Los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto central por el aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la provincia de Pinar del Río, el 26 de julio de 2026

¡Que cada amanecer nos encuentre en pie de lucha!

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto central por el aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la provincia de Pinar del Río, el 26 de julio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Compañeras y compañeros de la Presidencia;

Queridas pinareñas y pinareños;

Amigos de la solidaridad:

En las primeras horas de hoy recibí una llamada del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de nuestra Revolución, quien me solicitó trasladar a ustedes el siguiente mensaje:

“Queridos pinareños, reciban este 26 de Julio el cariño y mi reconocimiento por haber ganado con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser sede del acto central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Día de la Rebeldía Nacional.

“Un fuerte abrazo a todos,

“Raúl Castro Ruz”  (Aplausos).

Compatriotas:

Cuba libra hoy una batalla histórica: ¡Un nuevo Moncada!  Como la Generación del Centenario que se lanzó con unos simples fusiles contra los muros de dos cuarteles de la dictadura de Batista hace 73 años, las generaciones actuales vamos contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país. Dirán que el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en 1953, fracasó.  Les recordaremos que aquella acción prendería el motor pequeño que puso en marcha el motor grande de la Revolución Cubana.

Son palabras de Fidel, quien nos enseñó, desde entonces, a buscar la victoria, partiendo incluso de los mayores reveses.  Y en su histórico alegato de autodefensa dejó dicho por qué, afirmando: “Hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: somos cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y es traición”.

Por esa razón estamos peleando feroz y tozudamente en defensa de nuestra soberanía y nuestro derecho a escoger libremente el modo de gobernarnos, con la misma pasión con la que José Martí se propuso conquistar toda la justicia.

En memoria de todos me permito advertir que este es el primer 26 de Julio desde el triunfo de 1959 en que no nos acompaña el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez (Aplausos), héroe de aquella gesta y de todas las que ha librado el pueblo cubano desde entonces.

¡Gloria eterna al moncadista!  (Exclamaciones de: “¡Gloria!”),  ¡al expedicionario, al invasor, al forjador de combatientes por la seguridad de la patria, al asesor y guía, al comprometido con los pobres de la Tierra, que trabajó hasta el último aliento, convencido como su Comandante en Jefe de que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz! (Aplausos.) 

Compañeras y compañeros:

Celebramos el Día de la Rebeldía Nacional en la tierra vueltabajera por los resultados que ya han sido señalados y reconocidos, pero yo diría que, en momentos como los que vivimos, esos no son solo logros, son pruebas de heroísmo cotidiano.

Un solo dato bastaría para ilustrar lo que digo: la tasa de mortalidad infantil de 4,8 por cada 1 000 nacidos vivos y el índice de cero muertes maternas, en medio de apagones y carencias de todo tipo, ¡eso se llama heroísmo!

Como se reconoció en el Buró Político, Pinar del Río muestra resultados en el cumplimiento de las principales tareas en los ámbitos político, económico y social, con el protagonismo de los trabajadores de la producción y los servicios, campesinos, intelectuales, jóvenes y otros sectores de la sociedad.

La provincia prioriza el cumplimiento del Programa Económico y Social del Gobierno, el Plan de la Economía y el Presupuesto del Estado con impactos en los ingresos en divisas por exportaciones; es un territorio superavitario y disminuye el número de empresas con pérdidas.

Destacaría, además, como ejemplo para otras provincias, el trabajo constante que le ha permitido impulsar la producción de alimentos, en estrecho vínculo con los productores y la agilidad en el proceso de entrega de tierras en usufructo, un asunto de vital prioridad hoy.

Por supuesto que resulta obligado hablar de la producción tabacalera, símbolo del territorio y rubro exportable de extraordinario valor, y de las producciones de la industria alimentaria con nuevos encadenamientos a las formas de gestión no estatal.

Desde la ciencia y la innovación, la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca prioriza el desarrollo territorial, lo que constituye un referente para el resto del país.

Superando todas las adversidades imaginables, en esta región de ricas tradiciones literarias y artísticas, cuna de Luis y Sergio  Saíz Montes de Oca, Pedro Junco y Nersys Felipe, se ha mantenido viva y en alto la llama de la cultura.

El encomiable trabajo en la protección del patrimonio, la sostenida labor de extensión cultural en las comunidades y los resultados logrados el pasado curso en la enseñanza artística hablan con elocuencia del esfuerzo mancomunado de las instituciones y los creadores pinareños por defender su cultura, su identidad y mantener los servicios culturales al pueblo.

La provincia, en conjunto con sus municipios y entidades, tiene establecido un sistema de trabajo que ha permitido un mayor vínculo de las estructuras del Partido y el Gobierno con las comunidades, especialmente aquellas en mayor situación de vulnerabilidad.  Eso lo hemos apreciado en nuestras constantes visitas a esta tierra noble.

¡Felicitaciones, Pinar del Río, por el heroísmo y los resultados! (Aplausos.)

Saludamos también a Villa Clara y Matanzas, provincias destacadas, y reconocemos los resultados de Guantánamo y Sancti Spíritus.

Los exhortamos a mantenerse en la vanguardia y seguir siendo ejemplo de todo lo que sí se puede hacer y cambiar para mejorar las actuales y muy difíciles condiciones de vida.

Compatriotas:

Los adversarios históricos de la nación cubana, embriagados por el avance de la derecha y la ultraderecha en la región y creyentes ciegos en el poder del dinero para comprar conciencias y someter voluntades, lanzan todos los días una amenaza contra la Revolución y todas las semanas anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos e incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba.

