Llamamiento público del Grupo de Acción Internacionalista Cuba Mambí contra el estrangulamiento de Cuba

Llamamiento público del Grupo de Acción Internacionalista Cuba Mambí contra el estrangulamiento de Cuba

Llamamiento público contra el estrangulamiento de Cuba, contra la guerra económica imperialista, por la vida y la dignidad de los pueblos.

Como Grupo de Acción Internacionalista Cuba Mambí, lanzamos este llamamiento público porque lo que está sucediendo hoy en Cuba no puede ser normalizado, relativizado ni silenciado. En estos días recibimos decenas de llamadas, mensajes y solicitudes de compañeras y compañeros, de personas de diferentes nacionalidades y orientaciones políticas, que nos preguntan con urgencia: ¿cómo se puede ayudar a Cuba?

La respuesta parte de una verdad que hay que decir con claridad: Cuba no está en crisis. Cuba está sitiada.

No solo existen guerras libradas con misiles y bombas. Existen guerras económicas, financieras, energéticas, que afectan directamente a la población civil y producen muerte, sufrimiento y destrucción social. La guerra contra Cuba es una guerra deliberada, llevada a cabo a través del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América, con el objetivo histórico de doblegar a un pueblo que ha elegido no someterse.

Así lo afirmó claramente el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en su reciente comparecencia ante la prensa: la grave emergencia energética que afecta al país no es fruto de la casualidad, sino el resultado directo de las presiones externas que pretenden impedir que Cuba tenga acceso incluso al combustible.

Privar a un país del petróleo no es diplomacia, es un acto de guerra.

Sin combustible no hay electricidad. Sin electricidad: los hospitales no pueden mantener con vida a los pacientes; los alimentos y los medicamentos se pudren en los frigoríficos apagados; las bombas de agua se detienen, lo que da lugar a epidemias; el transporte se colapsa; las escuelas, los servicios y comunidades enteras quedan paralizados. Esto no es un riesgo futuro. Es la realidad cotidiana a la que ya se enfrenta el pueblo cubano, como demuestran las medidas de emergencia adoptadas en los territorios: apagones programados, cierre de escuelas, suspensión de actividades no esenciales, reducción drástica del transporte, bloqueo de la vida económica y social.

Cuba no es la única que denuncia la gravedad de la situación.

Las Naciones Unidas también han lanzado una alarma explícita por el riesgo de colapso humanitario, reconociendo que la escasez de combustible pone en peligro la salud, el agua, los alimentos y la energía de millones de personas. Ante todo esto, la pregunta es tanto política como moral: ¿por qué atacar a Cuba?

Cuba no invade otros países. No exporta terrorismo. No posee armas nucleares. No representa una amenaza para la humanidad.

Cuba, por el contrario, ha exportado solidaridad. Ha enviado médicos internacionalistas a los lugares más afectados por guerras, epidemias y catástrofes naturales. Ha combatido el ébola en África occidental.

Ha enviado brigadas sanitarias durante la pandemia de Covid-19, incluso a Italia, cuando nuestro país estaba de rodillas. Cuba ha formado gratuitamente a decenas de miles de médicos, procedentes de América Latina, África, Palestina, el Sáhara Occidental y las comunidades más pobres de Estados Unidos, para que regresaran a curar a sus pueblos. Cuba ha desarrollado la investigación científica y las vacunas bajo asedio, compartiendo conocimientos en lugar de convertirlos en un arma de chantaje. Cuba no tiene bases militares en el mundo. No impone modelos por la fuerza. No utiliza la guerra como instrumento de política exterior. Sin embargo, es castigada por haber osado elegir un camino diferente.

Nosotros, desde Cuba Mambí, declaramos sin ambigüedades nuestro apoyo a la Revolución Cubana y al derecho del pueblo cubano a la autodeterminación.

Pero este llamamiento no solo va dirigido a quienes comparten nuestra ideología. Va dirigido a cualquiera que rechace la idea de que un pueblo pueda estar con hambre, aislado y estrangulado para ser doblegado.

Como nos enseñó Vittorio Arrigoni, seguir siendo humanos significa elegir de qué lado estar cuando la violencia se convierte en un sistema. La vida de un pueblo no es una palanca geopolítica. El estrangulamiento energético es un crimen político y moral. Hoy le toca a Cuba. Mañana le tocará a cualquiera que se atreva a desafiar del orden impuesto.

Por eso decimos con fuerza: se ayuda a Cuba rompiendo el silencio, denunciando el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América, exigiendo el respeto del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU, apoyando la solidaridad concreta y organizada, construyendo movilización, información y presión política.

No existe la neutralidad ante un asedio. No existe equidistancia frente al castigo colectivo.

Defender a Cuba hoy significa defender la dignidad de todos los pueblos. Significa elegir la vida frente al imperialismo. Significa no mirar hacia otro lado.

Contra el asedio.

Contra la guerra económica.

Con Cuba, ¡Siempre!

Por Grupo de Acción Internacionalista Cuba Mambí,

Federica Cresci, Maria Luisa Niccoli, Alessandro Landi, Ida Garberi, Francesco Cecco Sabuzi, Ilaria Raggi, Jacopo Sandrucci, Chiara Dal Canto.


APPELLO PUBBLICO CONTRO LO STRANGOLAMENTO DI CUBA. CONTRO LA GUERRA ECONOMICA IMPERIALISTA. PER LA VITA E LA DIGNITÀ DEI POPOLI.

