Asunción, Paraguay. Muy cerca de que Cuba comience a celebrar en el 2026 #100AñosConFidel, cuando precisamente el pueblo cubano resiste y se crece ante nocivos efectos de desastres naturales, en un contexto en extremo difícil por el recrudecido flagelo del bloqueo imperialista, se multiplican las mendaces campañas de sus asalariados y mercenarios en sus ataques indiscriminados, patrañas que además de perversas y vulgarmente mentirosas, reflejan la falta de ética, la carencia de rigor y la orfandad de ideas de su desesperado empeño. Así lo evidencian ante el mundo dos publicaciones que compartimos: “La maquinaria de difamaciones…” tomada del Muro de Abel Prieto y “Los mensajes de los odiadores…” de otros dos connotados autores: Luis Manuel Pérez Boitel y Ricardo Riverón Rojas.
La prueba fehaciente de esta defensa a los principios y a la verdad, puede constatarla al final del presente documento, con una lista de signatarios que en 3 días ha crecido con más de 600 firmas de cubanos y cubanas con dignidad que se han adherido para reafirmar aquellas palabras de Fidel a los intelectuales en 1961, con las cuales titulamos esta modesta contribución.
Del muro de Abel Prieto:
La maquinaria de difamaciones desatada contra nuestro Ministerio de Cultura (bautizado como "el aparato Cultural del Régimen") se ha ensañado con Fernando Rojas, un compañero a quien he aprendido a querer y a admirar en medio de las muchas batallas y tensiones provocadas por la obsesión de los yanquis de instalarnos en Cuba una quintacolumna anexionista en el sector intelectual.
Necesitaban, por supuesto, líderes. Lo intentaron con Cabrera Infante, con Padilla, con Valladares, con Manuel Díaz Martínez, con María Elena Cruz Varela, con Yunior García, con otros muchos, con gente dotada de cierto talento y carente de sentido ético y con gente indigna y muy mediocre, con mercenarios de la peor especie, "sin patria pero con amo". Nunca han tenido éxito. Esta "denuncia" de La Tijera contra las instituciones culturales tiene que ver con la frustración reiterada de esos planes. Y con la desesperación.
Fernando Rojas es un auténtico pensador, brillante, agudo, sensible, humano, muy honesto, identificado hasta los tuétanos con la Revolución. Alguien que sabe escuchar, debatir, matizar, que tiene en cuenta siempre el carácter unitario, abierto, antidogmático, de la política trazada por Fidel desde junio de 1961, y aquella idea luminosa de que "solo podemos renunciar a los incorregiblemente reaccionarios, a los incorregiblemente contrarrevolucionarios".
Ha sido una figura clave para llevar adelante el diálogo en las coyunturas más difíciles, y El Enemigo lo ha identificado como un obstáculo. Por eso ahora quieren salpicarlo de lodo, presentarlo como un ladrón, como un corrupto. La Tijera, un engendro monstruoso carente de principios, descalificado para juzgar a nadie, ha intentado levantar una especie de Tribunal Moral para manchar a auténticos líderes del movimiento intelectual cubano como Alpidio, como Fernando, como todo el equipo que desde el Ministerio defiende nuestra cultura frente a la doble amenaza que mencionó Raúl en el 55 aniversario de la UNEAC: los intentos subversivos de dividirnos y la ofensiva colonizadora global.
Me ha estimulado mucho ver cuántos creadores de distintas generaciones han sumado su firma al texto de Boitel y Riverón.
En torno a los mensajes de los odiadores sobre el Ministerio de Cultura Cubano. (Por: Luis Manuel Pérez Boitel, Ricardo Riverón Rojas).
Una vez más los enemigos se empeñan en detractar a la Revolución cubana. Sobre todo en los últimos años, lo han hecho con vileza y falta de escrúpulos, enfocados en las figuras de sus líderes y de los altruistas procesos que definen su esencia solidaria. Acuden a la mentira y hasta al insulto sin que les importe a quiénes o a qué dañan.
Es difícil creer a ojos cerrados en las redes sociales, ese espacio de ambigüedad y complicidades malsanas donde se mueven los más grandes bulos en todo lo tocante al pensamiento de izquierda. En ellas circula actualmente un mensaje sobre supuestos hechos de corrupción en el Ministerio de Cultura. Diabólica y grosera jugada para orquestar una campaña de descrédito y difamación, no solo contra dicho Órgano de la Administración Central del Estado, sino también contra los funcionarios del mismo y, de paso, contra nuestro proyecto de país.
Risible resulta lo consignado en ese espacio en su descomunal ataque contra nuestra cultura. Cada nota destila un odio visceral: tratan de mostrarse como denunciantes para generar desprestigio a dicho ministerio y fraguar la desunión; en ese empeño utilizan las etiquetas y redes sociales más populares.
“Al pueblo cubano nunca se le podrá dividir con mensajes de odio, por eso creemos oportuno fijar nuestra posición ante esta mediática campaña con la que los enemigos intentan destruirnos en el terreno simbólico”.
Triste y abominable esa actitud de los odiadores, porque ellos saben lo que significa la cultura de un país, y por eso la atacan. Los intelectuales cubanos, que conocemos de tales mecanismos de difamación, en estos momentos tan singulares que se viven, reconocemos mayoritariamente que somos una nación soberana amparada por instituciones sólidas y limpias, donde es imposible el desarrollo de una trama tan turbulenta y macabra -y en apariencia impune- como la que describe el texto que ahora objetamos.
Al pueblo cubano nunca se le podrá dividir con mensajes de odio, por eso creemos oportuno fijar nuestra posición ante esta mediática campaña con la que los enemigos intentan destruirnos en el terreno simbólico.
Es un privilegio para todos los que vivimos en esta nación que exista un Ministerio de Cultura como el nuestro, que no escatima esfuerzos en aras de fomentar y consolidar el conocimiento y la sensibilidad como parte de las mayores y más sólidas conquistas sociales de su historia.
Dado en Cuba, el 16 de noviembre de 2025
Firman: (más de 600 firmas hasta la fecha)
Para adhesiones escribir a: lajiribilla@cubarte.cult.cu