Las últimas sanciones rompen el récord de la infamia al dirigirse contra funcionarios de Salud Pública y contra los servicios médicos cubanos.  Me pregunto bajo qué absurdo argumento puede señalarse a profesionales, cuyo desempeño en lugares remotos, enfrentando situaciones de peligro, desastres naturales y enfermedades contagiosas es reconocido como de excelencia por gobiernos de los más diversos signos políticos.

Los funcionarios del Departamento de Estado, expertos en redactar sanciones, hacer listas, inventar pretextos, son una versión moderna de los redactores de edictos y bandos militares que tanto se hicieron temer y odiar en los oscuros tiempos medievales o de las ocupaciones nazis en la Segunda Guerra Mundial.  Como si el resto del mundo fuera su colonia, ordenan cómo deben hacerse las cosas bajo amenazas de castigo o agresión.

Han declarado una guerra mundial contra las izquierdas y a Cuba como capital del comunismo en el siglo XXI.  Bajo la filosofía de ese nuevo mandato, en el país de las supuestas libertades está prohibido protestar contra las políticas del Estado que empobrecen a las mayorías, mientras las élites de poder se enriquecen obscenamente.

Al acusar a Cuba no solo buscan un chivo expiatorio, un agente externo, buscan a quién culpar de la protesta de los sectores más golpeados por una economía que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres hasta límites insostenibles.

Están criminalizando la protesta sin analizar sus causas y, de forma oportunista, están buscando una nueva excusa para sostener su genocida política contra Cuba que el mundo condena.

¡Dejen a Cuba vivir en paz!  Y también a lo más noble del pueblo americano que históricamente ha batallado por los derechos humanos de otros pueblos, sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas.

¡Cuba no es una amenaza, ni para los Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la Tierra!  ¡Somos un pueblo noble, que salva vidas donde otros destruyen, que manda médicos y maestros a donde otros mandan bombas, formamos profesionales de alta calificación de varias naciones, en proyectos de cooperación sostenidos en medio de las mayores carencias!

En estos días de finales de curso, tensos y difíciles como solo este pueblo sabe, las universidades cubanas han egresado 30 185 jóvenes profesionales, 735 de ellos provenientes de 62 países.  Y un dato que nos honra mostrar: veintitrés nuevos médicos palestinos y cinco estadounidenses.  ¡¿A esto llaman terrorismo, a esto llaman amenaza?! (Aplausos.)

Todo lo que Cuba hace, todo lo que la Revolución Cubana puede mostrar en programas y en hechos es una sólida historia de 67 años de infatigable defensa de su soberanía, la solidaridad y de la cooperación internacional a favor de la vida, la salud, la educación y la ciencia.

La única amenaza contra la seguridad en la región, la verdadera y real amenaza contra la paz mundial y contra la vida humana, es la política de agresiones que provoca hambrunas, empobrecimiento, migraciones desordenadas, caos, inestabilidad y decenas de miles de muertes en todo el mundo.

Cuba no es la primera ni será la última víctima de ese tipo de guerra que bloquea, asfixia y busca el estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales.

Por ello, desde esta tribuna, ¡denuncio que Cuba es víctima de un genocidio fríamente calculado!

El Gobierno de Estados Unidos ha diseñado e implementado conscientemente una política de máxima asfixia económica contra el pueblo cubano.  Ha recrudecido su política de seis décadas de bloqueo, imponiendo un cerco energético y financiero, provocando una profunda crisis en el Sistema Electroenergético, que se traduce en apagones de más de un día, paralización de industrias y afectación a decenas de miles de trabajadores.

El inmenso dolor de las familias cubanas se confirma en estadísticas: muertes causadas por la falta de medicamentos que durante décadas el país produjo y entregó gratuitamente o a precios subsidiados y hoy no alcanza a garantizar; más de 100 000 cirugías que no pueden planificarse ni ejecutarse, porque los hospitales no pueden ser protegidos de los apagones imprevistos en las ya frecuentes caídas del Sistema Electroenergético Nacional y por la falta de combustible para las plantas de apoyo; más de 118 000 pacientes de cáncer, entre ellos 1 200 niños que no pueden recibir los tratamientos de primer nivel, y están obligados a tratamientos alternativos de segunda y de tercera línea; y lo que es tan o más doloroso, la tasa de mortalidad infantil subió a 9,3 por cada 1 000 nacidos vivos, frente a los 4 o 5 que se registraban en años anteriores.  ¡En esos números van los rostros de niños que no vieron la vida como consecuencia directa del bloqueo y de su genocida condición!

Las medidas coercitivas unilaterales –“sanciones” las llaman los Estados Unidos, cuyo gobierno se cree con derecho a sancionar al resto del planeta– son condenadas cada año por la Asamblea General de las Naciones Unidas por ser contrarias al Derecho Internacional.  Es ilegal y es criminal martirizar a un pueblo solo para provocar que se rebele contra su gobierno, ni siquiera puede llamársele herramienta de política exterior.

El bloqueo es un arma de guerra y causa muertes.  Ante su condena internacional y la honrosa y creciente solidaridad de los pueblos que recibimos, los nuevos halcones al frente del Departamento de Estado de los Estados Unidos han difundido un calumnioso reporte sobre la supuesta influencia subversiva de Cuba contra ese país.  Como afirma la Declaración de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, se trata de un mediocre panfleto de propaganda, que busca, mediante la construcción de leyendas acusatorias, fabricar consenso para una eventual agresión militar.

¡Denunciamos que quienes diseñaron esa política de asfixia, quienes la implementan y la sostienen, son responsables del sufrimiento del pueblo cubano! ¡Son responsables de las muertes causadas por la falta de acceso a bienes esenciales! ¡Son responsables de la hambruna que pretenden imponer y la historia no los perdonará!

