Luego de graduarme de la universidad, en La Habana, viví en Sancti-Spiritus con mi familia durante más de 10 años, como residente permanente. Trabajé en la empresa de Proyectos Agropastorales como experto en proyectos.
Durante ese período, mi familia y yo sufrimos los efectos nefastos e inhumanos del bloqueo impuesto por los Estados Unidos durante décadas. Viví las guerras bacteriológicas infligidas a Cuba, como la peste porcina, el dengue hemorrágico, etc.
Desde hace sesenta y tres años, el digno país de Cuba tiene el cuello bajo la rodilla de los Estados Unidos de América, a causa de un fenómeno inhumano, injusto y atroz denominado bloqueo. El martirizado pueblo cubano, que hoy cuenta con cerca de 12 millones de habitantes, sufre enormemente por este bloqueo inicuo, cuyas consecuencias son incalculables y dramáticas, y que interpela a la conciencia internacional, la justicia universal, la solidaridad y la filantropía humana.
Nouhoum Keita, periodista y activista del movimiento social maliense, uno mi voz a la de todas las conciencias morales, así como a la de la Asamblea General de las Naciones Unidas, instancia democrática y legítima de todas las naciones libres del mundo, que desde hace más de tres décadas aprueba sin descanso y de manera rotunda las resoluciones presentadas por el Gobierno cubano, en las que se solicita el levantamiento incondicional del bloqueo ilegal e inhumano contra Cuba.
El 22 de octubre de 2025, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, se dirigió con una elocuencia y firmeza notables a la prensa internacional. En un contexto donde la Asamblea General de las Naciones Unidas debe nuevamente examinar la resolución «Necesidad de levantar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba», denunció con valentía la campaña agresiva, engañosa e intimidatoria orquestada por Estados Unidos.