Londres, 3 de junio de 2026. Un grupo de parlamentarios, lores y líderes sindicales británicos se reunió en las inmediaciones del Parlamento del Reino Unido para expresar su firme rechazo a la escalada de acciones hostiles de la Administración Trump contra Cuba. Asimismo, instaron a adoptar una postura pública de oposición ante cualquier amenaza de intervención militar. Este acto de solidaridad internacional refleja la creciente preocupación de la sociedad civil británica ante la escalada de nuevas medidas coercitivas estadounidenses y la retórica cada vez más belicosa procedente de Washington, que amenaza la estabilidad regional y los principios del derecho internacional.
El acto, organizado por la Campaña de Solidaridad con Cuba, congregó a representantes de ambas cámaras del Parlamento bajo una pancarta gigante en la que se leía: «Detener la guerra de Trump contra Cuba». Veintitrés parlamentarios y lores participaron en esta manifestación pública en representación del amplio respaldo legislativo a la causa de Cuba frente a la grave coyuntura con impactos humanitarios que atraviesa la isla. Los asistentes destacaron que esta situación es consecuencia directa del prolongado bloqueo económico estadounidense de casi siete décadas y de nuevas medidas coercitivas unilaterales sin precedentes, como el bloqueo energético impuesto en 2026, diseñadas para cortar las importaciones de combustible y la entrada de divisas. Estas políticas, que el gobierno de Trump ha recrudecido aún más, han provocado una grave escasez de alimentos, combustible y medicamentos, lo que aumenta el sufrimiento de la población cubana en lo que constituye un acto de castigo colectivo y genera fundados temores sobre una escalada militar que podría desestabilizar toda la región del Caribe. Ante este escenario, los legisladores hicieron un llamamiento para oponerse a la agresión estadounidense, defender el derecho internacional y apoyar la autodeterminación de Cuba.
Esta muestra de solidaridad confirma la oposición cada vez mayor del Parlamento a la política estadounidense hacia Cuba. Un total de 117 diputados firmaron la Moción 2739, en la que se insta al Gobierno británico a defender el derecho internacional y a oponerse a las últimas medidas impuestas por la Administración Trump. Paralelamente, diecisiete altos dirigentes sindicales han firmado una carta abierta en la que advierten sobre una peligrosa escalada de la hostilidad estadounidense y expresan su solidaridad con el pueblo y los sindicatos cubanos en un momento de grave crisis para la isla.
Durante el acto, varios parlamentarios hicieron declaraciones públicas, entre ellos Jeremy Corbyn, diputado independiente y exlíder laborista: «Las medidas contra Cuba son repugnantes y vergonzosas. El petróleo debe llegar, los medicamentos deben llegar y estas sanciones deben terminar. El pueblo cubano debe tener derecho a vivir su propia vida y a determinar su propio futuro, no Donald Trump». Por su parte, Richard Burgon declaró: «Ciento diecisiete miembros del Parlamento han firmado una moción en la que se rechazan las escandalosas nuevas sanciones de Trump contra Cuba. Hoy, fuera del Parlamento, diputados de diferentes partidos se han reunido en gran número con un mensaje claro: no a la guerra de Trump contra Cuba y sí al derecho del pueblo cubano a determinar su propio futuro».
En respuesta a esta iniciativa multipartidista, el presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Cuba-Reino Unido, diputado Enrique Alemán Gutiérrez, dirigió recientemente una carta al diputado laborista Steve Witherden, presidente del Grupo Parlamentario Multipartidista (APPG) sobre Cuba. En ella, expresó «nuestra más profunda gratitud por su firme compromiso con el fortalecimiento de las relaciones entre nuestros pueblos y por su valiente postura en defensa de la soberanía y el bienestar de la nación cubana». La misiva destaca que estos gestos no solo demuestran un profundo sentido de la humanidad y la justicia, sino que también reafirman la importancia del diálogo parlamentario como herramienta para la resolución pacífica de conflictos y la promoción de la cooperación internacional.
Este acto de claro respaldo a la autodeterminación y soberanía cubanas confirma el compromiso de amplios sectores del Parlamento y la sociedad civil británicas con la paz y el fin del bloqueo estadounidense.
La solidaridad internacional seguirá siendo un pilar fundamental en la lucha de Cuba por la justicia, la paz y la equidad en las relaciones internacionales.