Denunciamos también a quienes callan y toleran los desmanes de la envalentonada ultraderecha fascista estadounidense, que miente, roba, mata y pretende erigirse en Dios de todos los destinos.

El bloqueo de Estados Unidos solo funciona por la complicidad de quienes temen al poder de Washington más que al juicio de la historia.

Esto es un nuevo llamado a la conciencia del mundo: No se conviertan en cómplices de otro genocidio.

Cada vez que una parte del mundo calla ante la agresión contra Cuba, se debilita el derecho internacional.  Cada vez que un gobierno acepta las sanciones ilegítimas de Estados Unidos, se erosiona el principio de no intervención.  Cada vez que una empresa es presionada para abandonar sus inversiones en Cuba y otras no se deciden a hacerlas por miedo a represalias, se fortalece la dictadura económica de una sola potencia.

Antes fueron Gaza, Líbano, Irán, hoy es Cuba.  Mañana puede ser cualquier otra nación.

No olvidemos que la solidaridad que finalmente se levanta por Gaza en todo el mundo llegó demasiado tarde para más de 70 000 palestinos, de ellos, unos 21 000 niños, cuyas cenizas forman parte de las horrorosas montañas de escombros en que los genocidas sionistas han convertido a esa martirizada franja de tierra.

¡Por eso digo hoy que defender a Cuba de la crueldad de sus verdugos no es algo que puede esperar!

¡Defender a Cuba con fuerza y urgencia es cortar el avance de las ideas supremacistas, racistas, xenófobas, elitistas, excluyentes, enemigas de la libertad verdadera y de la emancipación humana!

¡Defender a Cuba es luchar contra el colonialismo del siglo XXI, contra el hegemonismo, contra la pretensión de que un solo país decida el destino de todos!  No hay naciones superiores e inferiores.  El mundo dividido entre emperadores y súbditos fue derrotado tras siglos de lucha y no puede volver.

Contra las intenciones de devolver a la humanidad a lo más oscuro de su pasado se levantan fuerzas y voces en el mundo. 

Cuba conoce, reconoce y abraza a los pueblos y a los gobiernos, incluyendo a los representantes de lo más noble del pueblo estadounidense, que lo arriesgan todo para traer su carga de solidaridad y apoyo a la isla. 

A las mujeres y hombres como los de la flotilla de Open Arms y del convoy Nuestra América, a los movimientos sociales de América Latina y del Caribe que han mantenido la solidaridad con Cuba a pesar de las presiones de Washington.

A las organizaciones de derechos humanos que denuncian los crímenes del bloqueo ante foros internacionales.

A los grupos parlamentarios y legisladores de diversos países que trabajan tenazmente para condenar las sanciones ilegítimas.

A las organizaciones de la sociedad civil europea que han mantenido lazos con Cuba a pesar de las amenazas.

A los movimientos sociales, pacifistas y antimperialistas de todo el mundo, que entienden que la lucha contra el hegemonismo es la lucha por la paz, y a las agrupaciones de países del Sur Global que comparten la convicción de que la soberanía no es negociable.

Agradecimiento especial a todos los gobiernos que votaron a favor de la resolución cubana contra el bloqueo y el cerco energético en la Asamblea General de las Naciones Unidas, a pesar de las insultantes presiones del Gobierno de los Estados Unidos.

El agradecimiento especial a los grupos de solidaridad con Cuba que nos visitan y están presentes en este acto: Pastores por la Paz; Carlota’s Warriors de New York; Asociación de Solidaridad con Cuba de Australia; Asociación Cultural José Martí de Miami, y el proyecto Marcapasos (Aplausos).  Su presencia es un testimonio vivo de que no estamos solos.

Su presencia hoy aquí es un acto de coraje, porque defender a Cuba en tiempos de presión máxima significa asumir riesgos, significa enfrentar críticas, significa poner en evidencia la hipocresía de quienes predican derechos humanos, pero callan ante crímenes de genocidio.

¡Agradecemos su solidaridad!  ¡Agradecemos su valentía!  ¡Agradecemos su compromiso con la justicia!

¡Tengan por seguro que nosotros no nos rendiremos!

Como aquella madrugada del 26 de Julio todos los días tomamos la dura cotidianidad por asalto para escribir la historia de este tiempo.

En medio de tan grandes dificultades qué estamos haciendo: estamos trabajando, estamos creando, estamos innovando.  En todas las áreas productivas, obreros, campesinos, científicos, intelectuales, artistas y estudiantes innovan, aportan, modifican tecnologías para seguir produciendo y seguir alumbrándonos, aunque sea mínimamente; mientras nuestros adversarios superan su propia perversidad pretendiendo dejarnos sin luces, sin agua, sin energía y sin esperanzas.

Nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad y, aunque les moleste, ¡también la alegría del pueblo cubano! (Aplausos). 

La respuesta al bloqueo es el esfuerzo inteligente y eficiente.  La respuesta a los intentos, jamás abandonados, de aislarnos y dividirnos, es la unidad.

“La unidad es nuestra principal arma estratégica”, nos dijo el General de Ejército Raúl Castro Ruz, al cumplirse un nuevo año de la Revolución, en enero de 2024, y nos pidió cuidarla más que a la niña de nuestros ojos.

La unidad no significa uniformidad.  Significa que a pesar de las diferencias de estilo, dinámicas y formas de enfrentar los desafíos, todos compartimos el mismo objetivo: que Cuba sea un país socialista, soberano, independiente, digno y finalmente próspero, sin dejar atrás a nadie.  Todo lo que atente contra ese propósito despojaría a la Revolución de sentido, porque cada vez que se fracturó la unidad en la larga historia de luchas como pueblo, se extravió la Revolución.

