Nosotros, los cubanos residentes en el Perú, pertenecientes a la asociación “Raíces Mambisas”, nos solidarizamos con la declaración hecha por nuestro Gobierno, y en especial, por su Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), y condenamos enérgicamente las acciones del gobierno de los Estados Unidos de América...
El Ministerio de Relaciones Exteriores denuncia y condena enérgicamente la reciente agresión contra Cuba del Gobierno de los Estados Unidos mediante un programa de la USAID destinado a financiar acciones y búsqueda de información para desacreditar y sabotear la cooperación internacional que presta Cuba en la esfera de la salud en decenas de países y para beneficio de millones de personas. Es un empeño que se suma a las groseras presiones ejercidas contra varios gobiernos para obstaculizar la cooperación cubana y a esfuerzos anteriores de igual propósito como el programa especial de “parole” dirigido al robo de recursos humanos formados en Cuba.
El Ministerio de Relaciones Exteriores denuncia y condena enérgicamente la reciente agresión contra Cuba del Gobierno de los Estados Unidos mediante un programa de la USAID destinado a financiar acciones y búsqueda de información para desacreditar y sabotear la cooperación internacional que presta Cuba en la esfera de la salud en decenas de países y para beneficio de millones de personas...
Hoy denuncio ante el pueblo de Cuba y el mundo que la administración de los Estados Unidos ha comenzado a actuar con mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba.
Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas. No se esconden para hacerlo. Declaran públicamente los fondos destinados a la subversión dentro de Cuba, inventan pretextos falsos e hipócritas para reincorporarnos a sus listas espurias y justificar el recrudecimiento del bloqueo.
Cuando a fines de 1991 desapareció la Unión Soviética y se desmoronó el sistema socialista en Europa del Este, la administración norteamericana dio por descontado que Cuba caería en sus manos como una pera madura. Pensaba que mucho más temprano que tarde La Habana se vería rebasada por sus dificultades; y que el pueblo, desesperado y abatido por la crisis, daría la espalda a la Revolución surgida en la patria de Martí desde enero de 1959. Todos sus cálculos indujeron a Washington a considerar inminente la restauración del capitalismo en Cuba. Nada de eso ocurrió.