73 AGNU: Réplica de la Embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, Representante Permanente de Cuba ante la ONU, a las intervenciones pronunciadas por la delegación de los Estados Unidos en la reunión del Consejo de Seguridad. Nueva York, 26 de enero de 2019.

Señor Presidente:

Hemos solicitado nuevamente la palabra  para responder a las calumniosas intervenciones del Secretario de Estado de los Estados Unidos Michael Pompeo y del Sr. Elliot Abrams, que reitero, rechazamos categóricamente. Ambos mienten deliberadamente e ignoran que la República Bolivariana de Venezuela es una nación libre, independiente y soberana que toma sus propias decisiones.

En respuesta, solo me atrevo a preguntar al Secretario de Estado de los Estados Unidos o a su representación en esta sala, si no es cierto que la pretensión de imponer a los venezolanos un Presidente ilegítimo que nadie conocía hasta hace pocos días, fue orquestada e impulsada desde Washington; si no fue su gobierno el que organizó e inmediatamente reconoció a la junta golpista que por pocas horas tomó el poder en Venezuela en abril de 2002, al costo de muchas vidas; si no es su gobierno el que durante años ha impuesto a Venezuela una incesante guerra económica dirigida a dañar el nivel de vida de la población, coartar su potencialidades de desarrollo y provocar el sufrimiento y la inestabilidad social.

Debería la delegación de los Estados Unidos aclarar si no fue su gobierno el que saboteó deliberadamente las perspectivas de una solución negociada en República Dominicana, cuando el gobierno bolivariano y representantes de la oposición se aprestaban a ratificar un arreglo negociado mutuamente aceptable.

Debería aclararles a quienes hoy alientan la violencia cuál será su actitud, qué responsabilidad asumirán, si sus actos irresponsables llegan a provocar un escenario de inestabilidad descontrolada para Venezuela y para toda la región, de la que los pueblos serán las víctimas.

La cooperación solidaria de Cuba con Venezuela, como la que presta en casi todos los países de América Latina y el Caribe, y muchos otros del llamado Tercer Mundo, se dedica a contribuir con servicios esenciales para la vida, sobre todo la salud y la educación. Eso lo conocen todos los que están aquí, incluidos los representantes de los Estados Unidos. Lo reconocen esta Organización y muchas agencias especializadas del sistema.

Hablar lo contrario, como hizo esta mañana el Secretario de Estado, manifiesta un burdo asalto a la verdad y demuestra el poco respeto que tiene su gobierno hacia este Consejo, hacia las Naciones Unidas. 

Venezuela no es ni podría ser un satélite de nadie. Cuenta con sus propias instituciones y con un pueblo que respalda en abrumadora mayoría a la revolución bolivariana y chavista y a su presidente constitucional Nicolás Maduro Moros.

Reiteramos que la principal amenaza a la paz y a la seguridad en nuestra región es el intervencionismo de Estados Unidos, el retorno a la doctrina Monroe, y el hostigamiento a la República Bolivariana de Venezuela con el declarado  propósito de un  cambio de régimen y con el objetivo imperialista de saquear la primera reserva de petróleo del mundo.

Recordemos que Estados Unidos, no Cuba, estableció dictaduras militares y organizó sangrientos golpes de Estado en América Latina. Es el gobierno estadounidense, no el cubano, el que interviene sin escrúpulos en los procesos electorales y en los asuntos internos de la mayoría de los Estados del planeta, trata de derrocar por la fuerza al legítimo gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y utiliza contra ella una brutal campaña de difamación y la amenaza militar, mientras llama a la violencia y al golpe de Estado.

Revise la historia señor Secretario de Estado Michael Pompeo y no culpe a otros por las pretensiones de Estados Unidos de ejercer su dominación imperial en Nuestra América, invocando nuevamente la vetusta, agresiva y peligrosa doctrina Monroe y la “diplomacia de las cañoneras”. 

Muchas gracias.