Compatriotas:

La creatividad y el esfuerzo por sí solos, por heroicos que sean, no bastan para desmontar las estructuras del cerco.  Esa convicción convierte en prioridad estratégica la implementación de las transformaciones económicas y sociales en marcha.  Son cambios profundos y necesarios, que vienen planteándose y debatiéndose desde hace varios años.

Hemos emprendido un proceso de saneamiento macroeconómico y estamos potenciando todas las formas de gestión, estimulando al trabajador y al campesino, y abriendo espacios a la inversión responsable, siempre bajo el principio sagrado de que los cambios no pueden desentenderse de la justicia social.  Esta es la batalla económica y social de esta generación.

La misión es muy compleja y está minada de riesgos, que tenemos la responsabilidad de minimizar para quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad.

La audacia que nos legó el Moncada nos exige no tener miedo a los cambios, pero en nombre del ideal supremo de los que cayeron entonces y de quienes entregaron todo a lo largo de estos años, las transformaciones económicas deben guiarse por un principio fundamental: el mayor grado de justicia social.

¡Reafirmamos que Cuba es y será un país soberano, que nadie bajo ninguna circunstancia tiene derecho a decidir por nosotros, que las decisiones económicas, políticas y sociales son y serán nuestras!

Este 2026 tiene un significado especial, y no solo para cubanas y cubanos, el Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz tiene resonancias universales. 

Muy pronto empezarán a llegar amigos revolucionarios de los cinco continentes que, con recursos propios y dispuestos a compartir la compleja y desafiante crudeza que vivimos, han querido participar del Coloquio y otros eventos y actividades de celebración por los 100 años de Fidel.

Serán días para analizar y debatir las ideas de su extraordinario legado, para evaluar la situación internacional y nacional, y el papel y lugar de la Revolución Cubana en uno de los momentos más difíciles de su historia, y será también momento de probarnos en el estudio y ejercicio de la práctica revolucionaria que nos legó el Comandante en Jefe.

En el año de su centenario los cubanos estamos llamados a honrar su memoria con palabras, pero también con hechos: con trabajo, con unidad, con dignidad y con suficiente lucidez y determinación para aplicar en el menor tiempo posible las transformaciones que el momento y la nación nos exigen.

A los jóvenes cubanos quiero dirigirme ahora de manera particular.  Ustedes son presente y futuro.  Considérense herederos del valor de Abel Santamaría, de Melba, de Haydée y de toda esa generación: la del Centenario de Martí.  ¡Ustedes son los jóvenes del Centenario de Fidel!  Están llamados a liderar este momento desde cada barrio y cada rincón de esta isla.  Participen y transformen para el bien de todos, como un día se hizo pensando en el bien de ustedes (Aplausos). 

Decía José Martí, autor intelectual de las acciones que hoy conmemoramos: Solo una fuerza necesita un pueblo: no desconfiar de su fuerza.

Compatriotas:

El llamado de ahora es a la acción, a no esperar, a no lamentarse, a no conformarse, a pensar como país, a buscar alternativas con audacia y creatividad, a cuidar cada recurso como si fuera el último, a producir, a sustituir importaciones, a desarrollar nuestro potencial.  ¡A confiar en nuestras propias fuerzas!  Que cada cubano en su puesto de trabajo, en su campo, en su taller, en su escuela, en su barrio sea y se sienta protagonista de la transformación que nos debemos para superar este momento.

¡El llamado de hoy es a la esperanza!

Como aquella mañana de la Santa Ana enfrentamos desafíos enormes con la misma entereza, con el mismo optimismo y con la convicción inquebrantable en la victoria.

Los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles, y en este 26 de Julio reafirmamos el compromiso con la patria, con la Revolución, con las conquistas del socialismo y con la tarea de levantar una economía golpeada despiadadamente por cuatro siglos de colonialismo, seis décadas de neocolonialismo y otras seis décadas de bloqueo reforzado hasta convertirse en un plan genocida.

¡Que cada amanecer nos encuentre en pie de lucha!

¡Viva el 26 de Julio!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la Rebeldía Nacional!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Cuba, soberana e independiente!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la solidaridad internacional con Cuba!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación).

(Presidencia y Gobierno de Cuba)


 


Che ogni alba ci trovi pronti alla lotta!

Discorso pronunciato da Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primo Segretario del Comitato Centrale del Partito Comunista di Cuba e Presidente della Repubblica, durante la cerimonia centrale per il 73º anniversario dell’assalto alle caserme Moncada e Carlos Manuel de Céspedes, nella provincia di Pinar del Río, il 26 luglio 2026, «Anno del Centenario del Comandante in Capo Fidel Castro Ruz».

Compagne e compagni della Presidenza;

Care e cari abitanti di Pinar del Rio;

Amiche e amici della solidarietà:

Nelle prime ore di oggi ho ricevuto una telefonata del Generale d’Esercito Raúl Castro Ruz, leader della nostra Rivoluzione, il quale mi ha chiesto di trasmettervi il seguente messaggio:

«Cari abitanti di Pinar del Río, vi porgo in questo 26 Luglio il mio affetto e il mio riconoscimento per aver conquistato, con il vostro impegno, la vostra dedizione alla causa rivoluzionaria e il vostro lavoro creativo, il grande onore di ospitare la cerimonia centrale per il 73º anniversario dell’assalto alle caserme Moncada e Carlos Manuel de Céspedes, Giornata della Ribellione Nazionale.

«Un forte abbraccio a tutti,

«Raúl Castro Ruz»  (Applausi).

