Hace poco más de una semana, Cuba vivió una escena casi inédita. Miles de personas protagonizaron una serie de protestas en diversas localidades del país contra el Gobierno y la difícil situación que atraviesa la isla.
Como consecuencia de las manifestaciones, varias ONG defienden que unas 400 personas se encuentran desaparecidas o fueron detenidas por las autoridades. El Gobierno cubano centra sus acusaciones en el embargo impuesto por Estados Unidos como principal causa de la precariedad que atraviesan sus ciudadanos.
El eurodiputado David McAllister, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo se ha permitido hacer declaraciones provocadoras sobre la situación en Cuba que resultan antológicas por su ignorancia, cinismo y mala fe.
Lejos de mencionar que Cuba enfrenta un golpe blando que busca desestabilizar el país, se incorpora a la campaña mediática contra el país desde posturas que sepultan la verdad y la ética, y acaba por inmiscuirse en los asuntos internos de los cubanos.
Nos dirigimos a Parlamentos, Grupos Parlamentarios de Amistad y legisladores, para difundir nuestra verdad ante la inmensa y brutal operación político-mediática contra Cuba, orientada y financiada desde los Estados Unidos, desplegada por las redes sociales, con patrones automatizados con cientos de miles de tuits y un número similar de seguidores, con el uso intensivo de robots, algoritmos, y cuentas recién creadas para la ocasión; todo con el apoyo de los medios internacionales y las transnacionales de la información.