No hablo desde la ideología. Hablo desde la conciencia, la experiencia y los lazos humanos que me unen a un pueblo que conozco de primera mano.
Rechazo toda política que utilice el sufrimiento económico de una población civil como herramienta de presión política. Las sanciones que afectan combustible, alimentos, transporte o salud no castigan a gobiernos: castigan a familias, a ancianos, a niños y a trabajadores.
Denunciamos en los términos más enérgicos la nueva escalada de amenazas del gobierno de los Estados Unidos contra la República de Cuba, materializada en medidas coercitivas unilaterales destinadas a imponer un cerco económico aún más severo, en particular contra los suministros de combustible del país.