Compatrioti,

Cuba affronta oggi una battaglia storica: un nuovo Moncada!  Come la Generazione del Centenario, che 73 anni fa si lanciò con semplici fucili contro le mura di due caserme della dittatura di Batista, le generazioni attuali si scagliano contro le mura di una politica genocida che si è proposta di soffocare l’intero popolo per appropriarsi del Paese. Diranno che l’assalto alle caserme Moncada e Carlos Manuel de Céspedes, nel 1953, fallì. Noi ricorderemo loro che quell’azione avrebbe acceso il piccolo motore che diede il via al grande motore della Rivoluzione Cubana.

Sono parole di Fidel, che da allora ci insegnò a cercare la vittoria, partendo perfino dalle più grandi sconfitte. E nel suo storico discorso di autodifesa spiegò il motivo, affermando: «C’è una ragione che ci sostiene, più potente di tutte le altre: siamo cubani, ed essere cubani implica un dovere; non adempierlo è un crimine ed è tradimento».

Per questa ragione stiamo combattendo con ferocia e tenacia in difesa della nostra sovranità e del nostro diritto di scegliere liberamente il modo di governarci, con la stessa passione con cui José Martí si propose di conquistare tutta la giustizia.

In memoria di tutti, mi permetto di ricordare che questo è il primo 26 luglio dal trionfo del 1959, in cui non è con noi il Comandante della Rivoluzione Ramiro Valdés Menéndez (Applausi), eroe di quella gesta e di tutte quelle che il popolo cubano ha combattuto da allora.

Gloria eterna al moncadista!  (Esclamazioni di: «Gloria!»), al spedizioniere, all’invasore, al formatore di combattenti per la sicurezza della patria, al consigliere e guida, all’uomo impegnato a favore dei poveri della Terra, che lavorò fino all’ultimo respiro, convinto, come il suo Comandante in Capo, che tutta la gloria del mondo sta in un granello di mais! (Applausi.)

Compagne e compagni,

Celebriamo la Giornata della Ribellione Nazionale nella terra di Vueltabajo per i risultati che sono già stati indicati e riconosciuti, ma direi che, in momenti come quelli che viviamo, quelli non sono soltanto successi: sono prove di eroismo quotidiano.

Basterebbe un solo dato per illustrare ciò che affermo: il tasso di mortalità infantile di 4,8 ogni 1.000 nati vivi e l’indice di zero decessi materne, in mezzo a blackout e carenze di ogni genere: questo è eroismo!

Come riconosciuto dall’Ufficio Politico, Pinar del Río mostra risultati nell’adempimento dei principali compiti negli ambiti politico, economico e sociale, essendo protagonisti i lavoratori della produzione e dei servizi, i contadini, gli intellettuali, i giovani e altri settori della società.

La provincia attribuisce priorità all’attuazione del Programma economico e sociale del Governo, del Piano dell’Economia e del Bilancio dello Stato, con impatti sulle entrate in valuta derivanti dalle esportazioni; si tratta di un territorio in attivo, con diminuzione del numero delle imprese in perdita.

Vorrei inoltre sottolineare, come esempio per le altre province, il lavoro costante che le ha permesso di promuovere la produzione alimentare, in stretta collaborazione con i produttori, e la rapidità nel processo di assegnazione delle terre in usufrutto, questione oggi di importanza vitale.

Naturalmente è d’obbligo parlare della produzione di tabacco, simbolo del territorio e settore d’esportazione di straordinario valore, nonché delle produzioni dell’industria alimentare con nuovi collegamenti alle forme di gestione non statale.

Nel campo della scienza e dell’innovazione, l’Università di Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca dà priorità allo sviluppo territoriale, costituendo un punto di riferimento per il resto del Paese.

Superando ogni avversità immaginabile, in questa regione piena di ricche tradizioni letterarie e artistiche, culla di Luis e Sergio Saíz Montes de Oca, Pedro Junco e Nersys Felipe, la fiamma della cultura è rimasta viva e alta.

Il lodevole lavoro di tutela del patrimonio, la costante attività di diffusione culturale nelle comunità e i risultati ottenuti nello scorso anno accademico nell’insegnamento artistico testimoniano eloquentemente lo sforzo congiunto delle istituzioni e dei creatori di Pinar del Río nel difendere la propria cultura e identità e nel mantenere i servizi culturali destinati al popolo.

La provincia, insieme ai suoi comuni e alle sue entità, ha istituito un sistema di lavoro che ha consentito un legame più stretto tra le strutture del Partito e del Governo e le comunità, specialmente con quelle in condizione di maggiore vulnerabilità. Lo abbiamo constatato nelle nostre frequenti visite a questa nobile terra.

Congratulazioni, Pinar del Río, per l’eroismo e i risultati! (Applausi.)

Salutiamo anche Villa Clara e Matanzas, province di spicco, e riconosciamo i risultati ottenuti da Guantánamo e Sancti Spíritus.

Vi esortiamo a rimanere all’avanguardia e a continuare a essere esempio di tutto ciò che è possibile fare e cambiare per migliorare le attuali e difficilissime condizioni di vita.

Compatrioti,

Gli avversari storici della nazione cubana, inebriati dall’avanzata della destra e dell’estrema destra nella regione e ciechi credenti nel potere del denaro di comprare le coscienze e di sottomettere le volontà, lanciano ogni giorno una minaccia contro la Rivoluzione e ogni settimana annunciano una nuova punizione per imprese e funzionari cubani, e perfino per quanti, cubani o stranieri, osino inviare una nave carica di petrolio o investire a Cuba.

Le ultime sanzioni battono il record dell’infamia nel prendere di mira funzionari della Sanità Pubblica e i servizi medici cubani. Mi chiedo con quale assurdo argomento si possano segnalare professionisti il cui operato in luoghi remoti, affrontando situazioni di pericolo, disastri naturali e malattie contagiose, è riconosciuto come eccellente da governi con i più diversi orientamenti politici.

