Nueva York, 30 de junio de 2023.
Señor Presidente:
Agradecemos la convocatoria de esta reunión para debatir sobre el Informe Anual del Consejo de Seguridad a la Asamblea General correspondiente al año 2022, contenido en el documento A/77/2. Agradecemos a Emiratos Árabes Unidos por su presentación.
Las recientes discusiones en el marco de las negociaciones del proyecto de resolución sobre la revitalización de la labor de la Asamblea General reafirmaron la importancia que le otorgan los Estados miembros al ejercicio de presentación oportuna y debate de los informes anuales del Consejo de Seguridad.
Reiteramos nuestro llamado a que estos documentos dejen de ser descriptivos, formales y acríticos. En esta ocasión, el informe se limita, nuevamente, a la presentación de la lista de reuniones, actividades y resoluciones del Consejo de Seguridad, a pesar de las múltiples solicitudes de larga data de la mayoría de los Estados miembros, en el sentido de que los informes de este órgano sean exhaustivos y analíticos, faciliten la evaluación de las causas e implicaciones de las decisiones del Consejo de Seguridad y contribuyan a un verdadero ejercicio de rendición de cuentas ante la Asamblea General.
Por ejemplo, se omite, una vez más, el análisis de las violaciones de las propias resoluciones del Consejo por Israel, en particular de la resolución 2334 (2016), mientras el Consejo de Seguridad sigue siendo incapaz de frenar uno de los mayores atropellos que se cometen contra un pueblo en el último siglo, y continúan expandiéndose impunemente los asentamientos ilegales israelíes en los territorios palestinos ocupados, las demoliciones punitivas, el desplazamiento forzoso de cientos de civiles, el bloqueo de la Franja de Gaza y las amenazas de anexión de los territorios del Valle del Jordán y otras partes de Cisjordania y de Jerusalén Oriental.
Señor Presidente:
Se precisa de una reforma integral del Consejo de Seguridad, incluyendo sus métodos de trabajo, para lograr que este sea un órgano transparente, democrático y representativo.
Es imperativo que el Consejo de Seguridad adopte su reglamento, para poner fin a la condición de “provisionalidad” que han tenido sus reglas desde la creación de este órgano. Ello es indispensable para la transparencia y la necesaria rendición de cuentas a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, a nombre de los cuales debe actuar el Consejo, de conformidad con el artículo 24 de la Carta.
Debe garantizarse, igualmente, la transparencia de las consultas informales y deben emitirse actas de las consultas oficiosas del órgano. Las reuniones informales a puertas cerradas deben ser la excepción y no la práctica.
Se ha incrementado en cierta medida el número de reuniones públicas del Consejo de Seguridad en los últimos años, incluyendo los debates abiertos y la celebración de sesiones informativas de las presidencias sobre el programa de trabajo al inicio y final de cada mes. Sin embargo, lamentamos que persista la tendencia del Consejo de Seguridad a trabajar en formatos cerrados; a presentar cada año al resto de la membresía solo información básica descriptiva de sus labores; a adoptar decisiones sin atender las preocupaciones de los Estados no miembros del órgano y a forzar la toma de acción sobre proyectos de resolución, cuando aún existen diferencias considerables en cuanto a su contenido y alcance.
La resolución 76/262 de la Asamblea General estableció un mecanismo sobre la explicación del veto. Sin embargo, no deben aplicarse enfoques restrictivos y selectivos de la Carta, que obstaculicen el logro de una reforma profunda del Consejo de Seguridad y sus métodos de trabajo. La falta de informes especiales del Consejo de Seguridad a presentar a la Asamblea General sobre medidas para mantener la paz y la seguridad internacionales, como lo solicitan los artículos 15 y 24 de la Carta de la ONU, es otra carencia a superar.
Llamamos, una vez más, a que el Consejo de Seguridad se adhiera a su mandato y deje de usurpar las funciones de otros órganos de las Naciones Unidas. El Consejo debe dejar de ampliar el alcance de la definición de paz y seguridad internacionales, en detrimento de las funciones y responsabilidades de la Asamblea General.
Se precisa también poner fin a la manipulación selectiva de los métodos y prácticas del Consejo de Seguridad como herramienta de presión contra Estados soberanos, en función de agendas políticas y de dominación. Ese tipo de estrategias menoscaba el papel de ese órgano en la preservación de la paz y la seguridad internacionales y contribuye a exacerbar conflictos y divisiones.
El Consejo de Seguridad debe representar los intereses de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, en aras de preservar el multilateralismo y la credibilidad de la Organización.
Muchas gracias.