Come Cuba Mambi' Gruppo di Azione Internazionalista, lanciamo questo appello pubblico perché quanto sta accadendo oggi a Cuba non può essere normalizzato, relativizzato, né coperto dal silenzio. In questi giorni riceviamo decine di telefonate, messaggi, richieste da compagne e compagni, da persone di diverse nazionalità e orientamenti politici, che ci chiedono con urgenza: come si può aiutare Cuba?.

La risposta parte da una verità che va detta con chiarezza: Cuba non è in crisi. Cuba è sotto assedio.

Non esistono solo le guerre combattute con i missili e le bombe. Esistono guerre economiche, finanziarie, energetiche, che colpiscono direttamente la popolazione civile e producono morte, sofferenza, distruzione sociale. Quella contro Cuba è una guerra deliberata, portata avanti attraverso il blocco economico, commerciale e finanziario imposto dagli Stati Uniti d’America, con l’obiettivo storico di piegare un popolo che ha scelto di non sottomettersi.

Lo ha affermato con chiarezza il Presidente della Repubblica di Cuba, Miguel Díaz-Canel, nella sua recente conferenza stampa straordinaria: la grave emergenza energetica che colpisce il paese non è frutto del caso, ma il risultato diretto di pressioni esterne che mirano a impedire a Cuba perfino l’accesso al combustibile.

Privare un paese del petrolio non è diplomazia. È un atto di guerra.

Senza carburante non c’è elettricità. Senza elettricità: gli ospedali non possono tenere in vita i pazienti; il cibo e i farmaci marciscono nei frigoriferi spenti; le pompe dell’acqua si fermano, aprendo la strada a epidemie; i trasporti collassano; scuole, servizi, comunità intere vengono paralizzate. Questo non è un rischio futuro. È la realtà quotidiana che il popolo cubano sta già affrontando, come dimostrano i provvedimenti di emergenza adottati nei territori: blackout programmati, chiusura delle scuole, sospensione delle attività non essenziali, drastica riduzione dei trasporti, blocco della vita economica e sociale.

A denunciare la gravità della situazione non è solo Cuba.

Anche le Nazioni Unite hanno lanciato un allarme esplicito per il rischio di collasso umanitario, riconoscendo che la carenza di carburante mette in pericolo sanità, acqua, cibo ed energia per milioni di persone. Di fronte a tutto questo, la domanda è politica e morale insieme: perché colpire Cuba?.

Cuba non invade altri paesi. Non esporta terrorismo. Non possiede armi nucleari. Non rappresenta una minaccia per l’umanità.

Cuba ha invece esportato solidarietà. Ha inviato medici internazionalisti nei luoghi più colpiti da guerre, epidemie e catastrofi naturali. Ha combattuto l’Ebola in Africa occidentale.

Ha mandato brigate sanitarie durante la pandemia di Covid-19, anche in Italia, quando il nostro paese era in ginocchio. Cuba ha formato gratuitamente decine di migliaia di medici, provenienti da America Latina, Africa, Palestina, Sahara Occidentale e dalle comunità più povere degli Stati Uniti, perché tornassero a curare i propri popoli. Cuba ha sviluppato ricerca scientifica e vaccini sotto assedio, condividendo conoscenza invece di trasformarla in arma di ricatto. Cuba non ha basi militari nel mondo. Non impone modelli con la forza. Non fa della guerra uno strumento di politica estera. Eppure viene punita perché ha osato scegliere una strada diversa.

Noi di Cuba Mambí dichiariamo senza ambiguità il nostro sostegno alla Rivoluzione cubana e al diritto del popolo cubano all’autodeterminazione.

Ma questo appello non è rivolto solo a chi condivide la nostra ideologia. È rivolto a chiunque rifiuti l’idea che un popolo possa essere affamato, isolato e strangolato per essere piegato.

Come ci ha insegnato Vittorio Arrigoni, restare umani significa scegliere da che parte stare quando la violenza diventa sistema. La vita di un popolo non è una leva geopolitica. Lo strangolamento energetico è un crimine politico e morale. Oggi tocca a Cuba. Domani toccherà a chiunque osi sottrarsi all’ordine imposto.

Per questo diciamo con forza: si aiuta Cuba rompendo il silenzio, denunciando il blocco economico, commerciale e finanziario imposto dagli Stati Uniti d’America, pretendendo il rispetto del diritto internazionale e delle risoluzioni ONU, sostenendo la solidarietà concreta e organizzata, costruendo mobilitazione, informazione, pressione politica. Non esiste neutralità di fronte a un assedio.

Non esiste equidistanza di fronte alla punizione collettiva.

Difendere Cuba oggi significa difendere la dignità di tutti i popoli. Significa scegliere la vita contro l’imperialismo. Significa non voltarsi dall’altra parte.

Contro l’assedio.

Contro la guerra economica.

Con Cuba. Sempre.

Per Cuba Mambí – Gruppo di Azione Internazionalista,

Federica Cresci, Maria Luisa Niccoli, Alessandro Landi, Ida Garberi, Francesco Cecco Sabuzi, Ilaria Raggi, Jacopo Sandrucci, Chiara Dal Canto.

 

Categoría
Bloqueo
Solidaridad
RSS Minrex