I funzionari del Dipartimento di Stato, esperti nel redigere sanzioni, stilare liste e inventare pretesti, sono una versione moderna dei redattori di editti e proclami militari che tanto timore e odio suscitarono negli oscuri tempi medievali o durante le occupazioni naziste della Seconda guerra mondiale. Come se il resto del mondo fosse una loro colonia, ordinano come devono essere fatte le cose sotto minaccia di punizione o aggressione.

Hanno dichiarato una guerra mondiale contro le sinistre e designato Cuba come capitale del comunismo nel XXI secolo. Secondo la filosofia di questo nuovo mandato, nel Paese delle presunte libertà è vietato protestare contro le politiche dello Stato che impoveriscono le maggioranze, mentre le élite al potere si arricchiscono in modo osceno.

Nell’accusare Cuba non cercano soltanto un capro espiatorio, un agente esterno, cercano qualcuno da incolpare per la protesta dei settori più colpiti da un’economia che rende i ricchi sempre più ricchi e i poveri sempre più poveri, fino a limiti insostenibili.

Stanno criminalizzando la protesta senza analizzarne le cause e, in modo opportunistico, cercano un nuovo pretesto per sostenere la loro politica genocida contro Cuba, condannata dal mondo.

Lasciate che Cuba viva in pace! E lasciate vivere in pace anche la parte più nobile del popolo statunitense, che storicamente ha lottato per i diritti umani di altri popoli senza aspettarsi riconoscimenti e affrontando spesso persecuzioni, carcere e rischi per la propria vita.

Cuba non è una minaccia, né per gli Stati Uniti né per alcun altro Paese sulla Terra! Siamo un popolo nobile, che salva vite dove altri distruggono, che invia medici e insegnanti dove altri mandano bombe; che forma professionisti altamente qualificati provenienti di numerose nazioni, attraverso progetti di cooperazione mantenuti nonostante le più gravi carenze!

In questi giorni di fine anno accademico, intensi e difficili come solo questo popolo sa, le università cubane hanno laureato 30.185 giovani professionisti, 735 dei quali provenienti da 62 Paesi. E un dato che ci onora di mostrare: ventitré nuovi medici palestinesi e cinque statunitensi. È questo che chiamano terrorismo, è a questo che chiamano minaccia?! (Applausi.)

Tutto ciò che Cuba fa, tutto ciò che la Rivoluzione Cubana può mostrare con i programmi e i fatti, costituisce una solida storia di 67 anni di instancabile difesa della propria sovranità, della solidarietà e della cooperazione internazionale a favore della vita, della salute, dell’istruzione e della scienza.

L’unica minaccia alla sicurezza della regione, la vera e reale minaccia alla pace mondiale e alla vita umana, è la politica di aggressioni che provoca carestie, impoverimento, migrazioni disordinate, caos, instabilità e decine di migliaia di morti in tutto il mondo.

Cuba non è la prima né sarà l’ultima vittima di questo tipo di guerra, che blocca, soffoca e cerca l’esplosione sociale con l’unico obiettivo di imporre governi allineati agli interessi imperiali.

Per questo, da questa tribuna, denuncio che Cuba è vittima di un genocidio freddamente calcolato!

Il Governo degli Stati Uniti ha progettato e attuato consapevolmente una politica di massimo strangolamento economico contro il popolo cubano. Ha inasprito la sua politica di blocco, da sei decenni, imponendo un accerchiamento energetico e finanziario e provocando una profonda crisi del Sistema Elettroenergetico, che si traduce in blackout di oltre un giorno, paralisi delle industrie e ripercussioni su decine di migliaia di lavoratori.

L’immenso dolore delle famiglie cubane trova conferma nelle statistiche: decessi causati dalla mancanza di medicinali che per decenni il Paese ha prodotto e distribuito gratuitamente o a prezzi agevolati e che oggi non riesce più a garantire; oltre 100.000 interventi chirurgici che non possono essere programmati né eseguiti, perché gli ospedali non possono essere protetti dai blackout imprevisti causati dai sempre più frequenti crolli del Sistema Elettroenergetico Nazionale e dalla mancanza di combustibile per le centrali di riserva; oltre 118.000 pazienti oncologici, tra i quali 1.200 bambini, che non possono ricevere le terapie di prima linea e sono costretti a terapie alternative di seconda e terza linea; e, cosa altrettanto o ancor più dolorosa, il tasso di mortalità infantile è salito a 9,3 ogni 1.000 nati vivi, rispetto ai 4 o 5 registrati negli anni precedenti. Questi numeri rappresentano i volti di bambini che non hanno potuto vivere come conseguenza diretta del blocco e della sua natura genocida!

Le misure coercitive unilaterali —«sanzioni», come le chiamano gli Stati Uniti, il cui governo si ritiene autorizzato a sanzionare il resto del pianeta— vengono condannate ogni anno dall’Assemblea Generale delle Nazioni Unite essendo contrarie al Diritto Internazionale. È illegale e criminale martirizzare un popolo solo per provocarne la ribellione contro il proprio governo; non si può nemmeno definirlo come uno strumento di politica estera.

Il blocco è un’arma di guerra e causa morti. Di fronte alla sua condanna internazionale e alla dignitosa e crescente solidarietà dei popoli che riceviamo, i nuovi falchi alla guida del Dipartimento di Stato degli Stati Uniti hanno diffuso un rapporto calunnioso sulla presunta influenza sovversiva di Cuba contro quel Paese. Come afferma la Dichiarazione del nostro Ministero delle Relazioni Estere, si tratta di un mediocre opuscolo propagandistico che, costruendo narrazioni accusatorie, mira a creare consenso per un’eventuale aggressione militare.

