hemos contribuido a la crisis actual, somos los mayores perjudicados.
Hay que garantizar que la financiación climática en apoyo a las economías en desarrollo sea real, medible y verdaderamente adicional. La realidad es que gran parte del gasto relacionado con el clima sigue proviniendo de los mismos recursos de la asistencia al desarrollo, más que representar flujos financieros nuevos.
La opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en 2025, confirmó que la financiación, la transferencia de tecnología y el apoyo por pérdidas y daños, no son actos de caridad, sino obligaciones de los Estados con mayor responsabilidad histórica.
Cuba consagró en su Constitución el derecho de toda persona a disfrutar de un medioambiente sano y equilibrado.
Además de los retos derivados de su condición de Pequeño Estado Insular en Desarrollo, nuestro país enfrenta enormes obstáculos adicionales para la implementación de programas de adaptación climática y sostenibilidad, debido al devastador impacto del bloqueo económico de los Estados Unidos, incluyendo un brutal bloqueo de combustibles.
Las ilegales e inhumanas medidas coercitivas unilaterales impuestas a nuestro pueblo tienen que ser eliminadas. Hacen prácticamente imposible el acceso a financiamiento internacional, a tecnologías limpias y cooperación técnica. Encarecen cada proyecto de energía renovable, de sistemas alimentarios resilientes, de movilidad sostenible; así como de inversión en resiliencia y desarrollo bajo en emisiones.
A pesar de los tremendos obstáculos que nos impone el bloqueo, Cuba continuará comprometida con la lucha contra el cambio climático, convencidos de que, como dijera nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz: «Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo».
Muchas gracias