Denunciamo che coloro che hanno progettato questa politica di soffocamento, coloro che la attuano e la sostengono, sono responsabili della sofferenza del popolo cubano! Sono responsabili delle morti causate dalla mancanza di accesso ai beni essenziali! Sono responsabili della carestia che intendono imporre e la storia non li perdonerà!

Denunciamo anche coloro che tacciono e tollerano gli abusi della sfrenata estrema destra fascista statunitense, che mente, ruba, uccide e pretende di ergersi a Dio di tutti i destini.

Il blocco degli Stati Uniti funziona soltanto grazie alla complicità di coloro che temono il potere di Washington più del giudizio della storia.

Questo è un nuovo appello alla coscienza del mondo: non diventate complici di un altro genocidio.

Ogni volta che una parte del mondo tace di fronte all’aggressione contro Cuba, il diritto internazionale si indebolisce. Ogni volta che un governo accetta le sanzioni illegittime degli Stati Uniti, si erode il principio di non intervento. Ogni volta che un’azienda viene costretta ad abbandonare i propri investimenti a Cuba e altre rinunciano a investire per paura di rappresaglie, si rafforza la dittatura economica di un’unica potenza.

Prima sono stati Gaza, il Libano, l’Iran; oggi è Cuba. Domani potrebbe essere qualunque altra nazione.

Non dimentichiamo che la solidarietà che finalmente si leva in tutto il mondo per Gaza è arrivata troppo tardi per oltre 70.000 palestinesi, di cui circa 21.000 bambini, le cui ceneri fanno parte delle orrende montagne di macerie in cui i sionisti genocidi hanno trasformato quella martoriata striscia di terra.

Per questo oggi dico che difendere Cuba dalla crudeltà dei suoi carnefici non è qualcosa che possa aspettare!

Difendere Cuba con forza e urgenza significa arrestare l’avanzata delle idee suprematiste, razziste, xenofobe, elitarie ed escludenti, nemiche della vera libertà e dell’emancipazione umana!

Difendere Cuba significa lottare contro il colonialismo del XXI secolo, contro l’egemonismo, contro la pretesa che un solo Paese decida il destino di tutti! Non esistono nazioni superiori e inferiori. Il mondo diviso tra imperatori e sudditi è stato sconfitto dopo secoli di lotta e non può tornare.

Contro i tentativi di riportare l’umanità alle fasi più oscure del suo passato si levano forze e voci nel mondo.

Cuba conosce, riconosce e accoglie i popoli e i governi, compresi i rappresentanti della parte più nobile del popolo statunitense, che rischiano tutto per portare sull’isola il loro carico di solidarietà e sostegno.

Alle donne e agli uomini come quelli della flottiglia di Open Arms e del convoglio Nuestra América; ai movimenti sociali dell’America Latina e dei Caraibi che hanno mantenuto la solidarietà con Cuba nonostante le pressioni di Washington.

Alle organizzazioni per i diritti umani che denunciano i crimini del blocco presso i forum internazionali.

Ai gruppi parlamentari e ai legislatori di diversi Paesi che lavorano tenacemente per condannare le sanzioni illegittime.

Alle organizzazioni della società civile europea che hanno mantenuto i legami con Cuba nonostante le minacce.

Ai movimenti sociali, pacifisti e antimperialisti di tutto il mondo, che comprendono che la lotta contro l’egemonismo è la lotta per la pace, e ai raggruppamenti di Paesi del Sud Globale che condividono la convinzione che la sovranità non è negoziabile.

Un ringraziamento speciale a tutti i governi che hanno votato nell’Assemblea Generale delle Nazioni Unite a favore della risoluzione cubana contro il blocco e l’assedio energetico, nonostante le oltraggiose pressioni del Governo degli Stati Uniti.

Un ringraziamento speciale ai gruppi di solidarietà con Cuba che ci visitano e sono presenti a questa cerimonia: Pastori per la Pace; Carlota’s Warriors di New York; Associazione di Solidarietà con Cuba dell’Australia; Associazione Culturale José Martí di Miami e il progetto Marcapasos (Applausi). La loro presenza è una testimonianza viva del fatto che non siamo soli.

La vostra presenza oggi qui è un atto di coraggio, perché difendere Cuba in tempi di massima pressione significa assumersi dei rischi, significa affrontare le critiche e mettere in evidenza l’ipocrisia di coloro che predicano i diritti umani ma tacciono davanti ai crimini di genocidio.

Vi ringraziamo per la vostra solidarietà! Vi ringraziamo per il vostro coraggio! Vi ringraziamo per il vostro impegno per la giustizia!

Siate certi che noi non ci arrenderemo!

Come in quelle prime ore del 26 Luglio, ogni giorno prendiamo d’assalto la dura quotidianità per scrivere la storia del nostro tempo.

In mezzo a difficoltà così grandi, cosa stiamo facendo? Stiamo lavorando, stiamo creando, stiamo innovando. In tutti i settori produttivi, operai, contadini, scienziati, intellettuali, artisti e studenti innovano, contribuiscono, modificano le tecnologie per continuare a produrre e a illuminarci, anche se in misura minima; mentre i nostri avversari superano la loro stessa perversità cercando di lasciarci senza luce, senza acqua, senza energia e senza speranze.

La nostra risposta al soffocamento è l’inventiva, la creatività e, per quanto li infastidisca, anche la gioia del popolo cubano! (Applausi).

La risposta al blocco è lo sforzo intelligente ed efficiente. La risposta ai tentativi, mai abbandonati, di isolarci e dividerci,  è l’unità.

«L’unità è la nostra principale arma strategica», ci ha detto il generale d’esercito Raúl Castro Ruz in occasione di un nuovo anniversario della Rivoluzione, nel gennaio 2024, chiedendoci di custodirla più della pupilla dei nostri occhi.

L’unità non significa uniformità. Significa che, nonostante le differenze di stile, di dinamiche e di modi di affrontare le sfide, condividiamo tutti lo stesso obiettivo: che Cuba sia un Paese socialista, sovrano, indipendente, dignitoso e finalmente prospero, senza lasciare indietro nessuno. Tutto ciò che minacciasse questo proposito priverebbe la Rivoluzione del suo senso, perché ogni volta che l’unità si è spezzata nella lunga storia delle nostre lotte come popolo, la Rivoluzione ha perso la strada.

Compatrioti,

La creatività e l’impegno da soli, per quanto eroici possano essere, non bastano a smantellare le strutture dell’assedio. Questa convinzione rende prioritaria, sul piano strategico, l’attuazione delle trasformazioni economiche e sociali in corso. Si tratta di cambiamenti profondi e necessari, proposti e discussi da diversi anni.

Abbiamo avviato un processo di risanamento macroeconomico e stiamo potenziando tutte le forme di gestione, incentivando il lavoratore e il contadino e aprendo spazi agli investimenti responsabili, sempre nel rispetto del principio sacro secondo cui i cambiamenti non possono prescindere dalla giustizia sociale. Questa è la battaglia economica e sociale di questa generazione.

La missione è molto complessa e colmo di rischi, che abbiamo la responsabilità di ridurre al minimo per coloro che si trovano in condizioni di vulnerabilità.

L’audacia che il Moncada ci ha lasciato in eredità ci impone di non avere paura dei cambiamenti; ma, in nome dell’ideale supremo di coloro che caddero allora e di coloro che hanno dato tutto nel corso di questi anni, le trasformazioni economiche devono essere guidate da un principio fondamentale: il massimo grado di giustizia sociale.

Riaffermiamo che Cuba è e sarà un Paese sovrano; che nessuno, in nessuna circostanza, ha il diritto di decidere al nostro posto; che le decisioni economiche, politiche e sociali sono e saranno nostre!

Questo 2026 ha un significato speciale, e non solo per le cubane e i cubani: l’Anno del Centenario del Comandante in Capo Fidel Castro Ruz ha una risonanza universale.

Molto presto cominceranno ad arrivare amici rivoluzionari dai cinque continenti che, con risorse proprie e disposti a condividere la complessa e impegnativa realtà che stiamo vivendo, hanno voluto partecipare al Colloquio e ad altri eventi e attività di celebrazione per i 100 anni di Fidel.

Saranno giorni per analizzare e discutere le idee del suo straordinario lascito, per valutare la situazione internazionale e nazionale nonché il ruolo e il posto della Rivoluzione Cubana in uno dei momenti più difficili della sua storia; sarà anche l’occasione per metterci alla prova nello studio e nell’esercizio della pratica rivoluzionaria che ci ha lasciato in eredità il Comandante in Capo.

Nell’anno del suo centenario, noi cubani siamo chiamati a onorare la sua memoria con le parole, ma anche con i fatti: con il lavoro, con l’unità, con la dignità e con sufficiente lucidità e determinazione per attuare nel minor tempo possibile le trasformazioni che il momento e la nazione ci esigono.

Vorrei ora rivolgermi in modo particolare ai giovani cubani. Voi siete il presente e il futuro. Consideratevi eredi del coraggio di Abel Santamaría, di Melba, di Haydée e di tutta quella generazione: la Generazione del Centenario di Martí. Voi siete i giovani del Centenario di Fidel! Siete chiamati a guidare questo momento da ogni quartiere e da ogni angolo di quest’isola. Partecipate e trasformate per il bene di tutti, come un giorno si fece pensando al vostro bene (Applausi).

Diceva José Martí, autore intellettuale delle azioni che oggi commemoriamo: un popolo ha bisogno di una sola forza: non diffidare della propria forza.

Compatrioti,

L’appello di questo momento è all’azione: a non aspettare, a non lamentarsi, a non accontentarsi, a pensare come Paese, a cercare alternative con audacia e creatività, a custodire ogni risorsa come se fosse l’ultima, a produrre, a sostituire le importazioni, a sviluppare il nostro potenziale. Confidiamo nelle nostre forze! Che ogni cubano, nel proprio posto di lavoro, nel proprio campo, nella propria officina, nella propria scuola, nel proprio quartiere, sia e si senta protagonista della trasformazione necessarie per superare questo momento.

L’appello di oggi è alla speranza!

Come quella mattina di Santa Ana, affrontiamo sfide enormi con la stessa fermezza, lo stesso ottimismo e l’incrollabile convinzione nella vittoria.

Anche noi, i cubani di oggi, siamo vincitori dell’impossibile e, in questo 26 Luglio, riaffermiamo il nostro impegno verso la patria, la Rivoluzione, verso le conquiste del socialismo e il compito di risollevare un’economia spietatamente colpita da quattro secoli di colonialismo, sei decenni di neocolonialismo e altri sei decenni di blocco, rafforzato fino a trasformarsi in un piano genocida.

Che ogni alba ci trovi pronti alla lotta!

Viva il 26 Luglio! 

Viva la Ribellione Nazionale! 

Viva Cuba, sovrana e indipendente! 

Viva la solidarietà internazionale con Cuba!

Socialismo o Morte!

Patria o Morte!

Vinceremo!

(Traduzione a cura di EmbaCuba-Italia)

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